La racha más insólita de Maradona: cuando erró cinco penales seguidos
El 7 de agosto de 1996, hace 30 años, Diego falló ante Racing como le había pasado consecutivamente contra Newell's, Belgrano, Central y River. Falto de confianza al año siguiente, a su regreso a Boca, dejó que pateara Rambert, que también erró. "Prefiero que me insulten a mí an…

El 7 de agosto de 1996, hace 30 años, Diego falló ante Racing como le había pasado consecutivamente contra Newell's, Belgrano, Central y River. Falto de confianza al año siguiente, a su regreso a Boca, dejó que pateara Rambert, que también erró. "Prefiero que me insulten a mí antes que a un compañero", le pidió perdón el 10.
Hoy hace 30 años, Diego Maradona rubricaba uno de los momentos más insólitos de la historia del fútbol: el crack erraba su quinto penal consecutivo, siempre con la camiseta de Boca y siempre en el mismo torneo, el Clausura 1996. Así como Lionel Messi también tuvo su racha negativa en el último Mundial, cuando falló ante Austria y Egipto, a Diego le ocurrió en cinco ejecuciones de manera seguida: pateó desde los 11 metros contra Newell's, Belgrano, Central, River y Racing y no convirtió ninguno. Falto de confianza, prefirió no ejecutar el primer penal favorable a Boca en su regreso al año siguiente, en 1997, pero ante un nuevo fallo, esta vez de Sebastián Rambert, asumió una autocrítica:"Prefiero que me insulten a mí antes que a un compañero".
¿Esa etapa terrenal del Dios hecho futbolista le costó un campeonato a Boca, que terminó en el quinto puesto del Clausura, a siete puntos de Vélez, el campeón? Es probable, aunque cualquier respuesta sería contrafáctica. Boca ganó tres de esos cinco partidos (ante Belgrano, Central y River) pero dejó de sumar al menos cuatro puntos: perdió contra Newell's (Diego remató al palo cuando el partido estaba 0-0, previo a una derrota 1-0 en Rosario) y frente a Racing (erró cuando la Academia ya ganaba 1-0, por lo que a lo sumo el hipotético gol de penal habría servido para un eventual empate).
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La racha sumó su quinto capítulo el miércoles 7 de agosto de 1996, hoy hace tres décadas, cuando el arquero de Racing, Ignacio Nacho González, le atajó el remate a Maradona para tormento de un Boca que con la derrota se despedía del título, ya en la 17ª y antepenúltima fecha del torneo. La maldición había comenzado casi cuatro meses antes, en la 6ª fecha, ante Newell's en Arroyito, el 13 de abril. El Boca de Maradona y Carlos Bilardo, que llegaba invicto y puntero, dispuso de una gran oportunidad para ponerse en ventaja a los 22 minutos: el árbitro Daniel Giménez inventó un penal por supuesta infracción de Iván Gabrich sobre Néstor Fabbri. De la ejecución se encargó el 10, pero su remate -a la derecha del arquero Christian Cejas- dio en el palo. Giménez, en un segundo error, cobró córner.
El problema adicional para Diego y para Boca sería que de inmediato llegaría el 1-0 a favor de Newell's, a cargo de Hernán Franco. En su noche negra, el 10 sufriría un desgarro y sería reemplazado a los 36 minutos por Walter Pico. La derrota golpearía tan fuerte para Boca que no ganaría en las tres siguientes fechas, lapso en el que perdió 6-0 ante Gimnasia en la Bombonera. Finalmente llegaría una recuperación con tres triunfos seguidos, el último de ellos ante Belgrano, ya por 12ª jornada, el 9 de junio: el 10 convirtió un golazo, el del 2-0 final, en un resarcimiento personal después de que el propio Diego haya errado un penal al minuto del segundo tiempo, cuando el resultado seguía 0 a 0.
La infracción ante los cordobeses fue otra gentileza arbitral, en este caso de Luis Olivetto -que cinco años después dirigiría el homenaje a Diego-. Maradona volvió a ejecutar hacia la derecha del arquero de Belgrano, César Labarre, pero lo hizo con un remate suave y Labarre desvió al córner. Sobre el final llegaría el último gol de Diego de jugada de su carrera, un hermoso zurdazo de emboquillada, pero el 10 mostró su enojo tras el partido, pese a que Boca había quedado al borde de la punta. "Entiendo que todos nos podemos equivocar pero errar dos penales seguidos no me lo perdono", se reprochó Diego.
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Luego le seguiría la histórica derrota 5-1 ante Vélez, cuando Maradona enfrentó a Javier Castrilli -de pésima actuación en perjuicio de Boca- al grito de "Maestro, ¿pero usted está muerto?", y el triunfo 3-2 ante Banfield, aunque sin Diego, suspendido tras su expulsión en Liniers. El 10 regresó el sábado 29 de junio, tres días después de que River ganara la Copa Libertadores, y volvió a errar un penal, el tercero consecutivo, esta vez en el triunfo 1-0 ante Central en Rosario. A diferencia de sus dos intentos anteriores, el 10 ejecutó a la izquierda del arquero, Hernán Castellano, que atajó por duplicado, también en el rebote. Boca volvió a contar con un penal pocos minutos después pero Diego decidió no patearlo: se encargó Juan Sebastián Verón, que también falló. Tras el partido, Maradona le dejó un regalo invaluable a Castellano: su camiseta.
Al partido siguiente, Boca debía recibir a River y lógicamente a Diego le preguntaron si volvería a rematar un penal. Respondió, también de manera natural, que sí. El arquero de River, Germán Burgos, no se quedó atrás: "Ojalá que sea como (Antonio) Roma a Delem, pero al revés", dijo el Mono en referencia al célebre penal que el ídolo de Boca atajó en un superclásico decisivo para el torneo de 1962. Pese a que tenía enfrente a un River flamante campeón de América, el equipo de Bilardo se puso 3-0 en ventaja y contó con un penal -discutible decisión del árbitro Aníbal Hay sobre una supuesta falta a Alphonse Tchami- a los 30 minutos del segundo tiempo para llegar al 4-0. Lo ejecutó Maradona, sobre la derecha de Burgos, y la maldición volvió a repetirse: la pelota pegó en el palo. Esta vez al menos la jugada terminaría mejor para Boca, ya que Claudio Caniggia aprovechó el rebote y marcó el 4-0 parcial. Aquel 14 de julio de 1996 fue la noche en que, tras el 1-0 de José Basualdo,Diego y Cani festejaron con un piquito. Ya cerca del final, Gabriel Amato descontaría para el 4-1.
Boca seguía con chances de salir campeón: a falta de tres fechas, estaba segundo -junto con Gimnasia- a un punto de los líderes, Lanús y Vélez. El torneo entró en un receso de tres semanas y se reanudó el miércoles 7 de agosto. Racing ya había sido el verdugo de Boca el torneo anterior, en el Apertura 1995, cuando goleó 6-4 en la Bombonera el día en que Mauricio Macri ganó la presidencia, y lo volvió a ser seis meses después en Avellaneda. A los 37 minutos del segundo tiempo llegó el primer golpe: Claudio Piojo López, que esa noche se despedía de Racing rumbo al Valencia, marcó el 1-0 para la Academia.
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Cinco minutos después, Francisco Lamolina -el padre de Nicolás- cobró penal para Boca: lo volvió a patear Maradona y lo volvió a errar, esta vez debido a una gran atajada de Nacho González, que se lanzó a su izquierda. Boca perdió 1-0 y a Maradona le preguntaron si su equipo había perdido el campeonato. La respuesta fue lapidaria: "Creo que sí". Vélez le había ganado la noche anterior 4-1 a San Lorenzo, en un partido recordado por la patada que Oscar Ruggeri intentó asestar a José Luis Chilavert, y le había sacado cuatro puntos con seis en juego. "Diego pateó bien todos los penales, es una racha", intentó consolarlo Nacho González.
Diego se presentaría una vez más en ese torneo, en la derrota ante Estudiantes por la 18ª fecha, e ingresaría en una larga ausencia de casi un año. Recién en julio de 1997 volvió a jugar, otra vez en Boca, primero en un amistoso contra Newell's y luego en un partido oficial, justo frente a Racing, pero en ambos encuentros sin penales para su equipo. Recién en un amistoso previo al Apertura 1997, en un Boca 2-Universidad Católica 3 en la Bombonera el lunes 18 de agosto de 1997 -la primera vez en que Maradona y Juan Román Riquelme coincidieron en un campo de juego-, Diego pudo volver a patear un penal. Sin embargo, con Maradona, Riquelme y Diego Latorre en la cancha, el ejecutante fue Rambert.
Tras la decisión -también dudosa- del árbitro Oscar Sequeira, la Bombonera gritó a favor de Maradona pero Diego le entregó la pelota a Rambert. Rambert relató ese momento incómodo a TyC Sports en 2023: "Hasta ese entonces, los penales los pateaba yo, hasta que vino Maradona. Yo los hacía. No tenía un penal errado. Maradona había errado varios y prometió que no pateaba más. Era un quilombo: la Bombonera gritando 'Maradooo'. Para mí era hacer todo lo más lento posible hasta que diga: 'Dame, lo pateo yo'. Pero Diego me aplaudía. Toda la gente quiere que lo patees vos, lo pateo yo y lo erro".
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Dicho y hecho: Rambert erró el penal -lo atajó el arquero chileno Álex Varas-, pero Maradona lo sentiría como propio. O incluso peor. Según contó Rambert, el 10 volvería a realizar uno de sus habituales gestos de grandeza. "Vamos a entrenar en la semana y Cóppola (Guillermo, el representante de Diego) me dice: 'Pascualito, Diego quiere hablar con vos'. Termina de entrenar y me juntan a hablar con Maradona. Y lo que tenía era esto: 'Te quiero pedir disculpas. No sabés lo mal que me sentí después del partido. Esto no se va a volver a repetir. Yo prefiero que me puteen a mí a que tengan que putear a un compañero mío por culpa mía", recordó Rambert.
Seis días después, en el debut de Boca en el Apertura 1997, ante Argentinos en la Bombonera el 24 de agosto, el equipo de Bilardo volvió a tener un penal a favor. Esta vez Diego lo ejecutó y lo convirtió. Fue el anteúltimo gol de su carrera, el del 3-1 parcial -luego el partido terminaría 4-2-, y proféticamente lo festejó como si no hubiera un mañana: primero dio una vuelta carnero y luego se trepó al alambrado. Al finalizar el partido, un control antidoping le daría positivo por tercera vez en su carrera.
Sin embargo, tras la intervención de la Justicia, el caso entró un laberinto y Diego volvió a jugar por la 3ª fecha, el domingo 14 de septiembre, ante Newell's en la Bombonera, cuando anotaría -también de penal- el último gol de su carrera para el 2-1 final. Ya faltaba poco y nada para su retiro. Al menos había dejado atrás su racha maldita.

