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Una devoción de más de tres siglos

Cada octubre, Jujuy celebra la fiesta mariana de mayor convocatoria provincial en honor a la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, una devoción que se remonta al siglo XVII.

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Una devoción de más de tres siglos
Una devoción de más de tres siglos

Durante octubre, Jujuy celebra la fiesta mariana de mayor convocatoria de la provincia. El pueblo jujeño manifiesta su profunda fe en la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, una devoción cuyos orígenes se remontan a mediados del siglo XVII, en plena época colonial.

Dónde se venera la imagen

Se accede por la portada lateral del atrio, junto a la Catedral de San Salvador de Jujuy. En el centro de su larga nave se encuentra la Capilla de la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, que alberga una imagen vestida de 60 centímetros de altura. Otra imagen se conserva en la capilla de la ciudad de Río Blanco.

Los orígenes: el Valle de Palpalá y los paypayas

La historia del culto está ligada al Valle de Palpalá, donde los terratenientes españoles empleaban mano de obra esclava indígena y africana para trabajar la tierra. Según el relato histórico, se consideró necesario enseñarles la fe cristiana para que aceptaran el trabajo con mayor docilidad.

En 1611, Luis de Quiñones asumió el gobierno de Tucumán y dispuso atender las necesidades espirituales de los pueblos originarios de la región: ocloyas, osas y paypayas. El primer encomendero de estos últimos fue Alonso de Tapia, quien mandó levantar una capilla en el Valle de Palpalá. Allí ya los catequizaba el padre Francisco de Córdoba, de la Compañía de Jesús. Así se formó la población de San Francisco de Paypaya.

Epidemia, incendio y desaparición de la tribu

En 1659, paypayas, osas y ocloyas sufrieron una terrible epidemia. El vicario de Jujuy, Pedro Ortiz de Zárate, atendió a los paypayas durante diez años y los ayudó a reedificar su capilla, destruida por un incendio.

La tribu fue desapareciendo de a poco y, a fines del siglo XVII, quedaban apenas 15 miembros, según documentos de la época. Las matanzas ejecutadas a gran escala por los pueblos del Chaco contra estos grupos habrían acabado con los restos de las tribus.

Un origen con muchas preguntas

Los documentos sobre la historia de la imagen y su santuario son escasos, por lo que no es posible determinar cuándo ni dónde apareció por primera vez. Una declaración firmada en 1669 comprueba que, en la relación de bienes de la capilla de los paypayas, no figuraba ninguna imagen.

Se cuenta que hacia 1714 la imagen fue trasladada a Río Blanco, una población cercana con fértiles valles destinados al cultivo. El acta del traslado y una campana con la inscripción "Soy de Ntra. Sra. del Rosario de Paipaya – 1696" se conservan en la Iglesia Matriz.

Un culto que marcó la historia regional

Según la tradición, la imagen de la Virgen del Rosario se convirtió en referente espiritual de aquel pueblo. A partir de entonces, los jesuitas pudieron avanzar en la evangelización de otras comunidades: osas, ojotas, ocloyas, tobas, mocovíes, omaguacas, purmamarqueños y calchaquíes, entre otras. El relato sostiene que la fe penetró en sus corazones, que depusieron las armas y que facilitaron la tarea misionera.

Hoy, más de tres siglos después, la devoción sigue convocando cada octubre a miles de jujeños.

Temas de la nota

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