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Habilitar a Balogun pese a la roja es grave: ¿cuál es el límite?

Más allá de si la sanción fue justa o no, siempre hubo errores en el fútbol. La injerencia de Trump en la decisión y el silencio de las federaciones.

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Habilitar a Balogun pese a la roja es grave: ¿cuál es el límite?
Habilitar a Balogun pese a la roja es grave: ¿cuál es el límite?

Más allá de si la sanción fue justa o no, siempre hubo errores en el fútbol. La injerencia de Trump en la decisión y el silencio de las federaciones.

La decisión de la FIFA de quitarle la tarjeta roja a Folarin Balogun, la confirmación de al menos cinco medios con tres fuentes chequeadas sobre la injerencia del presidente Donald Trump y cierta jactancia sobre el caso son realmente peligrosas.

Veíamos a Mauricio Pochettino en la conferencia de prensa hablando de la decisión injusta que había sido la roja al jugador y uno entiende que su situación, la del técnico argentino, es complicada por el lugar que ocupa. Pero la realidad es que son cosas distintas. Un tema es que la roja haya sido injusta y otro es que se la saquen, porque ha habido un montón de decisiones injustas en todos los mundiales que no fueron revertidas. Eso es parte de la historia del fútbol: los árbitros se equivocan. Pueden decir "es parecida a la jugada de Messi y a él no lo echaron" y lo tomo. Pero también se puede hablar del gol que no le dieron a Croacia y no hubo cambios.

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Si no, debió jugarse otra vez Alemania-Argentina en el 90 porque nunca hubo penal, o los ingleses pudieron haber reclamado por la mano de Dios... Pero encima a Balogun no lo idultaron, no determinaron su inocencia sino que le postergaron la sanción. En una analogía exagerada, es como si un borracho pasa un semáforo en rojo, mata a alguien y le dicen que lo van a castigar a los tres años.

Es una pena grande porque venimos hablando de un torneo donde no hubo problemas con las canchas, tampoco con el calor más allá de algún caso puntual, se ven estadios repletos, se dieron grandes partidos, se vivieron grandes emociones, hubo sorpresas, grandes figuras individuales y lo están arruinando. Estamos hablando de esto -no nosotros, sino todo el mundo- y es muy triste y peligroso porque no se sabe cuál es el límite.

Hubo un árbitro somalí que no pudo entrar por decisión de un gobierno, los iraníes no se pueden quedar en Estados Unidos por decisión de un gobierno, echaron a un periodista paraguayo que no pudo hablar del Mundial ni en su casa. Nunca se hubiera permitido en un Mundial algo así. Nunca. Es verdaderamente grosero. Es el antifútbol, la antifiesta.

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Mientras tanto, los presidentes de las distintas federaciones del mundo miran de costado con tal de no quedar fuera del negocio o de seguir perteneciendo a la casta, ahora que está de moda la palabra.

Si el deporte tiene una ventaja sobre la política en estos tiempos, es que nadie dice que no hay inflación si tenés un 10% mensual. En deporte, si fue récord mundial, fue récord mundial. Si fue 4-1, no fue 2-0. Bueno, ahora ya no tanto.

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