Miles de personas vibraron con el Toreo de la Vincha
Veintitrés valientes pudieron ayer sacar la cinta con monedas de plata y ofrendarla a la Virgen de la Asunción.

El alba apenas comenzaba a iluminar el histórico pueblo puneño de Casabindo, cuando a las 6 en punto de la mañana el silencio profundo se quebró en mil pedazos. Una tradicional salva de bombas y el alegre repique de campanas de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción anunciaron que el milagro de la fe volvía a encenderse. La temperatura matutina abrazaba con rigor el invierno de las alturas, con marcas térmicas muy bajas que poco a poco fueron cediendo. A lo largo del día, el clima regaló un escenario singular: intensas ráfagas de viento intermitentes mecieron el paisaje, mientras el cielo oscilaba entre ratos completamente despejados y momentos seminublados, evitando que los rayos del sol golpearan con la crudeza habitual de esta región.
Cerca de las 9, la emblemática plaza Pedro Quipildor se convirtió en el epicentro institucional. Allí se desarrolló el acto protocolar encabezado por el gobernador Carlos Sadir; el intendente de Abra Pampa, Ariel Machaca; el presidente de la Comisión del Pro Templo, Bernardo Cussi; la referente del centro vecinal, Eulalia Morales, y el de la comunidad aborigen, Ariel Vásquez, y otros referentes. Tras los discursos oficiales, la emoción sobrevoló el aire ante la entrega de menciones especiales a los toreros históricos de Casabindo.
Inmediatamente después, el fervor se trasladó a las calles de tierra. La procesión avanzó lenta y solemne: la imagen de la Virgen de la Asunción fue escoltada por sagradas advocaciones visitantes, custodiada de cerca por la imponente y enigmática figura de los samilantes, los coloridos toritos y los caballitos, y acompañada por miles de fieles y turistas que caminaron unidos, tejiendo con su devoción la identidad viva de este pueblo.
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Al finalizar el recorrido devocional, El Tribuno de Jujuy pudo acceder a los testimonios de las autoridades. El gobernador Sadir agradeció el cálido recibimiento de la comunidad, destacando la impecable organización y la profunda espiritualidad que emana del evento, mientras que el jefe municipal invitó al primer mandatario a participar, a fines de agosto, del aniversario de Abra Pampa, invitación que fue aceptada en el acto.
Al llegar el mediodía, el viento de la Puna transportó una brisa cargada de aromas irresistibles que despertaron los sentidos. Los puestos gastronómicos abrieron sus fuegos para dar vida a los platos más entrañables: humeantes tamales, jugosas empanadas y un tierno cordero a la estaca conquistaron el paladar y el alma de los visitantes. Luego el escenario natural se llenó de acordes y movimiento con la presentación de conjuntos musicales y grupos de danzas que prepararon el terreno para el momento más esperado de la tarde.
Con el programa en marcha, la actividad central convocó a multitudes en la plaza Pedro Quipildor. Audaces pobladores y curiosos turistas se animaron a desafiar a los astados con un solo fin: arrebatar la preciada vincha de monedas de plata de entre sus cuernos para ofrendarla con devoción a la Virgen de la Asunción. Algunos lo hacían empujados por pura adrenalina, otros por promesas, muchos por fe y profundo agradecimiento, y otros por continuar con la tradición familiar de los toreros.
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Según se informó, 23 toreros lograron su cometido, la mayoría de Casabindo y otros lugares de la Puna, pero también dos de Buenos Aires y cuatro de San Salvador. Uno local, de apellido Zárate, con la mirada en el cielo, dedicó su logro no solo a la patrona, sino también a la memoria de su padre, un histórico torero.
En el centro de la escena, la casi veintena de toros, entre los que estaban "Poroto", "Papucho" y "Palillito", también tuvieron su reconocimiento por parte del público, que también destacó el profundo respeto que impregna esta tradición, en la que no se lastima ni se violenta al animal, ya que es una pieza fundamental de la vivencia ritual. (Florencia Pereira, periodista del streaming de El Tribuno de Jujuy).
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