Saltar al contenido
En vivo

Terremotos: por qué ocurren, cuáles son las señales previas y cómo prepararse ante una catástrofe

Tras los recientes sismos que encendieron las alarmas en la región, especialistas explican la ciencia detrás de los movimientos telúricos y detallan las medidas clave para protegerse antes, durante y después de un temblor.

5 min
Compartir
Terremotos: por qué ocurren, cuáles son las señales previas y cómo prepararse ante una catástrofe
Terremotos: por qué ocurren, cuáles son las señales previas y cómo prepararse ante una catástrofe

Resumen para apurados

Otro sismo de gran magnitud volvió a alertar al mundo, esta vez no tan alejado de un episodio reciente. El terremoto de Colombia y el pasado movimiento en Venezuela del que apenas ocurrió un mes instaló a este tipo de fenómenos en la mayoría de las conversaciones y volvió a poner en discusión la capacidad de los países de la región para enfrentar eventos sísmicos. En cuanto a la población, resulta fundamental informarse sobre qué sucede durante el fenómeno y saber reconocer situaciones potencialmente peligrosas.

Etimológicamente la palabra terremoto significa "movimiento de tierra" y se emplea para calificar todo tipo de desplazamientos, incluso las sacudidas menores. Generalmente "terremoto" se utiliza para describir sismos de gran intensidad y mayor magnitud que conllevan efectos destructivos de construcciones realizadas por el hombre y/o pérdidas de vidas humanas. Mientras que por su parte, el término "temblor" es más bien recurrido cotidianamente para clasificar los sismos de regular intensidad que generalmente tienen una magnitud menor a seis y no causan graves daños.

También te puede interesar: Detectaron un nuevo caso positivo de dengue

Según un informe de la Universidad Politécnica de Madrid, "los terremotos son uno de los fenómenos naturales que conllevan mayor potencial destructor, con mayor coste de vidas y pérdidas materiales, lo que hace que el riesgo sísmico sea una de las amenazas naturales que más atención social reclaman". Desde la institución advierten que estos eventos no pueden evitarse pero que su peligro asociado sí puede mitigarse, indicando que "el fenómeno es natural pero el desastre no es natural".

La institución advierte que hay tres claves que permiten explicar este suceso. Una de ellas es el "dónde", que radica en la Tectónica de Placas, teoría según la cual la corteza terrestre está compuesta por grandes placas tectónicas que están en continuo movimiento entre sí. La doctora en Geología Cecilia Spagnuolo, docente de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) e investigadora del Conicet, explicó a LA GACETA y comparó a la superficie terrestre con un enorme juego de mesa: "Son como bloques de un rompecabezas que se están moviendo uno con respecto al otro".

La mayor parte de los epicentros de terremotos en todo el mundo están distribuidos en los márgenes de dichas placas, donde tienden a concentrarse los esfuerzos debidos al movimiento de las mismas, y donde se localizan las fallas geológicas. Estas son zonas frágiles de la corteza cuya ruptura produce el movimiento sísmico, por lo que constituyen la fuente u origen del terremoto.

También te puede interesar: Facundo Medina dejó Marsella a cambio de 25 millones de euros y fue presentado en su nuevo club

La segunda cuestión, el "cómo", se explica satisfactoriamente por la teoría del Rebote Elástico, principio que surge a partir de las observaciones realizadas de los efectos del terremoto de San Francisco de 1906, donde el geofísico norteamericano Harry Fielding Reid propuso en 1911 la explicación sobre cómo se libera la energía durante los terremotos.

El mecanismo de Reid advierte que los esfuerzos se van acumulando en una falla geológica, hasta que se supera el límite de resistencia del material y se produce la ruptura, rebotando un lado frente al otro de la falla hacia posiciones de menor esfuerzo. La energía acumulada durante años se libera bruscamente en cuestión de segundos, y en el proceso se genera una radiación que se propaga en forma de ondas elásticas desde el foco hasta la superficie de la tierra. En los lugares alcanzados con suficiente energía se produce la vibración o sacudida sísmica.

La última cuestión planteada por el informe es el "cuándo". Responder esto representa la mayor dificultad para la ciencia, ya que si bien en la mayoría de las fallas los movimientos responden a un cierto ciclo sísmico, este no sigue un intervalo de tiempo exacto. Además, la presencia de fallas ciegas que no rompen en superficie impide determinar con precisión el momento o la magnitud del próximo evento. Aunque existen señales precursoras aisladas como la presencia de gas radón, microterremotos o conductas anómalas en animales, no hay una relación de causa y efecto directa que permita emitir una alerta a corto plazo de forma confiable.

También te puede interesar: La Facultad de Artes abrió talleres de fotografía, IA, teatro y cerámica: cómo inscribirse

A la hora de evaluar el impacto de un sismo, existen diversas causas principales del daño provocado. Por un lado se encuentran las afectaciones directas sobre estructuras e infraestructuras, como el colapso de puentes o cortes en carreteras, los cuales suelen obstaculizar las tareas de los servicios de emergencia. Por otro lado, la investigación señala los efectos derivados o inducidos, entre los que destacan la licuefacción (cuando suelos blandos pierden cohesión por la vibración y se comportan como un líquido), los deslizamientos de laderas en zonas escarpadas y los tsunamis provocados por movimientos en el fondo oceánico. Estos fenómenos secundarios, en muchas ocasiones, terminan generando pérdidas materiales y humanas drásticamente superiores a las de la sacudida principal.

Ante la imposibilidad de predecir la hora exacta de un temblor, resulta primordial identificar las señales inmediatas durante el evento. Las primeras manifestaciones suelen presentarse como una sacudida o vibración repentina, a veces acompañada de un ruido grave o zumbido subterráneo. Dentro de un hogar u oficina, la oscilación de lámparas, el movimiento de muebles, el crujido de muros o el bamboleo de líquidos son indicios directos de la llegada de las ondas sísmicas. Asimismo, en zonas costeras, un retiro rápido e imprevisto del mar representa una señal crítica de amenaza de tsunami, ante lo cual la población debe dirigirse de inmediato hacia lugares elevados.

Una vez que el movimiento principal cesa, surgen nuevas situaciones de peligro a las que hay que prestar atención. La presencia de réplicas es habitual y puede terminar de colapsar edificaciones dañadas. La aparición de grietas considerables en paredes, crujidos persistentes, olor a gas por rupturas de cañerías o cables eléctricos caídos son factores de riesgo que exigen la evacuación inmediata del recinto y la consulta con las autoridades de protección civil.

También te puede interesar: Condenaron a muerte en ausencia al exdictador sirio Bashar al Asad por crímenes de lesa humanidad

Como medida preventiva clave ante eventuales evacuaciones o interrupciones de servicios básicos, los organismos de gestión de riesgo sugieren disponer de un kit de emergencia familiar. Este debe contener agua potable suficiente para al menos tres días por persona y alimentos no perecederos de fácil consumo, como enlatados. Además, es indispensable contar con un botiquín de primeros auxilios, medicamentos de uso diario destinados a enfermedades crónicas, linterna con baterías de repuesto, un radio portátil a fin de mantenerse informado y copias de documentos personales resguardadas en bolsas impermeables. Con el objetivo de completar el equipamiento, se aconseja incluir dinero en efectivo, mantas, mudas de ropa, cargadores portátiles para teléfonos móviles y un silbato, útil para emitir señales de auxilio en caso de quedar atrapado.

#sociedad#terremotos#ocurren#cuales#son#senales#previas#como#prepararse#ante#catastrofe#tucumán
Compartir

Más de Últimas Noticias