La dura realidad de Zulma Lobato: donaciones, desalojos y cómo terminó viviendo en la calle
El recorrido por los momentos más críticos de la figura mediática, que tras años de batallas económicas y problemas de salud hoy atraviesa su hora más difícil en la vía pública.

Resumen para apurados
El paso del brillo televisivo a la vulnerabilidad puede ser silencioso pero también devastador. Ese fue el caso de Zulma Lobato que en los últimos días de 2026 atraviesa su punto más crítico tras ser vista durmiendo sobre un colchón en la vía pública en la ciudad de Paraná, Entre Ríos. La imagen, que la muestra desprotegida y acompañada por otra persona, confirmó el desenlace más temido tras concretarse el desalojo del PH de Munro donde residió durante años, una situación límite que incluso la obligó a separarse de su perra caniche, Estrellita.
Las alarmas sobre su estado de indefensión venían encendiéndose desde hacía tiempo. En agosto de 2024, Zulma se mostró desesperada ante los medios al confesar que estaba al borde de quedar en la calle porque no lograba cubrir el costo de un alquiler con una jubilación de apenas 270 mil pesos. En aquel momento rogaba por donaciones para comprar un terreno y levantar una casilla prefabricada, con el profundo temor de terminar en un geriátrico donde no le permitiesen ingresar con su mascota.
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A las privaciones económicas se le sumó un hecho violento que impactó de lleno en su salud en mayo de ese mismo año. La mediática sufrió una salidera bancaria en la que delincuentes le arrojaron gas pimienta, dejándola casi ciega del ojo derecho y con la necesidad de someterse a una cirugía de $5 millones que jamás pudo abonar. Pocas semanas antes de aquel ataque, había confesado públicamente que la inflación la había reducido a comer tan solo una vez al día.


Esta inestabilidad se acumuló año tras año. En abril de 2022 realizó pequeñas presentaciones en boliches de Mar del Plata para saldar meses de deudas de alquiler y evitar ser echada de su vivienda. Durante 2021, ante la falta de llamados en la pantalla chica, se ofreció a trabajar como empleada doméstica cobrando $400 la hora de limpieza, mientras manifestaba entre lágrimas su deseo de exiliarse en España al sentir que en Argentina la industria le había dado la espalda y la mantenía en una "lista negra".
El punto de partida de esta vertiginosa caída libre se remonta a los meses iniciales de la pandemia. En julio de 2020, Zulma fue víctima de un brutal asalto en Munro donde fue golpeada y dejada en la vía pública mientras le robaban el dinero de su pensión.
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En aquellos días, ya advertía en las pantallas que no llegaba a fin de mes y que lograba subsistir únicamente gracias a la solidaridad de sus vecinos y a donaciones de ropa y alimentos. Lo que comenzó como un ahogo financiero derivó con el tiempo en un ciclo de marginalización constante que hoy culminó con la pérdida absoluta de su hogar.


