La visita del rey de Arabia Saudí a Zapatero en 2007 tras el regalo de las joyas: la entrada española en Oriente Medio y su primer país de Occidente
El expresidente declaró ayer ante el juez Calama que fueron un regalo de Abdullah bin Abdulaziz Al Saud

Por Miguel Moreno Mena
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La declaración del expresidente Zapatero como imputado por el caso Plus Ultra ha dejado varias claves sobre su supuesta implicación y el resultado de las intervenciones de la UCO en su casa y despacho. El descubrimiento de joyas en una caja fuerte que después valoraron en un 1,3 millones de euros de valor provocó una enorme duda en torno a la figura de Zapatero. Desde la oposición al Gobierno y también desde ámbitos progresista se exigió la explicación de su origen. Su entorno ha apuntado a una serie de regalos de la monarquía saudí en 2007.
Hace casi 20 años, José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente del Gobierno, y el rey Juan Carlos I recibieron al monarca de Arabia Saudí, Abdullah Bin Abdulaziz Al Saud, en su primer viaje a un país occidental desde que dos años antes asumió al cargo. En medio de estos encuentros diplomáticos se habrían producido los regalos de joyas que ahora justifica su abogado.
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Ambos estados reforzaron su vínculo bilateral con la firma en 2007 del Acuerdo General de Cooperación, ratificado y en vigor desde julio de 2008. Estableció la colaboración en sectores clave como economía, comercio, inversiones e industria. Supuso la entrada de muchas compañías españolas en el golfo pérsico y algunas de ellas establecieron fuertes raíces que siguen en la actualidad.
Zapatero declaró ayer ante el juez Calama que las joyas valoradas en 1,3 millones de euros, halladas en su caja fuerte, fueron un regalo del monarca saudí Abdullah bin Abdulaziz Al Saud durante su visita a España en 2007. Esta versión le beneficia, ya que elposible delito fiscal habría prescrito al haber transcurrido más de cinco años. La crítica política no cesará, pero a nivel judicial podría cerrar este capítulo.
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Sin embargo, el propio Zapatero aprobó en 2005 un Código de Buen Gobierno que prohibía aceptar regalos institucionales fuera de los usos habituales y establecía que estos debían pasar al patrimonio del Estado. Aunque no existía sanción legal específica para expresidentes, la aceptación de estos obsequios choca con los principios éticos que él mismo impulsó.
Se comprometieron a impulsar la cooperación económica y comercial, incluyendo la promoción de inversiones y el intercambio de conocimientos y tecnología, así como la participación en ferias y proyectos conjuntos. El acuerdo garantizó la libre transferencia de fondos, la protección de los derechos de los inversores y la creación de un entorno favorable para las pequeñas y medianas empresas.
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El resultado fue que una serie de empresas españolas empezaron a aprovechar oportunidades en Arabia Saudí. Entre los proyectos más emblemáticos destaca el AVE Medina-La Meca, adjudicado en 2011 a un consorcio español liderado por Renfe, Adif, Talgo, Indra, OHL y Copasa, con un valor superior a los 6.700 millones de euros. Esta obra, considerada la mayor adjudicación internacional para España, consolidó la presencia tecnológica nacional en el país.
En 2013, un consorcio encabezado por FCC y Typsa logró la construcción de tres líneas del Metro de Riad, con un contrato de más de 6.000 millones de euros, situando a la ingeniería española en posición destacada en Oriente Medio. Además, compañías como Acciona Agua y Técnicas Reunidas obtuvieron contratos para desarrollar grandes plantas desalinizadoras y refinerías.
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En defensa, entre 2018 y 2019, Navantia firmó la construcción de corbetas para la marina saudí, valorada en unos 2.000 millones de euros. Estos contratos reflejan el efecto de la diplomacia económica y los acuerdos bilaterales, que abrieron la puerta a proyectos de gran escala e impacto internacional para la industria española.
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