Paredes no debe jugar
Es una locura que esté en la cancha 11 días después de un desgarro. Boca corre el riesgo de perderlo para lo que resta de competencia, donde también tiene objetivos.

Es una locura que esté en la cancha 11 días después de un desgarro. Boca corre el riesgo de perderlo para lo que resta de competencia, donde también tiene objetivos.
Paredes no tiene que jugar y no va a jugar. Si lo ponen mañana contra Vasco, hay que ver quién asume la responsabilidad de los dos meses que podría quedarse fuera de las canchas. Porque resentirse de un desgarro, que se abra una cicatriz, implica 40 días para volver a ponerse bien de esa lesión más lo que lleve de entrenamiento estar a la par del resto de los compañeros.
Se puede entender que el jugador tenga ganas de estar, un partido muy difícil y que Boca está perdiendo, pero Paredes es el mismo que el otro día entró a jugar un partido en el segundo tiempo y a los 15 minutos tuvo que salir con la lesión. Cuando entró, ya no estaba en condiciones. Y hace rato que venía asi, con lo cual un día iba a pasar lo que finalmente ocurrió.
Ahora, la realidad marca que a los 11 días de un desgarro no se puedes jugar normalmente. Y el riesgo no lo corre Paredes sino también Boca. Si se resiente del desgarro, Boca no podrá contarlo para los tres partidos que le quedan en el torneo, donde se juega la tabla anual que da un pase directo a la Libertadores, y tampoco en los primeros partidos de los playoff.
Para mí es una locura que un futbolista juegue a los 11 días de haber sufrido un desgarro grado 2 -es lo que se dice- más allá de todo el deseo y de que él sabe que Boca está jugando sin sus dos anchos (él y Aranda), y que le quedan los dos 7 bravos (Flores y Blanco) más un tres de oro (Aranda) que bien podría darle 30 en el envido.
Más allá de lo que significa Paredes como jugador, de su personalidad, su presencia en el partido de este martes pone en juego el prestigio y la seguridad del entrenador. Y si llega a ocurrir la desgracia de que lo ponga y se agrave la lesión, van a compartir la responsabilidad el técnico y el capitán.


