Tenis: dos tucumanas de 11 años conquistaron un título nacional inédito para la provincia
En Córdoba, Sofía Cripovich y Micaela Cholffi hicieron historia al conseguir el primer campeonato nacional por equipos para Tucumán.

Resumen para apurados
Sofía Cripovich y Micaela Cholffi todavía están aprendiendo a convivir con los nervios, a controlar la frustración después de un punto perdido y a encontrar soluciones cuando un partido se complica. Tienen apenas 11 años y cada torneo representa una experiencia nueva. Sin embargo, juntas ya consiguieron algo que ninguna pareja tucumana había logrado: ganar un campeonato nacional de tenis por equipos.
La consagración llegó en Córdoba, durante el Nacional Sub-11. Según explicó Augusto Arquez, presidente de la Asociación Tucumana de Tenis, fue el primer título nacional por equipos obtenido por la provincia en toda su historia, tanto en la rama femenina como en la masculina.
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"Me sentí muy orgullosa de representar a Tucumán. Fue algo muy importante para mi carrera y también para mi historia como jugadora", expresó Micaela. Sofía compartió esa emoción: "Fuimos las primeras tucumanas en lograrlo y me hizo muy feliz que pudiéramos ser nosotras", dijo con una sonrisa.
El equipo provincial completó el certamen sin perder ninguna serie. Sofía terminó invicta en sus presentaciones, mientras que Micaela solamente cayó en uno de sus partidos de singles.
La sociedad entre ambas excede lo estrictamente deportivo. Entrenan con Agustín Koch en Lawn Tennis, comparten viajes y construyeron una relación que también se refleja durante los partidos. "Con Sofía nos llevamos muy bien. Somos amigas y hablamos mucho. Es importante tener una buena relación con tu compañera porque, si no se entienden, las cosas pueden salir mal dentro de la cancha", explicó Micaela.
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Sus características se complementan. Sofía es zurda, prefiere jugar singles y se destaca por su capacidad para desplazarse y utilizar toda la cancha. Micaela es diestra, tiene un estilo más agresivo y reconoce al revés como su golpe más confiable.
"En singles estoy menos nerviosa. El saque es algo que todavía tengo que mejorar, pero creo que soy buena usando toda la cancha", describió Sofía. Micaela, por su parte, explicó: "Me gusta pegar fuerte. Mi derecha no es mala, pero todavía tengo que mejorarla. Con el revés me siento más cómoda".
Para sus padres, el crecimiento deportivo también significó ingresar a un mundo desconocido. Federico Cholffi, padre de Micaela, venía del fútbol y debió aprender las formas particulares de acompañar en el tenis. "En otros deportes uno puede gritar o dar indicaciones. En el tenis tenés que aprender a quedarte callado y permitir que la jugadora se autogestione. Yo también estoy creciendo y aprendiendo a acompañarla", señaló.
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En apenas seis meses, Micaela viajó a Salta, Jujuy, Buenos Aires, Rosario, Mendoza y Santiago del Estero. Sofía también entrena diariamente durante varias horas y combina la actividad con una jornada escolar exigente. En ambos casos, el esfuerzo de las jugadoras también modifica las rutinas de sus familias.
"Es admirable la dedicación que tiene siendo tan chica. Entrena sin quejarse, no falta y siempre quiere aprender. En sus ratos libres mira videos de tenis porque realmente le apasiona", explicó Juan Martín Cripovich, padre de Sofía.
El desafío de los adultos es respaldar esa vocación sin transformar cada torneo en una obligación. "Micaela es muy competitiva y no le gusta perder. Trato de encontrar un equilibrio: algunas veces hay que impulsarla y otras, frenarla. Mi prioridad es que se divierta", reconoció Federico.
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Desde la Asociación Tucumana consideran que el campeonato es consecuencia de un proceso más amplio. Arquez explicó que hace algunos años prácticamente no había chicas de estas edades viajando regularmente a torneos regionales y nacionales. Actualmente existen camadas de 10, 11, 13 y 14 años que entrenan y compiten.
"Las chicas pudieron ver a las jugadoras profesionales de cerca y entender que, aunque el camino es difícil, también es posible. Muchas dejaron de tomar el tenis solamente como un pasatiempo y se animaron a competir", afirmó el dirigente sobre la influencia de los torneos femeninos organizados en la provincia.
Además del campeonato conseguido junto con Sofía, Micaela comenzó a sumar experiencias individuales fuera de la provincia. Fue una de las 16 jugadoras y jugadores convocados a una Concentración Nacional de Transición del Departamento Técnico Argentino de la AAT, realizada en el CeNARD.
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Durante cuatro días participó de entrenamientos y evaluaciones técnicas, tácticas, físicas y psicológicas. También trabajó con entrenadores de amplia trayectoria, entre ellos Alejandro Cerúndolo, padre de los tenistas profesionales Francisco Cerúndolo y Juan Manuel Cerúndolo, y Carlos Berlocq, ex jugador de Copa Davis.
"Fue otro nivel de entrenamiento, más exigente, pero me sentí muy bien. Además, trabajamos en cemento, que es una superficie que me gusta más que el polvo de ladrillo", contó Micaela. Su principal referente es la ucraniana Oleksandra Oliynykova, quien disputó el WTA 125 de Tucumán. "Me gusta mucho su forma de jugar y trato de observar algunas cosas de su juego para aprender", aseguró.
"Este campeonato debe ser un punto de partida", sostuvo Arquez. Para el tenis tucumano ya representa mucho más: es la historia de dos amigas que aprendieron a jugar juntas y regresaron a casa con un título que durante décadas nadie había podido conseguir.

