Tiene atmósfera, temperatura ideal y posible agua líquida: científicos encontraron un planeta que sería capaz de albergar vida
El descubrimiento publicado en la revista Science este jueves sería uno de los hitos científicos más importantes del año.

Resumen para apurados
Parecería que los astrónomos se toparon con el descubrimiento del año, uno que difiere de gigantes gaseosos, océanos de lava o mundos donde llueve hierro. Por esta ocasión se trata de algo novedoso y familiar a la vez, un hallazgo que otorga esperanza de un futuro interplanetario: la presencia de un planeta rocoso que parecería tan similar a nuestro hogar.
La existencia de planetas sólidos con atmósfera fue muy difícil de constatar. Por mucho tiempo, los científicos no pudieron encontrar evidencias de capas gaseosas en mundos de este tipo, un componente fundamental que no solo representa el aire respirable, sino una envoltura capaz de propiciar cada ecosistema y la vida. Resultaba difícil detectar este tipo de elementos debido a que los cuerpos rocosos son muy pequeños en comparación con los gigantes gaseosos y su rastro atmosférico es minúscula y se pierde fácilmente entre el brillo de su estrella anfitriona. Pero un nuevo estudio parecería cambiar este paradigma radicalmente.
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LHS 1140b sería el planeta que cambie el rumbo de los estudios sobre exoplanetas de superficie firme ya que, para sorpresa de los investigadores, tiene una atmósfera detectable. Ubicado a solo 49 años luz de la Tierra y en una zona habitable de su estrella, este mundo de similares características al nuestro podría tener las condiciones indispensables para la vida tal y como la conocemos.
El hallazgo, publicado el 16 de julio en la revista Science por Collin Cherubini de la Universidad de Harvard y un equipo internacional, es un hito dentro de los estudios fuera del sistema solar. Los investigadores detectaron helio escapando de la corteza gaseosa de LHS 1140b, la primera evidencia clara de una atmósfera alrededor de un planeta rocoso en la zona habitable de otra estrella.
El informe confirmó que este nuevo mundo tiene atmósfera. Sin embargo, las observaciones aún no revelan de qué está compuesta la capa inferior, si hay agua líquida o si el lugar es habitable. Pero un detalle permanece a la expectativa y es que los modelos climáticos contemplan la presencia de un océano y un rango de temperaturas que hace posible la existencia de líquido allí.
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Este optimismo científico, sin embargo, se mueve en un terreno de cautelosa expectativa. Las mediciones de los datos obtenidos en 2024 mostraron una señal de helio contundente, pero al repetir las observaciones en 2025 el rastro desapareció. Lejos de desanimarse, los astrónomos interpretan este fenómeno como una variabilidad natural del fluido al escapar, un misterio que solo se resolverá con nuevas detecciones. El hallazgo de helio no es un dato menor: a pesar de que la supertierra tiene más de 3.000 millones de años, el hecho de que siga liberando este vapor demuestra que posee un reservorio atmosférico continuo que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo.
El secreto de su supervivencia parece radicar en una combinación de astrofísica y fortuna planetaria. Con 1,73 radios terrestres y una masa 5,6 veces mayor que la de nuestro planeta, su imponente gravedad superficial le otorga una ventaja crucial para retener los gases más pesados. Además, su estrella anfitriona, LHS 1140, es una enana roja antigua y notablemente tranquila en comparación con otras de su tipo. Aunque emite la radiación justa para hacer que el helio se escape, es lo suficientemente pacífica como para no haber desintegrado la atmósfera por completo, a diferencia de lo que ocurrió con su vecino más cercano y caliente, LHS 1140c, que no mostró rastro alguno de gas.
Aunque el Telescopio Espacial James Webb ya descartó que estemos ante un "mini-Neptuno" cubierto de hidrógeno pesado, los datos preliminares sugieren la posible presencia de nitrógeno, un componente que nos acercaría aún más a la composición de la Tierra. Por ahora, los modelos climáticos más optimistas estiman que el agua podría representar entre el 9% y el 19% de la masa total de este mundo, dibujando la posibilidad de un océano líquido justo en la cara del planeta que mira permanentemente a su estrella.
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El verdadero viaje científico apenas comienza. Integrado ahora en el programa conjunto de los telescopios Hubble y James Webb para mundos rocosos, LHS 1140b se convierte en el laboratorio espacial más importante de nuestra era. Los próximos tránsitos del planeta frente a su estrella serán la clave para confirmar la reaparición del helio y, sobre todo, para buscar rastros de dióxido de carbono y vapor de agua en sus capas inferiores. No hay pruebas de vida ni certezas absolutas de agua líquida todavía, pero los astrónomos encontraron, por primera vez, un mundo templado donde la pregunta ya no es si tiene atmósfera, sino qué secretos esconde dentro de ella.


