Gimnasia y Tiro, un rival ordenado y paciente: qué puede aprovechar San Martín y a qué estar atento
El "Albo", próximo rival del "Santo", es quinto en la zona B, concede menos de un tanto por partido y se apoya en las 13 conquistas de Lautaro Gordillo.

Resumen para apurados
El domingo pasado, en Salta, a Gimnasia y Tiro le alcanzó con un gol de Juan Ignacio Capano antes del descanso para vencer 1 a 0 a Atlético de Rafaela y trepar al quinto puesto. La escena resume lo que es hoy el conjunto dirigido por Juan Manuel Azconzábal: ordenado, paciente y eficaz con poco. Ese es el rival que ahora visitará La Ciudadela, justo en el momento en que el equipo de Alejandro Orfila más sufre atrás.
El "Albo" es quinto en la zona B, con 48 puntos. En 31 partidos ganó 13, empató nueve y perdió nueve, con 32 goles a favor y 27 en contra. San Martín, 11° con 40 unidades, está ocho puntos por debajo y a cuatro del Reducido, por lo que el duelo funciona como una final anticipada: un triunfo lo acercaría a un rival directo y le permitiría seguir prendido en la pelea.
El recorrido de los salteños tuvo de todo. Arrancaron el torneo como punteros, se cayeron en el otoño y en abril Fernando "Teté" Quiroz dejó su lugar a Azconzábal, ex DT de Chacarita. La recuperación no fue inmediata: a fines de julio el equipo todavía era noveno. Desde entonces sumó 20 de los últimos 30 puntos y se metió entre los de arriba. Tampoco tiene margen: detrás aparecen Midland (47), San Martín de San Juan (45) y Deportivo Maipú (44), el último que hoy entra al Reducido. Además, después de visitar Tucumán le esperan Gimnasia de Jujuy, de visitante, y Atlanta, en Salta: un cierre exigente que lo obliga a sumar.
Su presente reciente es irregular, aunque positivo: le ganó 3 a 1 a Güemes en Santiago del Estero, igualó 0 a 0 con el líder Tristán Suárez, cayó 1 a 0 ante Agropecuario en un partido polémico y en la última fecha superó a Rafaela, un rival directo. Para la segunda rueda, la dirigencia apostó por la continuidad y no sumó refuerzos.
Si el "Albo" tiene un nombre propio, ese es Lautaro Gordillo. El delantero lleva 13 goles y figura entre los máximos artilleros de la Primera Nacional: convirtió cuatro de cada diez tantos de su equipo. Llegó a estar en duda por molestias físicas antes de visitar a Agropecuario, pero es la referencia que Azconzábal intenta tener siempre en cancha.
El esquema base es un 4-4-1-1. Federico Cosentino es el dueño del arco; la línea de cuatro suele tener a Juan Galetto, Manuel Guanini, Gonzalo Soto o Gabriel Díaz, y Lautaro Montoya. En el medio aparecen Fabricio Rojas, Franco Sivetti, Tiago Banega y Juan Rocca, mientras Nicolás Rinaldi funciona como enlace de Gordillo.
La virtud principal está en el orden. Gimnasia y Tiro recibe menos de un gol por partido, juega encuentros cerrados y se siente cómodo cuando puede esperar. Lejos de Salta también rinde: en la segunda rueda ganó en Temperley, en Almagro y en Santiago del Estero.
El déficit aparece cuando debe asumir la iniciativa. Le cuesta conectar el medio campo con los delanteros y generar juego con fluidez. Frente a Tristán Suárez buscó durante los 90 minutos, pero no encontró la forma de quebrar un bloque compacto.
San Martín tiene argumentos para lastimar. Su medio campo y su ataque se repitieron en los últimos tres partidos y le dieron identidad: Gabriel Carabajal como distribuidor, Alan Cisnero y Bruno Cabrera abiertos y Mauro Verón como referencia. Los extremos deberán obligar a los laterales salteños a defender hacia atrás. En el primer tiempo de Jujuy, la presión alta le permitió jugar lejos de Darío Sand y desordenar a un candidato. Ese parece el camino frente a un rival que se siente incómodo cuando debe manejar la pelota.
El marcador también puede ser un aliado. Con un equipo que convierte poco más de un gol por partido, ponerse en ventaja obligaría al "Albo" a exponerse, justo en el terreno donde se siente menos cómodo.
El problema es que San Martín recibió 12 goles en sus últimos siete partidos y no logró sostener ventajas en Rafaela ni en Jujuy. Frente a un rival paciente, cada pelota parada, cada centro y cada transición mal defendida puede costar caro.
Gordillo será la gran preocupación para la zaga, que todavía no encontró una pareja estable al lado de EzequielParnisari. Además, Jorge Juárez cumplirá la segunda fecha de suspensión y el lateral derecho volverá a quedar en manos de Víctor Salazar.
Orfila lo sabe. "Quedan cinco. Lo vamos a intentar a morir", prometió después del empate en Jujuy. Este domingo, frente a un equipo que no necesita demasiado para golpear, el primer paso será no regalar nada atrás.


