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La parábola de Ponzio: volvió en la B, lo colgó Ramón, ganó dos Libertadores, se convirtió en ídolo y hoy es el nuevo DT

El exmediocampista dirigirá este domingo su primer partido como entrenador del Millonario tras la renuncia de Coudet luego de una larguísima trayectoria en el club como jugador.

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La parábola de Ponzio: volvió en la B, lo colgó Ramón, ganó dos Libertadores, se convirtió en ídolo y hoy es el nuevo DT
La parábola de Ponzio: volvió en la B, lo colgó Ramón, ganó dos Libertadores, se convirtió en ídolo y hoy es el nuevo DT

El exmediocampista dirigirá este domingo su primer partido como entrenador del Millonario tras la renuncia de Coudet luego de una larguísima trayectoria en el club como jugador.

Inesperadamente, a la historia de Leonardo Ponzio en River todavía le quedaba un capítulo, y uno muy pesado. El León, símbolo del ciclo de Marcelo Gallardo, dejó su cargo en la secretaría técnica para hacerse cargo del equipo tras la renuncia de Eduardo Coudet. Será su primera experiencia como entrenador y en Núñez esperan que pueda transmitir el mismo liderazgo y la mismo impronta ganadora que supo demostrar dentro de la cancha.

Desde su llegada en 2007 proveniente de Zaragoza a este presente que lo encuentra como bombero de una situación de emergencia, el exmediocampista de 44 años se convirtió en un referente del Millonario. Ser el jugador más ganador de la historia (tiene 17 títulos), haber vuelto para jugar en la B Nacional y haber ganado dos Copas Libertadores en la era más exitosa del club le dieron la espalda necesaria para afrontar este muy difícil momento.

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La primera etapa de Ponzio en River

Su primer ciclo estuvo marcado por el presente irregular de River. Llegó con 25 años por pedido de Daniel Passarella y se convirtió rápidamente en un comodín. Versátil, bien predispuesto y con jerarquía, llegó a jugar de lateral derecho. Fue titular hasta de líbero con Diego Simeone, con quien salió campeón como titular y luego salió último, aunque en las últimas fechas de aquel Apertura el Cholo ya no estaba y él tampoco, ya que había sufrido una fractura en uno de sus pies.

Era el principio de la debacle, esa pésima campaña fue la primera de las tres que condenaron al Millonario a jugar la Promoción y, luego, tras perderla con Belgrano, al descenso. Ponzio dejó el club para volver a Zaragoza a fines de aquel 2008 dejando una buena imagen a pesar del cierre indecoroso. Las puertas quedaron abiertas para una nueva etapa.

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La vuelta de Ponzio a River para jugar en la B Nacional

A pesar de haberse ido con el cariño de la gente y con un buen nivel en esos primeros 68 partidos, su identificación con River todavía no era significativa. Por eso fue tan llamativo que dejara la comodidad de Zaragoza, donde era capitán, para volver a Núñez en el momento más crítico de la historia del club. En medio de la temporada en la B Nacional, el de Las Rosas se jugó una carta fuerte y retornó a Argentina para jugar en la segunda división. Sin margen de error, era la gloria o Devoto.

Detrás del peso de la figura de David Trezeguet, la suya fue la otra gran contratación para volver a Primera. Desde su llegada a comienzos de 2012, jugó como titular 19 de los 20 partidos (se perdió uno por acumulación de amarillas) y solo en una ocasión no completó los 90 minutos bajo la conducción de Matías Almeyda. Símbolo del ascenso, su imagen dio un salto y empezó a ser visto como líder del nuevo River. De hecho, todos recuerdan su pantalón manchado con sangre del día que jugó con hemorroides ante Boca Unidos, cuando las papas realmente quemaban.

Las partidas indecorosas de Fernando Cavenaghi y Alejandro Chori Domínguez no lo salpicaron y junto al goleador francés se erigió como referente de la resurrección. En la vuelta a Primera, el Pelado apostó por él y Ponzio respondió: era de lo mejor de un equipo que andaba a los tumbos; de hecho, hizo tres goles y brindó siete asistencias en 17 partidos. Incluso le marcó a Boca en el primer superclásico en el Monumental tras el descenso.

La llegada de Ramón, del protagonismo inicial a querer irse de River

Almeyda no llegó ni a completar el Torneo Apertura tras el ascenso. Y en aquella oportunidad, en un momento crítico ya que el equipo estaba nuevamente cerca de los puestos de Promoción, apareció la figura de Ramón Ángel Díaz. El Pelado lo mantuvo de titular durante el Clausura e incluso en buena parte del Apertura siguiente, ya a fines de 2013. De hecho, hasta fue capitán en casi todo ese torneo.

Sin embargo, en esas últimas fechas hubo un quiebre: la mala campaña hizo que la gente perdiera la paciencia con el equiop y lo despidiera con insultos en la última fecha con San Martín de San Juan. Desde entonces, Ponzio ya no volvería a ser importante para el riojano.

Para el Clausura 2014, la irrupción de un joven Matías Kranevitter (de los pocos aplaudidos el año anterior) y la llegada de un fetiche de Ramón, como Cristian Ledesma, lo postergaron. Tras una pretemporada en la que se especuló con su salida, arrancó como titular, pero luego de ingresar desde el banco en la quinta fecha ante San Lorenzo, fue convocado solo una vez más y tras eso quedó totalmente borrado. La sensación era inequívoca: mientras estuviese Ramón, Ponzio no iba a jugar más. El título de campeón lo vio vestido de civil.

La llegada de Gallardo, el renacer de Ponzio y la gloria eterna en Madrid

"Vinieron clubes y yo tuve charlas con Francescoli y Patanián. Les dije: 'Yo quiero seguir jugando'", reconoció Ponzio años después. La nueva dirigencia, que había llegado hacía solo seis meses, iba a tener que abrirle la puerta de salida a un referente, sin lugar con el riojano como DT. Sin embargo, la historia dio un giro inesperado. "Fue de un día para el otro porque yo hablé esto un lunes y al lunes siguiente Ramón anunció que se iba. Se fue y ahí nomás agarró Marcelo (Gallardo)", contó el mismo jugador.

La llegada del Muñeco no significó la vuelta a la titularidad y el protagonismo. El León la tuvo que pelear. Kranevitter era el dueño de un mediocampo que era una sinfónica, con Carlos Sánchez, Ariel Rojas y el recién llegado Leonardo Pisculichi. Sin embargo, el tucumano sufrió una lesión y el puesto quedó vacante. La Copa Sudamericana se convirtió en su ámbito: llamado para estas batallas, el santafesino se ganó un lugar en base a su carácter.

Titular en toda la copa desde octavos de final, los duelos ante Boca lo marcaron para siempre. La historia moderna de los superclásicos empezó a cambiar en aquella semifinal, y Ponzio fue gran protagonista. Con un equipo que jugó la serie al límite del reglamento (aún no existía el VAR), todavía se recuerdan varios de los durísimos cruces y faltas del ex-Newell's. El título ante Atlético Nacional lo encontró afianzado y como parte de un grupo de referentes.

Ya para 2015, aún con la vuelta de Kranevitter, Ponzio ya era el brazo ejecutor de Gallardo dentro de la cancha. Aunque alternó en algunos partidos de la fase de grupos de esa Libertadores, terminó como titular inamovible y llegó a lo más alto de América. Ese título ya lo posicionó, a él y a varios integrantes de ese plantel, en un olimpo al que pocos acceden.

Historia más reciente, el proceso del Muñeco contó siempre con el santafesino en cancha. Gran capitán de una era inolvidable, fue uno de los máximos verdugos de Boca, siempre con un plus a la hora de los superclásicos. La frutilla del postre fue portar la cinta en la histórica final de la Libertadores 2018 en el Santiago Bernabéu, a pesar de que salió reemplazado por Juan Fernando Quintero cuando el equipo caía 1-0.

Héroe de Madrid, desde entonces se convirtió en un intocable. De a poco cedió protagonismo por cuestiones lógicas y se despidió en 2021, ya con 39 años, al obtener su último título con la camiseta de River. Fue en la obtención del Trofeo de Campeones, con el 4-0 sobre Colón en el Estadio Madre de Ciudades. El partido despedida fue el regalo final por una trayectoria que incluyó 358 partidos, 10 goles y 17 vueltas olímpicas.

Tras pasar a ser parte de la secretaría técnico, bajo el ala de Enzo Francescoli, ahora le llegó un nuevo desafío: calzarse el buzo de DT, ese que nunca pensó que iba a ponerse. Llamado a poner el hombro en un momento crítico del club, Ponzio otra vez dice presente. Este domingo comenzará esta nueva etapa suya en el club que lo adoptó como propio (nació futbolísticamente en Newell's). Solo el tiempo dirá si será por cuatro meses o si se tratará de otro capítulo inolvidable de su historia en River.

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