María Cash: a 15 años de su desaparición, las hipótesis descartadas y el camionero que perdió su coartada
La diseñadora de 29 años desapareció el 8 de julio de 2011 en el norte argentino tras un recorrido errático de cinco días por cuatro provincias.

Se cumplen quince años de uno de los casos de personas desaparecidas más resonantes de la Argentina. María Cash tenía 29 años, trabajaba como diseñadora de indumentaria y decidió dejar Buenos Aires en julio de 2011 para instalarse en el norte del país. Nunca llegó a destino y, hasta hoy, ni su paradero ni su cuerpo fueron hallados.
El 4 de julio de 2011, María partió en micro desde la terminal de Retiro con destino a San Salvador de Jujuy. Llevaba consigo su ropa de diseño propia, con la intención de venderla en el norte, algo que ya había hecho antes con buenos resultados en Brasil.
Sin embargo, su itinerario comenzó a modificarse casi de inmediato. Bajó antes de tiempo en Tucumán y luego en la localidad salteña de Rosario de la Frontera, lejos de su destino original. Le explicó a un amigo que la esperaba en Jujuy que no se había sentido a gusto durante el viaje en micro. A partir de ahí, un camionero la trasladó hasta Santiago del Estero, desde donde retomó el trayecto hacia Jujuy con un pasaje que le compró ese mismo amigo.
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Durante los días siguientes, distintos testigos —empleados de un taller mecánico, personal de un hospital, dueños de comercios— coincidieron en describirla como desorientada y con actitudes extrañas. En uno de esos episodios llegó a pedir ayuda para cargar su celular sin lograr comunicarse con quien la esperaba. Poco después dejó abandonada su valija, y más tarde también su documento de identidad apareció separado de sus pertenencias, en un peaje cercano a la ciudad de Salta.
El 7 de julio se presentó en la guardia de un hospital de la capital salteña, pero se retiró antes de ser atendida. Una nota del personal médico la calificó como "desorientada". Al día siguiente, último día en el que fue vista, pidió refugio en una casa particular, fue trasladada por una familia de productores rurales hasta una rotonda y finalmente subió a un camión conducido por Héctor Romero. Según su propio relato, la dejó media hora más tarde cerca de un santuario religioso sobre la ruta 34. Desde ese momento no volvió a haber rastros de ella.
Durante más de una década, la investigación judicial exploró distintas líneas: el secuestro extorsivo, un cuadro de brote psicótico que la habría dejado sin recursos para sobrevivir a la intemperie, el suicidio, la posibilidad de que hubiera decidido desaparecer voluntariamente cruzando a un país vecino, y la hipótesis de una red de trata de personas. Ninguna pudo confirmarse. De los más de 400 supuestos avistamientos que llegaron al expediente —que hoy suma cerca de 20.000 fojas—, todos terminaron siendo descartados.
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Fue recién al volver sobre el último tramo conocido del recorrido de María que la causa encontró un curso más firme: el camionero que la había llevado en su vehículo el último día.
Romero nunca se presentó espontáneamente a declarar pese a haber sido, según los registros, la última persona en tener contacto con la joven; los investigadores debieron citarlo. Durante años, su versión de los hechos estuvo respaldada por el testimonio de un abogado que aseguraba haberla visto con vida después de que el camionero la dejara. Ese testigo terminó siendo imputado por falso testimonio, luego de que un análisis de antenas de telefonía celular demostrara que no había estado en el lugar que decía.
A partir de 2019, una nueva etapa de la investigación incorporó tecnología de rastrillaje en la zona rural donde se produjo la última desaparición, sin resultados concluyentes sobre el paradero del cuerpo. Años después, un dictamen fiscal basado en escuchas telefónicas y en contradicciones de Romero sobre horarios y recorridos llevó a que la jueza federal a cargo del expediente ordenara su detención, con prisión preventiva por homicidio agravado.
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Entre las pruebas que complicaron al camionero se destacan diferencias entre su declaración escrita y el video de esa misma diligencia, además de datos de geolocalización que contradijeron los tiempos de viaje que él mismo había descrito. También se sumaron escuchas en las que terceros aludían de forma comprometedora a su posible responsabilidad en el hecho.
El caso tuvo un giro en mayo de 2025, cuando la jueza a cargo decidió sobreseer a Romero por considerar insuficiente la prueba reunida. La fiscalía y la parte querellante apelaron esa decisión, y en diciembre del mismo año la Cámara Federal de Salta la revocó, al entender que existían elementos suficientes para mantener abierta la investigación y que aún restaban medidas de prueba por producir. Meses más tarde, la Cámara Federal de Casación Penal rechazó un nuevo planteo de la defensa del acusado.
Hoy, quince años después de la desaparición de María Cash, la causa continúa abierta, Romero sigue siendo el principal sospechoso y ni el paradero de la joven ni su cuerpo fueron encontrados. El padre de María, que encabezó personalmente gran parte de la búsqueda en los primeros años, murió en un accidente de tránsito en 2014 sin haber podido conocer qué había pasado con su hija. El Estado nacional mantiene vigente una recompensa millonaria para quien aporte datos que permitan esclarecer el caso.
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