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River y el peligro de convertirse en una picadora de jugadores y técnicos

La dirigencia salió a respaldar off the record al debilitado Coudet tras la derrota en La Plata pero no deja de llamar la atención que ese ejercicio de paciencia no se haya tenido con varios de los jugadores enviados al container.

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River y el peligro de convertirse en una picadora de jugadores y técnicos
River y el peligro de convertirse en una picadora de jugadores y técnicos

La dirigencia salió a respaldar off the record al debilitado Coudet tras la derrota en La Plata pero no deja de llamar la atención que ese ejercicio de paciencia no se haya tenido con varios de los jugadores enviados al container.

El fútbol será el deporte de los pronósticos traicionados pero también tiene lógica: premia lo que se hace bien y castiga lo que se planifica o se resuelve mal. A una muy extraña pretemporada en España con 15 jugadores de campo -o sea sin la posibilidad de jugar partidos de práctica- y con un único amistoso previo a la competencia oficial le siguieron, casi naturalmente, tres derrotas seguidas, ante Aldosivi, Barracas Central y Gimnasia.

El semestre recién empieza pero no podría haber arrancado tan cuesta arriba: River no perdía los dos primeros partidos de un torneo desde hacía 31 años, cuando el equipo Carlos Babington -el técnico más fugaz que tuvo River en las últimas cuatro décadas- cayó en el inicio del Clausura 1995 ante Lanús y Central. Más récords negativos: si se suma la derrota frente a Belgrano y se omite la goleada olvidada contra Carabobo, River volvió a perder cuatro partidos seguidos ante clubes argentinos por primera vez desde 2010, cuando Leonardo Astrada era el entrenador de una institución que iba camino al descenso.

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Ya cada vez con menos vías de clasificación a la Copa Libertadores 2027 en la mano, el técnico Eduardo Coudet quedó tocado y semi hundido: nadie puede aventurar que, en caso de otro mal resultado en los próximos partidos -este domingo ante Central, por ejemplo-, el Chacho continúe siendo el técnico de River. La dirigencia salió a respaldarlo off the record tras la derrota en La Plata pero no deja de llamar la atención que ese ejercicio de paciencia no se haya tenido con varios de los jugadores enviados al container, como si en Núñez solo se respetaran los procesos largos y los contratos de los entrenadores.

Tres de los marginados, Matías Viña, Matías Galarza Fonda y Kevin Páez -todos mundialistas-, apenas jugaron 14 partidos en River. Otro de ellos, Maximiliano Salas -por quien el club pagó 12 millones de dólares-, solo realizó una pretemporada en Núñez. En ese contexto de úselo y tírelo, o de un River descartable, la situación podría repetirse con un Coudet que solo lleva 21 encuentros pero que, salvo que la revierta rápido, ya parece tener el boleto picado. River corre peligro de convertirse en una picadora de jugadores y técnicos como históricamente se ha jactado de no ser.

A la fuerte decisión del presidente Stéfano Di Carlo de prescindir de 14 o 15 jugadores, según instruyó antes del Mundial, le faltó la segunda parte, la complementaria: los refuerzos que sustituyeran y mejoraran esas salidas.

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En ese error en la planificación -y sin que sepa todavía el rol de Pablo Longoria ni las gestiones de Enzo Francescoli-, River se quedó apenas con seis mediocampistas, apenas una de las aristas de un plantel tan desparejo que ante Gimnasia sumó tres imágenes que se corresponden más a ese evidente error en la dirección futbolística que a cuestiones tácticas achacables a Coudet, por más que el técnico igual ya parezca entre desbordado y resignado, sabiéndose a punto de naufragar:

1) Como ante Barracas Central, River no completó el banco de suplentes: presentó dos variantes menos que Gimnasia.2) Al lesionarse Marcos Acuña (algo que tampoco llamó la atención, dado que el Huevo tuvo muchos problemas físicos en el primer semestre, al punto que no terminó la final ante Belgrano), Coudet debió improvisar como lateral izquierdo a Facundo González, que es marcador central. El pibe quedó pagando en el inicio de la jugada que terminó en el gol de Gimnasia y la referencia a la presencia de Viña en el container resultó inmediata, tanto como el interés por Francisco Ortega. ¿Por qué River pagaría 6 millones de dólares por un lateral izquierdo suplente si ya tiene uno marginado?3) Una vez en desventaja, a River le quedó una única variante ofensiva en el banco: el juvenil Lautaro Pereyra. ¿Y el plantel millonario?

Tratando de hacer equilibrio para no criticar a la dirigencia, Coudet volvió a dejar en claro tras el partido que le gustaría contar con algunos o varios de los jugadores marginados, los mismos a los que hasta ahora apenas defendió en público. Todavía técnico de River, aunque no se sabe hasta cuando, el Chacho en algo tiene razón, tal vez en lo único: en este equipo no puede sobrar nadie.

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