Singapur: El país líder en PISA permitirá azotes desde los 9 años
El país asiático encabeza el ranking educativo internacional y atribuye parte de su éxito a un sistema basado en la exigencia y la disciplina. Desde 2027, los castigos físicos podrán aplicarse en casos considerados graves.
El país asiático encabeza el ranking educativo internacional y atribuye parte de su éxito a un sistema basado en la exigencia y la disciplina. Desde 2027, los castigos físicos podrán aplicarse en casos considerados graves.
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Singapur: El país líder en PISA permitirá azotes desde los 9 años Singapur: El país líder en PISA permitirá azotes desde los 9 años
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Singapur volvió a quedar en el centro de la escena educativa internacional tras ubicarse en el primer puesto de las pruebas PISA. Sin embargo, detrás de sus excelentes resultados académicos existe un modelo educativo caracterizado por la exigencia, la disciplina y una fuerte presión sobre los estudiantes que también genera controversias.
De acuerdo con los resultados de la edición 2025 de PISA, Singapur obtuvo 535 puntos y encabezó el ranking entre los países y territorios evaluados. Le siguieron China, con 527 puntos; Taiwán, con 508; Japón, con 503; y Corea del Sur, con 501.
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En el grupo de los países occidentales, Irlanda fue el mejor ubicado, al superar la barrera de los 500 puntos.
El modelo educativo de Singapur y la cultura del "kiasu"
El éxito educativo de Singapur está relacionado con una política de Estado que, desde la independencia de Malasia en 1965, convirtió a la educación en uno de los principales pilares del desarrollo económico.
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El país, que en aquel momento enfrentaba elevados niveles de analfabetismo, impulsó durante décadas un sistema educativo orientado a formar trabajadores altamente capacitados para competir en una economía cada vez más tecnológica y globalizada.
Uno de los conceptos asociados al modelo es el denominado "kiasu", una expresión de origen chino que puede traducirse como "miedo a quedarse atrás". La idea refleja una cultura de fuerte competencia académica y una marcada preocupación por el rendimiento escolar.
El sistema también se caracteriza por el bilingüismo, la separación de los alumnos de acuerdo con su nivel académico y una importante carga horaria. Además, es frecuente que los estudiantes concurran a academias de apoyo fuera del horario escolar, incluso durante los fines de semana.
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En este contexto de fuerte disciplina, el Gobierno de Singapur aprobó una normativa que permitirá aplicar castigos físicos a estudiantes desde los 9 años a partir de 2027.
La medida contempla el uso de azotes en determinados casos de faltas consideradas graves y establece que esta práctica deberá utilizarse únicamente como último recurso.
Según la normativa del Ministerio de Educación, el castigo corporal estará reservado para niños y deberá aplicarse únicamente cuando las autoridades escolares consideren que es "absolutamente necesario".
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La disposición generó controversia debido a que el castigo físico es rechazado por organismos internacionales de salud y derechos de la infancia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre los efectos negativos de los castigos corporales durante la infancia. Según el organismo, millones de niños experimentan este tipo de prácticas en diferentes ámbitos educativos.
La OMS sostiene que existe evidencia de que el castigo corporal puede tener consecuencias a largo plazo sobre la salud física y mental de los niños, además de afectar su educación y su desarrollo social.
De esta manera, el caso de Singapur vuelve a abrir un debate sobre la relación entre disciplina, exigencia académica y rendimiento educativo: mientras el país asiático se mantiene como una referencia mundial por sus resultados en PISA, algunas de las prácticas utilizadas dentro de su sistema educativo despiertan fuertes cuestionamientos.


