La ilusión de River va más allá del resultado
El debut de Thiago, la gambeta de Correa, el partido de los centrales... La jerarquía marcó la diferencia para este desahogo que es apenas el principio.

El debut de Thiago, la gambeta de Correa, el partido de los centrales... La jerarquía marcó la diferencia para este desahogo que es apenas el principio.
Siempre hay que ver en contexto los partidos. ¿River jugó bien contra Argentinos? No, no jugó bien. Es un partido, como máximo, 6 puntos. ¿Pero de dónde venía? Venía de 2 puntos. Entonces no iba a ser una actuación de 9 puntos.
Una primera cuestión que quiero destacar es el clima distinto que se vivió de entrada. Tal vez por el debut de Thiago Almada, que generaba gran ilusión. O quizá fueron las palabras de Di Carlo en la semana que bajaron un poco la espuma. También se estrenaba una camiseta hermosa. Estaba el equipo casi completo salvo Acuña y Driussi... Hasta hubo señales: llegamos a la cancha y salió el sol. Después de 18 días nublado, hubol sol. Un microclima. Mientras en el resto del país estaba nublado, en la cancha de River había rayos de sol.
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En ese contexto apareció River. Otro River. Con una entrega distinta, dos centrales que se comieron la cancha, Andrada jugando de Enzo Fernández... La jerarquía individual. Cuando no aparece el equipo, resuelven los jugadores. Y ayer se vio por primera vez -Thiago debutaba- que mostraron la diferencia que hay entre los europeos y los argentinos. Me refiero a los argentinos que van a Europa. Los controles, los arranques, los quiebres de cintura... Creo que no se veía una gambeta para adelante como las de Correa desde la época del Charro Moreno. River no tenía medio jugador que agarrara la pelota y se sacara dos tipos de encima. Eso que hace Aranda en Boca. El último había sido, un revulsivo.
Cada vez que agarraban la pelota Correa y Almada veíamos la diferencia. Thiago no jugó excelente, pero no erró un pase. Cada vez que tocaba la pelota, resolvía bien. La diferencia de Almada, Correa, Paredes, Di María y ahora un poco Aranda con el resto del fútbol argentino es tremenda.
Y River, además de ganar, borró de la cancha -salvo 15, 20 minutos del segundo tiempo donde la pasó mal- al mejor equipo del fútbol argentino, al equipo con puntaje ideal. No es que le ganó a Aldosivi sino a un buen equipo. Entonces fueron todas alegrías. Por supuesto, que quede claro: esto es el principio, un desahogo, no es un festejo. Es el principio de algo con lo que el hincha de River está ilusionado más allá del resultado.

