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Messi tuvo un socio de lujo

Lisandro Martínez brilló en los dos extremos de la cancha. Asistió a Messi, anotó un golazo y confirmó que atraviesa el mejor momento de su carrera en la Selección. "Licha" fue la figura contra Cabo Verde.

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Messi tuvo un socio de lujo
Messi tuvo un socio de lujo

Antes de la genialidad de Lionel Messi, hubo una lectura. Antes de la definición del capitán, apareció un pase de esos que rompen partidos. Y cuando el duelo frente a Cabo Verde amenazaba con convertirse en la gran sorpresa del Mundial, otra vez surgió el mismo protagonista para rescatar a la Selección. Lisandro Martínez firmó una actuación monumental, de las mejores desde que viste la camiseta albiceleste: dio una asistencia de casi 50 metros para el primer gol del "10", marcó un golazo en tiempo suplementario y fue un muro en defensa para sostener el sufrido triunfo por 3 a 2.

Si alguien necesitaba una confirmación sobre el enorme presente del entrerriano, la noche la entregó de manera contundente. El defensor del Manchester United fue el futbolista más determinante y ratificó que atraviesa el mejor Mundial de su carrera. Firme en la marca, impecable en los cruces, preciso para iniciar cada ataque y con personalidad para asumir responsabilidades cuando el partido quemaba, "Licha" volvió a demostrar por qué Lionel Scaloni jamás dejó de confiar en él.

El entrenador lo sostuvo incluso cuando las lesiones le impidieron tener continuidad en Europa y cuando Nicolás Otamendi atravesaba un gran momento. Esa confianza hoy encuentra recompensa. Martínez dejó definitivamente atrás los problemas físicos que condicionaron parte de las últimas temporadas y está respondiendo con actuaciones de altísimo nivel en el escenario más importante de todos.

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Su primera obra de arte llegó a los 29 minutos del primer tiempo. Argentina buscaba espacios ante un rival ordenado cuando el zurdo levantó la cabeza y detectó el movimiento de Messi entre el lateral y el marcador central. Entonces ejecutó un pase largo de casi 50 metros con precisión quirúrgica. La pelota cayó exactamente donde debía. El capitán controló con la parte externa del pie izquierdo y definió por encima del arquero Vozinha para establecer el 1 a 0. Apenas convirtió, Messi se dio vuelta y señaló inmediatamente a Martínez en señal de agradecimiento. El pase había sido casi tan extraordinario como la definición.

Ese envío resumió una de las grandes virtudes del defensor durante todo el torneo. Cuando el seleccionado argentino necesita salir desde el fondo con claridad, allí aparece él para romper líneas con pases largos o filtrar balones entre los mediocampistas rivales. Su capacidad para iniciar los ataques se convirtió en un arma tan importante como su agresividad para defender.

En el aspecto defensivo también volvió a ofrecer garantías. Rápido para anticipar, firme en el uno contra uno y seguro para corregir cada avance rival, fue uno de los pilares de la última línea. Es cierto que en el empate parcial de Cabo Verde la pelota pasó desafortunadamente entre sus piernas, una acción que lo dejó con bronca, pero lejos de caerse anímicamente reaccionó con la personalidad.

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Cuando el encuentro ingresó en el tiempo suplementario y la tensión dominaba cada rincón del estadio, apareció otra vez. Apenas comenzado el alargue, un rebote quedó flotando en la puerta del área. Martínez no dudó. Se perfiló para su zurda y sacó un remate potente que se clavó en el ángulo del primer palo de Vozinha. Un golazo imposible de detener que le devolvió la ventaja a la Selección y terminó siendo decisivo para encaminar la clasificación.

Fue el premio a un partido inolvidable. Porque además del gol y la asistencia, el defensor completó una producción sobresaliente desde lo táctico y lo futbolístico. Argentina necesitó pelotazos largos y él respondió con una precisión asombrosa. Requirió salidas limpias desde el fondo y volvió a elegir siempre la mejor opción. Después del encuentro, el propio Martínez destacó el carácter que volvió a mostrar el equipo en un partido muy complejo. "La resiliencia del equipo, nunca abandonar, nunca bajar los brazos. Luchamos hasta el final, estos mata-mata son así, no hay que confiarse. Ellos hicieron un excelente partido, hay que felicitarlos. Dejaron todo y creo que fuimos justos vencedores. Estoy muy feliz y muy orgulloso de este equipo", señaló.

El defensor también valoró que el equipo haya debido atravesar momentos de sufrimiento. "Ellos hicieron un excelente partido, pero este equipo no se da nunca por vencido y hay una energía hermosa en este grupo, eso hace la diferencia en los detalles. Sin dudas nos agrandamos en la adversidad. Estamos preparados para todo. Está bueno que pasen estas cosas, porque a veces hay que saber sufrir, ponernos a prueba, y hoy lo hicimos de la mejor manera", afirmó.

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Fiel a su perfil competitivo, incluso después de haber sido una de las figuras del partido encontró un motivo para la autocrítica. "Yo solamente me preocupo para que no me hagan goles. Hoy me voy un poco descontento por eso, pero bueno, ganamos y ya está. Le dimos una alegría a la gente. Vino mi familia, mi mujer, mi hija y mi mamá, que hacía mucho que no la veía, y soy muy feliz", confesó emocionado.

Las palabras retratan con fidelidad al defensor. Mientras todos destacan su golazo y su exquisita asistencia, él sigue pensando primero en el arco propio. Esa mentalidad explica buena parte de su crecimiento y también de la confianza inquebrantable que le brinda Scaloni.

Con 31 partidos disputados en la Selección, Martínez atraviesa el momento de mayor madurez con la camiseta argentina. Ya no es solamente aquel zaguero aguerrido que imponía respeto por su intensidad. Hoy también es un defensor capaz de cambiar el rumbo de un partido con la calidad de su pie izquierdo. En un Mundial donde cada detalle puede definir el destino de un equipo, Argentina encontró en "Licha" mucho más que un marcador central. Encontró un líder silencioso, un futbolista completo y un competidor que aparece cuando la presión alcanza su punto máximo. Y mientras Messi sigue iluminando el camino, detrás suyo emerge un socio indispensable que, partido tras partido, confirma que está escribiendo el mejor capítulo de su historia con la camiseta "albiceleste".

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