Más que una institución: Rodolfo estudió, enseñó y hoy se jubila en "su" misma escuela
En su infancia cursó sus estudios primarios en el mismo establecimiento en el que se inició como docente y hoy palpita su jubilación. Una vida, una historia, en la Escuela Nº653 Bartolomé Escolar del departamento Jiménez.

En su infancia cursó sus estudios primarios en el mismo establecimiento en el que se inició como docente y hoy palpita su jubilación. Una vida, una historia, en la Escuela Nº653 Bartolomé Escolar del departamento Jiménez.
Por Sonia De Marco
Más que una institución: Rodolfo estudió, enseñó y hoy se jubila en "su" misma escuela Más que una institución: Rodolfo estudió, enseñó y hoy se jubila en "su" misma escuela
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La escuela, su segundo hogar. Un día, hace 34 años, ella lo vio dar sus primeros pasos. Fue ella quien le dio las herramientas para contribuir en la formación de cientos de niños. Fue en ese espacio donde vivió sus mejores años y también aquellos no tan buenos, pero siempre sintiendo la contención de "una familia". Y después de tantos años, es ella la que lo mira cómo lentamente su misión comienza a cerrarse. Hoy, así como lo vio dar sus primeros pasos, comienza a despedirlo sin imaginar aún cómo serán los días a partir de ahora.
Rodolfo Salto es maestro en la Escuela Nº653 Bartolomé Escobar, ubicada en la localidad de El Fisco de Fátima, dentro del departamento Jiménez, en donde, con sus palabras expresa: "Tuve el honor de trabajar durante 34 años".
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Pero su carrera ya palpita su final. Su jubilación ya es un hecho, pero su corazón y su entrega para esa escuela seguirá por el resto de su vida, según vaticina el maestro que supo ser más que un docente, un guía en la vida de tantos niños: un padre para aquellos que no tuvieron la posibilidad de contar en su entorno familiar con esa importante figura.
"Me siento un privilegiado de la vida. El haberme jubilado como docente en la escuela en la que me vio transcurrir mi carrera, cumpliendo la docencia en todos los grados, desde 1º a 7º es algo que marca para siempre. Pero además, en esta escuela me formé yo, hice todos mis estudios primarios, y fue la puerta para lo que en el futuro fui", cuenta Rodolfo en un exclusivo diálogo con EL LIBERAL.
Claro que a su mente se vienen incontables vivencias, de todo tipo, que supo experimentar es su amada Escuela Nº653. En días como estos, en los que ya todos comienzan a despedirlo de la docencia, es cuando más vivos están sus recuerdos del paso a paso, del día a día, a una vida entregada a la formación del futuro.
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"A lo largo de estos 34 años, como docente, tengo infinitos recuerdos. Voy a extrañar muchísimas cosas. Algo que ya estoy extrañando es el abrazo de los alumnos… ese abrazo con el que me recibían cada día. Es un cariño, un saludo, tan genuino que se siente muy profundo. Son cosas que llegan al alma, a mí en particular, porque sé que lo hacen desde su inocencia pero con ese amor real".
Pero Rodolfo también se emociona al hablar de su escuela; ese lugar que lo vio desde pequeño correr por su patio; y luego pararse frente a un aula para formar grandes personas.
"La escuela para mí es y seguirá siendo mi segundo hogar. Estoy orgullosísimo de ella. Aquí he tenido la suerte de ser maestro de mis sobrinos, de ahijados, de hijos de ex alumnos y de muchos más familiares. Eso es algo indescriptible. Es un orgullo inmenso. Siempre sentí la responsabilidad inmensa de inculcarles la importancia del estudio", cuenta Rodolfo.
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El maestro fue oficialmente despedido con todos los honores, ayer, en el acto por el Día del Maestro, en la institución. El cuerpo docente, los alumnos y familiares le brindaron una cálida despedida, aunque él asegura que no irá para siempre, porque "a su segunda casa no la abandonará jamás".
La alegría de compartir los logros de sus ex alumnos
Su entrega siempre fue pensando en el futuro de ellos. Por eso, su alegría es inmensa cada vez que un ex alumno se acerca a contar un logro.
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"Siempre les recomendé seguir sus estudios hasta recibirse, porque como vecino de este pueblo me sentía responsable de inculcarles esas cosas. Para mí no había ni hay más alegría que escuchar a mis ex alumnos que vienen a contarme que no se llevaron ninguna materia, cuando me cuentan que se recibieron en sus carreras o que ya están trabajando. Me llena el alma que ellos me tengan en cuenta, porque saben que yo comparto la alegría de sus logros. Lo voy a sostener siempre: la escuela debe ser el eje del crecimiento de una persona", cerró Rodolfo.
En el acto por el Día del Maestro se celebró oficialmente su jubilación
Más allá de una profesión, de un trabajo o de un deber, la docencia fue para el maestro Rodolfo un estilo de vida, un compartir permanente con esa familia que uno elige en la vida.
Y fruto de esa entrega, que quizás él no percató, porque lo vivía con esencia natural, es el afecto genuino que hoy recibe de tantas familias de esos alumnos que a lo largo de estos 34 años pasaron por la institución.
Por ello ayer tuvo una despedida acorde a su entrega. Fueron los docentes, los niños y los vecinos padres quienes se encargaron de darle todo el cariño que merece.
En un sentido acto por el Día del Maestro, que se realizó en el patio de la Escuela Nº653 Bartolomé Escobar, hubo un destacado momento para homenajear a Rodolfo Salto.
Con emotivas palabras, docentes y autoridades del establecimiento plasmaron lo que durante tantos años él sembró en la institución.
Asimismo lo invitaron a acercarse cuantas veces lo deseen porque ellos, la comunidad educativa en su totalidad, siempre, pero siempre, tendrán el honor de esperarlo con los brazos abiertos.


