Historia de la Biblioteca 9 de Julio: sus inicios en las primeras décadas del siglo XX
Por Daniel Guzmán Alcaraz
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Historia de la Biblioteca 9 de Julio: sus inicios en las primeras décadas del siglo XX Historia de la Biblioteca 9 de Julio: sus inicios en las primeras décadas del siglo XX
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Justamente para celebrar el 9 de julio, nos proponemos recordar cómo nació una entidad centenaria de nuestra capital, que lleva el nombre de una fecha tan cara para nuestra patria.
Marta Cartier de Hamann (1975), es la primera investigadora que reconstruyó una breve vida de la Biblioteca 9 de julio, entre 1915 y 1969. Nos dice que desde su fundación, se llamó "Biblioteca de la provincia" (1975, p. 11). En el proyecto se puede observar, que tuvo una sala de lectura, una reservorio de autores santiagueños, colecciones de revistas y diarios nacionales y extranjeros, una política de conferencias culturales y recibiría material de las bibliotecas de dependían del gobierno de la provincia. Esta ley, se complementó con decretos emanados por el gobernador Antenor Álvarez, que contemplaron una comisión directiva y como sería la atención a los lectores santiagueños.
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Cartier de Hamann (1975), también cita nombre que pasaron por dicha comisión directiva. Entre ellos, Miguel Contreras Lugones y Ramón Carrillo, ligados a la Biblioteca Sarmiento, Ciro Torres López, ligado a La Brasa y otros grupos afines y Gaspar Orieta, profesor e integrante de grupos intelectuales más contemporaneos. Funcionó en Sarmiento y Belgrano en una casa cedida por el gobierno provincial hasta 1937 y luego en el Teatro 25 de Mayo hasta 1957. Se podría decir que la biblioteca tuvo tres etapas en su vida cultural.
Recién en 1957 nos dice Cartier de Hamann (1975), tuvo su sede propia, en la "calle Buenos Aires 131" (1975, p.12), cedida por el gobierno de la provincia. Eso sí, en el período estudiado por la autora citada, nunca dejo de crecer, con su caudal bibliográfico, archivo y secciones especiales. En sus salones funcionó la "Federación de Bibliotecas Populares"(El Liberal, 1973, p.31) y se realizaron conferencias, presentación de libros y jornadas de lecturas.
Nuestro aporte, será analizar que nos dice la prensa en aquellos primeros años de la entidad que estudiamos. Para ello, nuestras principales fuentes son el diario El Liberal y las revistas locales que hemos podido consultar.
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Los orígenes
La propaganda para la fundación de la Biblioteca 9 de julio, comenzó en la prensa local en 1914, con la publicación de una circular de mayo de 1870, dirigida a todos los gobernadores, bajo la presidencia de Domingo Sarmiento. En las notas no sale ningún autor, entiendo que debe ser idea de una comisión, que vino trabajando tras el objetivo de fundar una Biblioteca pública. Si a la circular se agregaron algunas ideas sobre las bibliotecas, por ejemplo "que son un elemento de la civilización y que deben ser instituciones populares" (El Liberal, 7/7/1914). También, esta comisión, agradece las donaciones de libros de particulares. Se citan "obras de Plutarco, Cicerón, Pope, David Peña, Leopoldo Lugones, Estanislao Zeballos y Paul Groussac"(El Liberal, 24/8/14), entre otros autores cedidos por benefactores. Entre los propagandistas tenemos a Andrés Figueroa, Antenor Ferreyra, Teodomiro Bravo Zamora, Marcos Figueroa, Napoleón Taboada, Miguel Contreras Lugones, Pedro Rizo Patrón, Samuel Yussem, F. M. Viano. Es decir, figuras de la Sarmiento, el periodismo, la docencia y los nuevos grupos culturales juveniles. Estos mismos actores, aparecen en el "acta fundacional" (Alvarez, 1916, p.19) de la Biblioteca 9 de julio firmada el 12 de octubre de 1916. Y en la propia fundación de la entidad en 1915, con el nombre de Biblioteca Popular.
Estos primeros simpatizantes de la 9 de julio, armaron junto a Gancedo, Alejandro (h), un Catálogo de la Biblioteca 9 de julio, que luego sería impreso en la Imprenta López, Buenos Aires. Por eso, junto a las obras de los principales positivistas de la Argentina y el mundo, aparecen idealistas americanos y europeos. Lo que significó que autores como "Rodó y Goethe" (Catálogo, 1919, p.15), por un lado, y Spencer y Comte por otro, fueron signos de la actualización de su material bibliográfico. Esta acción fue de la mano, de todo un conocimiento de las revistas y diarios que se leían en Santiago del Estero. Muchos de ellos, culturales y de ideas. También debemos citar, que grupos como Inmortales, Ariel, Proteo y otros cenáculos formados por jóvenes. Donaron revistas y libros de la nueva generación Especialmente los medios ligados a la reforma universitaria.
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Entre 1916 y 1930, Marcos Figueroa y Alejandro Gancedo (h), aparecen como los más comprometidos en relacionar a las nuevas generaciones con la Biblioteca que les sirvió de refugio para sus reuniones. Entre los más reconocidos, tenemos a Andrés Figueroa y Napoleón Taboada, más ligados al gobierno provincial. Logrando remesas de material de lectura desde la gobernación y la nación.


Refugio de grupos juveniles capitalinos
La asociación Boy Scouts en 1917, tuvo a la 9 de julio, como su centro de conferencias, lanzando un ciclo dedicado a la moral, el compañerismo y la protección de pájaros. Destacándose su "concurrencia juvenil" (El Liberal, 12/11/17), en estos actos que cubrieron todo el año citado. Y al año siguiente, siguió esta política cultural del grupo de Boy Scouts, con charlas dedicado al "código de honor" (El Liberal,7/9/18). La formación de un club de futbol y reuniones periódicas en la citada biblioteca.
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En su segundo aniversario el grupo Ariel, le dedico un cálido homenaje a través de su revista del mismo nombre. Porque según esta nota da refugio a "asociaciones" (Ariel Nº8, 1918, p.1.) formadas en su mayoría por la juventud. Este dato, nos permite confirmar la importancia que tuvo esta institución para muchos grupos culturales que actuaron en esos años. Además de Ariel, Nueva Orientaciones, Proteo, Conservatorio santiagueño y Primaveral, tuvieron su lugar de reunión entre las salas de lectura de esta prestigiosa entidad. Una muestra de ello, fueron los homenajes a Enrique Rodó y Rafael Obligado y el aniversario del fallecimiento de Amado Nervo organizado por los jóvenes idealistas.
La asociación cultural Florencio Sánchez, que tuvo 55 socios, y se organizó como los inmortales, con comisión directiva, aglutino a jóvenes simpatizantes del teatro. En sus integrantes, dominan los estudiantes del Colegio Nacional. Entre ellos, Pedro Latán, Alberto Valentín, Manuel Santillan, Miguel Pulvet, Segundo Vega, Narciso Layús, y Alfonso Mótola. Sus actividades se centraron en la presentación, de obras de Alberto Ghialdo, y José de Maturana. Los lugares de sus acciones, fue el teatro Renzi y la Biblioteca 9 de julio, epicentro de sus "reuniones sociales" (El Liberal, 31/1/20). Las cuales contaron con la colaboración de Bernardo Canal Feijóo, como director literario de la agrupación.
Referencias
Feijóo, como director literario de la agrupación.
Alvarez, A. (1916), Biblioteca Nueve de julio, Santiago del Estero, s/e.
Cartier de Hamann, M. (1975), Las instituciones culturales en Santiago del Estero, Caro Hermanos, Santiago del Estero.
Catalogo de la Biblioteca 9 de julio (1919), Imp. López, Buenos Aires.
Diario El Liberal
Revistas culturales de la época


