Messi, el extraterrestre que sigue haciendo historia
En su sexto Mundial, el capitán del seleccionado argentino firmó el primer triplete de su carrera en una Copa del Mundo, igualó una marca histórica y lideró el triunfo de la "Albiceleste" frente a Argelia.

Resumen para apurados
Leo nos emociona. Y Leo también se emociona. Después de más de dos décadas vistiendo la camiseta "albiceleste", de haber conquistado todos los títulos posibles y de haberse convertido hace tiempo en una leyenda del deporte mundial, Lionel Messi volvió a demostrar que todavía es capaz de conmoverse como aquel joven que soñaba con triunfar en la Selección. Y también volvió a demostrar que sigue siendo capaz de decidir partidos como nadie.
La victoria por 3 a 0 sobre Argelia en el debut del seleccionado argentino en el Mundial 2026 tuvo un dueño absoluto. Fue Messi. De principio a fin. Del genio. Del extraterrestre. Del futbolista que parece inmune al paso del tiempo y que, a pocos días de cumplir 39 años (será el miércoles 24 de junio), continúa escribiendo capítulos que parecen imposibles, incluso para los más grandes.
Las imágenes recorrieron el mundo. Después de convertir el primero de sus tres goles, las cámaras captaron al capitán argentino con lágrimas en los ojos. Una escena que resume su relación con la camiseta argentina, dejando en claro que la emoción permanece intacta a pesar del paso del tiempo.
Apenas habían pasado cuatro minutos cuando ya había enviado la pelota al fondo de la red. El festejo duró poco porque el tanto fue anulado por posición adelantada. Lejos de frustrarse, siguió insistiendo. Como siempre. Como durante toda su carrera. A los 17 minutos recibió un pase de Rodrigo De Paul, controló, giró y sacó un zurdazo desde afuera del área que sorprendió a Luca Zidane. El arquero alcanzó a tocar la pelota, pero no pudo evitar que terminara dentro del arco.
Era el comienzo de otra noche mágica, inolvidable. En el segundo tiempo apareció nuevamente donde aparecen los goleadores. Alexis Mac Allister remató, Zidane dio rebote y Messi estuvo allí para empujar la pelota a la red. El 2 a 0 significó mucho más que ampliar la ventaja.
Pero todavía quedaba algo más. A los 31 minutos recibió cerca de la medialuna, acomodó el cuerpo y sacó uno de esos zurdazos que ya forman parte de su repertorio eterno. La pelota viajó hacia el arco y se convirtió en el 3 a 0 definitivo. Fue su gol número 16 en los Mundiales, una cifra que le permitió igualar la marca histórica del alemán Miroslav Klose como máximo anotador de la historia de la competencia.
Además era el primer hattrick de su carrera en una Copa del Mundo. Era otra página para la historia. Era otro récord para una colección que parece no tener fin.
Porque además Messi se transformó en el futbolista más veterano en convertir un triplete en un Mundial, superando la marca que pertenecía a Cristiano Ronaldo. Y como si fuera poco, se convirtió en el único jugador de la historia de la Copa del Mundo que logró marcarles goles a once selecciones diferentes.
La dimensión de sus números resulta asombrosa. Con estos tres tantos alcanzó los 120 goles en 200 partidos con la Selección. Marcó en Alemania 2006, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora también en el Mundial 2026. Solamente Sudáfrica 2010 quedó como la excepción en una trayectoria mundialista incomparable.
Hay incluso una coincidencia cargada de simbolismo. El 16 de junio de 2006, en Alemania, convirtió su primer gol en una Copa del Mundo frente a Serbia y Montenegro. Exactamente 20 años después, volvió a festejar en la misma fecha, esta vez por triplicado, frente a Argelia.
Los años pasan. Los defensores cambian. Los torneos se suceden. Las generaciones se renuevan. Pero Messi sigue ahí. Decisivo. Determinante. Imparable.
Ganó una Copa del Mundo, dos Copas América, una Finalissima y una medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Beijing. Lo conquistó todo. Sin embargo, continúa jugando con el mismo entusiasmo de siempre y con la misma ambición de quien todavía siente que puede ir por más.
Por eso ya no alcanza con describirlo únicamente como el mejor futbolista de su época. Messi es un fenómeno irrepetible. Una leyenda viva. Un hombre que sigue rompiendo límites cuando parecía que ya no quedaban marcas por alcanzar. Y si algo dejó claro en este estreno mundialista es que su historia todavía no está terminada.

