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La prevención cardiovascular también puede cuidar la memoria

Por la Dra. Yanina Cangelosi Alba.

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La prevención cardiovascular también puede cuidar la memoria
La prevención cardiovascular también puede cuidar la memoria

Por la Dra. Yanina Cangelosi Alba.

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La prevención cardiovascular también puede cuidar la memoria La prevención cardiovascular también puede cuidar la memoria

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La enfermedad de Alzheimer no es una consecuencia inevitable de envejecer. La edad es su principal factor de riesgo, pero una parte importante del riesgo de demencia se relaciona con factores modificables que también conocemos bien en prevención cardiovascular.

La demencia no es una enfermedad única, sino un término que describe un deterioro de la memoria, el pensamiento y otras funciones cognitivas suficientemente importante como para interferir con la vida cotidiana.

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La enfermedad de Alzheimer es su causa más frecuente y representa aproximadamente entre el 60 % y el 70 % de los casos de demencia.

Aunque la edad es el factor de riesgo más importante, la demencia no forma parte inevitable del envejecimiento normal.

En 2021, alrededor de 57 millones de personas vivían con demencia en el mundo y cada año se producen cerca de 10 millones de nuevos casos. Más del 60 % de las personas afectadas vive en países de ingresos bajos y medios.

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La demencia es hoy una de las principales causas de discapacidad y dependencia en las personas mayores y la séptima causa de muerte a nivel mundial.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la demencia afecta de forma desproporcionada a las mujeres, tanto directa como indirectamente. Las mujeres concentran una mayor carga de enfermedad y mortalidad por demencia y, además, realizan alrededor del 70 % de las tareas de cuidado de quienes la padecen.

Costo humano y económico

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La demencia incide en la capacidad de una persona para vivir de manera independiente, trabajar y funcionar, e impone una carga considerable a familias y cuidadores.

Supone cuantiosas pérdidas económicas, y su costo anual para la economía mundial se estima en USD 1,3 billones. Aproximadamente la mitad de esto se debe a los cuidados no remunerados que ofrecen familiares y amigos.

Comprender los factores de riesgo y adoptar medidas para prevenir la demencia puede mejorar la salud y la calidad de vida, lo que ayudará a las personas a llevar una vida más longeva, saludable e independiente.

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Argentina empieza a disponer de información nacional sobre demencia

Argentina empieza a disponer de información nacional sobre demencia, pero los datos también revelan enormes desigualdades en el acceso al diagnóstico.

Un estudio publicado en 2026, basado en el Registro Nacional de Personas con Discapacidad, encontró diferencias de casi 30 veces entre provincias en las tasas de nuevas certificaciones de demencia. Santiago del Estero estuvo entre las jurisdicciones con menor registro relativo.

Los autores advierten que estas diferencias no necesariamente significan menos enfermedad, sino que pueden reflejar menor acceso a especialistas, cobertura sanitaria y certificación.

Que una provincia registre menos demencia no significa necesariamente que tenga menos pacientes.

A veces significa que los estamos diagnosticando menos.

¿Cuándo un olvido debería llamar la atención?

Olvidar dónde dejamos las llaves alguna vez no significa tener Alzheimer.

Lo que debe llamar la atención es un cambio progresivo respecto del funcionamiento habitual: olvidar repetidamente acontecimientos recientes, perderse en lugares conocidos, tener dificultades para encontrar palabras, seguir una conversación, resolver problemas o realizar tareas que antes eran habituales.

La OMS incluye entre los signos tempranos:

olvidar hechos recientes;

extraviar objetos;

desorientarse incluso en lugares conocidos;

perder la noción del tiempo;

presentar dificultades para tomar decisiones;

seguir conversaciones o encontrar palabras;

realizar tareas habituales.

También pueden aparecer cambios de personalidad, ánimo o conducta.

No es el olvido aislado lo que más preocupa, sino la pérdida progresiva de capacidades que antes estaban conservadas.

El corazón y el cerebro comparten muchos enemigos

Durante mucho tiempo pensamos la prevención cardiovascular y la prevención de la demencia como dos mundos separados. Hoy sabemos que comparten una parte considerable de sus factores de riesgo.

El informe 2024 de la Comisión permanente de la revista Lancet sobre Prevención, intervención y atención de la demencia identificó 14 factores de riesgo potencialmente modificables y estimó que, en conjunto, podrían estar relacionados con alrededor del 45 % de los casos de demencia.

Los factores incluyen:

hipertensión arterial;

colesterol LDL elevado;

diabetes;

obesidad;

inactividad física;

tabaquismo;

consumo excesivo de alcohol;

pérdida auditiva;

pérdida visual no tratada;

depresión;

aislamiento social;

traumatismo craneoencefálico;

contaminación atmosférica;

bajo nivel educativo.

Y justamente en julio de 2026 la OMS actualizó sus recomendaciones y señaló que hasta un 45 % del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse mediante factores modificables a lo largo de la vida.

Cuidar la presión, el colesterol, la glucosa, mantenernos activos y no fumar no protege solamente las arterias coronarias. También forma parte de una estrategia de salud cerebral.

La hipertensión mantenida durante años daña las pequeñas y grandes arterias cerebrales, favorece accidentes cerebrovasculares y lesiones de la sustancia blanca (cerebral) y contribuye al deterioro cognitivo.

Por eso, medir y controlar correctamente la presión arterial durante la mediana edad no es solamente prevención de infarto o insuficiencia cardíaca: también forma parte del cuidado cerebral.

La OMS incluye específicamente hipertensión, diabetes, obesidad, ACV y colesterol elevado entre los factores asociados a mayor riesgo de demencia.

¿Qué podemos hacer desde hoy?

La estrategia es sorprendentemente conocida:

controlar la presión arterial, la glucemia y el colesterol;

mantenerse físicamente activo;

no fumar;

evitar el consumo de alcohol;

tratar la pérdida auditiva y visual;

tener vínculos sociales;

dormir adecuadamente;

seguir una alimentación saludable;

mantener la actividad cognitiva (ej.: aprendiendo algo nuevo).

No existe una estrategia capaz de garantizar que nunca desarrollaremos Alzheimer.

Pero sí existe una oportunidad real de construir reserva cognitiva y reducir riesgo durante décadas.

Lo que hacemos por el corazón a los 40, 50 o 60 años también puede estar protegiendo nuestro cerebro en los años siguientes.

Acercar la ciencia a todos mejora la salud pública.

Podés hacerme llegar tus comentarios y propuestas de temas a @tucardiologavegana.

Dra. Yanina Cangelosi Alba

Médica cardióloga

Máster Universitario en Avances en Cardiología

Diplomada en Nutrición Vegetal

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