Tremenda desazón de Irán: gol agónico, tres minutos de festejos ¡y offside milimétrico!
Shoja Khalilzadeh les daba a los iraníes en el descuento el triunfo ante Egipto y el boleto como segundos del grupo; el plantel se abalanzó sobre el goleador con una emoción descontrolada, lo hicieron posar con anteojos de meme... y el VAR lo vio adelantado.

Shoja Khalilzadeh les daba a los iraníes en el descuento el triunfo ante Egipto y el boleto como segundos del grupo; el plantel se abalanzó sobre el goleador con una emoción descontrolada, lo hicieron posar con anteojos de meme... y el VAR lo vio adelantado.
Los extensos descuentos de los partidos del Mundial 2026 vienen entregando las emociones más extremas, pero pocas como las que se vivieron este viernes en Seattle, en la definición del Grupo G que enfrentaba a Irán y Egipto. El empate 1-1 que clasificaba segundos a los Faraones detrás de Bélgica se tambaleó en el segundo minuto de descuento, cuando los iraníes cascotearon el arco rival. Y todo cambió de un segundo a otro.
Una accidentada jugada en el área egipcia propiciada por una salida en falso del arquero Mostafa Shobeir le permitió a Mohammad Ghorbani un remate que se desvió en un defensor y tapó el arquero, sirviéndole el tanto a Shoja Khalilzadeh. El goleador corrió al banco y se generó una marea humana para saludarlo, en una escena que se extendió por casi tres minutos y terminó cuando le hicieron poner unos anteojos de meme para cancherear con su hazaña.
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Claro, ese tanto significaba para Irán arrebatarle el segundo boleto de la zona a Egipto y no encenderles velas a otros resultados para pasar terceros, tal como los condenaba la igualdad. Sin embargo, cuando Shoja encaró para el centro del campo, el árbitro Szymon Marciniak lo esperaba llamativamente no con apuro sino con cara rara: se estaba revisando algo.
Enseguida, el polaco se dirigió al público por altorparlante e informó lo que ningún iraní quería escuchar: el autor de la conquista había partido en offside en el momento del remate de su compañero. Luego, las precisas líneas trazadas por computadora lo atestiguaron: con el arquero por delante, eran dos defensores los que debían habilitar a Khalilzadeh, del que sobresalía literalmente la puntita del botín de la línea marcada por la posición de Hamza Abdelkarim. Desazón.
Ahora, Irán quedó con tres puntos y deberá esperar para conocer su suerte, que podría haberse definido por apenas unos centímetros.


