La sustentabilidad comienza a formar parte de las decisiones operativas en el transporte de cargas
Reducir emisiones, optimizar consumos y mejorar la eficiencia son medidas que marcan la toma de conciencia por el cuidado del medio ambiente desde un sector de alto impacto.

Resumen para apurados
Si se elaborara un ranking global de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) por tipo de vehículo o modalidad de transporte, el de cargas por ruta (camiones y vehículos comerciales) se situaría en el podio. Únicamente por detrás de los automóviles de pasajeros y vehículos particulares, los medios de transporte de materias primas, productos semi-elaborados, bienes terminados o insumos industriales y comerciales generan más contaminación.
En la actualidad, la definición del transporte de cargas va más allá del simple movimiento físico e integra aspectos como sustentabilidad y eficiencia. Por ello muchas empresas ya implementan vehículos a gas o eléctricos, migran a tecnologías más limpias y optimizan las rutas para reducir emisiones de carbono.
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Uno de los principales avances se observa en el uso de combustibles alternativos. Cada vez más operadores logísticos avanzan con pruebas y migraciones parciales hacia camiones impulsados a gas, especialmente en corredores de larga distancia donde el consumo de combustible tiene un fuerte peso dentro de los costos operativos.
En paralelo, distintas empresas comenzaron a incorporar unidades eléctricas para operaciones urbanas y de última milla, especialmente en trayectos cortos y recorridos planificados. Aunque todavía existen desafíos vinculados a infraestructura y autonomía, el interés por este tipo de vehículos sigue creciendo dentro del sector logístico.
Otra de las medidas que gana protagonismo es la migración de equipos internos hacia baterías de litio-ion. Autoelevadores, zorras eléctricas y equipos de movimiento de materiales comienzan a reemplazar tecnologías tradicionales para mejorar eficiencia energética, reduciendo emisiones y su vez tienen mayor autonomía, carga rápida y menor mantenimiento frente a los equipos a combustión o con baterías de plomo-ácido.
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"Hoy las empresas necesitan operaciones más eficientes desde todo punto de vista. Reducir kilómetros innecesarios, optimizar cargas y mejorar el consumo de combustible permite bajar costos y, al mismo tiempo, disminuir el impacto ambiental de las operaciones", señaló Maribel Alvarado, Gerente de Calidad, Seguridad, Ambiente y Sustentabilidad de Celsur, compañía especializada en servicios logísticos integrales con 30 años de trayectoria en el país.
La conducción eficiente también empezó a ocupar un lugar central dentro de las estrategias del sector. Capacitaciones para choferes, controles sobre hábitos de manejo y programas orientados a reducir excesos de velocidad, frenadas bruscas permiten mejorar el rendimiento de las unidades y disminuir consumos innecesarios.
A esto se suma una mayor consolidación de cargas y reorganización de rutas para evitar viajes parcialmente vacíos o recorridos redundantes. Muchas compañías comenzaron además a descentralizar operaciones y acercar stock a los principales centros urbanos para reducir distancias y optimizar tiempos de entrega.
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En paralelo, corredores logísticos más eficientes y una mejor coordinación entre transporte, almacenamiento y distribución empiezan a modificar la forma en que se planifican las operaciones. El objetivo ya no pasa únicamente por mover mercadería más rápido, sino también por utilizar mejor los recursos disponibles.
Aunque la reducción de emisiones en transporte pesado continúa siendo uno de los grandes desafíos de la logística regional, especialistas coinciden en que cada vez más empresas empiezan a priorizar acciones concretas vinculadas a combustibles alternativos, eficiencia operativa y optimización de recorridos para construir operaciones más competitivas y sustentables.


