Teatro Mitre: la fascinante historia del coliseo que venció a la demolición y hoy brilla como joya cultural
Esta martes el coliseo mayor de Jujuy cumple 125 años. Pasó de recibir a las mejores óperas del mundo a albergar un ring de boxeo, hasta ser declarado Monumento Histórico Nacional.

La cultura argentina resguarda tesoros en cada rincón del país, pero pocos tienen una trayectoria tan mística y resiliente como el Teatro Mitre, ubicado en San Salvador de Jujuy. Considerado uno de los coliseos más antiguos y prestigiosos de la Argentina, este icónico espacio no solo es un símbolo artístico regional, sino un testigo vivo de glorias artísticas, profundas decadencias y heroicos renacimientos.
La gestación del proyecto comenzó en 1893, cuando la sociedad jujeña anhelaba un espacio de alta cultura para la capital provincial. Sin embargo, severas crisis financieras paralizaron la obra por años. Finalmente, el 23 de junio de 1901 se inauguró oficialmente bajo el nombre de Teatro Mitre, concebido como un sincero homenaje de gratitud al expresidente Bartolomé Mitre, cuya gestión política y apoyo logístico resultaron decisivos para que las vías del ferrocarril llegaran a la provincia de Jujuy.
Un dato histórico clave que destaca su relevancia en el mapa cultural argentino es su antigüedad: el Mitre precede por siete años al emblemático Teatro Colón de Buenos Aires, inaugurado en 1908. Durante sus primeras décadas de "era dorada" (1901-1940), las compañías líricas, teatrales y de danza más prestigiosas de Europa y el mundo hacían su parada obligada en Jujuy antes de pisar cualquier otro escenario del interior del país, deslumbrados por las características técnicas del edificio.
Con el paso de los años y los cambios socioeconómicos, el templo de la lírica cayó en un alarmante desinterés gubernamental y edilicio. Entre 1945 y 1975, el espacio sufrió una severa degradación funcional: pasó a ser administrado como cine comercial, salón de fiestas populares y, en su etapa más bizarra, funcionó incluso como ring de boxeo.
El descuido de su estructura fue tan severo que en 1968 las autoridades firmaron una orden de demolición definitiva. El destino del Mitre parecía ser el polvo y el olvido.
La historia dio un vuelco milagroso a finales de los años 70. En 1977, la comunidad cultural y una firme decisión arquitectónica lograron detener las topadoras. Bajo la dirección del arquitecto Gustavo Sánchez de Bustamante, entonces director de Arquitectura de la provincia, se inició una restauración titánica que salvó la herencia jujeña. El 19 de abril de 1978, el coliseo reabrió sus puertas con la imponencia de sus mejores épocas.
El reconocimiento a su valor patrimonial trascendió las fronteras provinciales en el año 2000, cuando mediante la Ley 25.312 fue declarado oficialmente Monumento Histórico Nacional.
Según los registros técnicos del Ministerio de Cultura y Turismo de Jujuy, el teatro está diseñado bajo el formato tradicional de "teatro a la italiana", con una sala en forma de herradura que garantiza una acústica perfecta. En su interior, el proscenio está custodiado por imponentes esculturas de faunos y sirenas, atribuidas al célebre artista italiano Finocchiaro, que sostienen el arco del escenario desde hace más de un siglo.
Los datos oficiales de la sala confirman su infraestructura actual:
Capacidad total: 470 localidades (distribuidas en 250 plateas, 10 palcos altos, 4 palcos bajos, 106 tertulias y 68 galerías).
Escenario: Posee una embocadura de 7,50 metros de ancho, una profundidad total de 11 metros y una parrilla con una altura de 11 metros, ideal para complejas puestas en escena de nivel internacional.
Hoy en día, el Teatro Mitre luce plenamente renovado gracias a un Plan Integral de Restauración impulsado por el Gobierno de Jujuy. Esta última gran intervención incluyó la renovación integral de su fachada histórica, la delicada puesta en valor y reparación de sus vitrales originales y la modernización tecnológica de sus sistemas de sonido e iluminación interior.
A la par de estas mejoras, la adyacente Plaza Vilca se transformó por completo, consolidándose como un multiespacio cultural a cielo abierto que late en sintonía con el teatro, permitiendo que la música, los títeres, la zarzuela y el folclore jujeño sigan vivos en el corazón de la ciudad.
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