Gimnasia, en la antesala, de otro partido exigente
Fue una semana donde Pellerano se puso en el lugar del hincha y entendió el desahogo de la gente, mañana su equipo recibe a Atlético de Rafaela.

El "termómetro futbolero" marca que entramos en la etapa decisiva del torneo. Cuando se acerca el fin de semana, el hincha de Gimnasia y Esgrima no piensa en otra cosa que no sea vestir los colores, encarar para barrio Luján y ocupar su lugar en el "23 de Agosto". Mañana a las 16, ante Atlético de Rafaela, no será un compromiso más en el calendario de la Primera Nacional. Se jugará una verdadera "batalla" por las aspiraciones de una hinchada que quiere ver al "lobo" bien arriba, peleando palmo a palmo por el pasaje a la gran final.
Las reflexiones que dejó Hernán Pellerano en los medios partidarios durante los últimos días no pasaron desapercibidas en las charlas de los simpatizantes. El DT del equipo no apeló al cassette del fútbol ni buscó poner excusas ante los momentos donde el juego no apareció o los resultados dejaron un sabor amargo. Con una sensibilidad muy pocas veces vista en el ambiente, el técnico se puso en los "zapatos de la gente de a pie". Entendió el murmullo, la impaciencia y la exigencia brutal que a veces baja desde los cuatro costados del estadio.
Es que el DT "albiceleste" comprendió el costado más humano de la pasión popular: sabe perfectamente que el tipo que junta la plata peso a peso en una semana complicada para pagar la entrada no va a la cancha simplemente a ver un espectáculo deportivo. Va a desahogarse. Va a gritar, a canalizar las amarguras de la vida cotidiana, a exigirle al equipo que deje la piel sobre el césped para regalarle, al menos por un par de horas, una alegría que compense tanto esfuerzo. Ese guiño de respeto absoluto hacia el hincha generó un impacto positivo, porque no hay nada más genuino que reconocer el valor de quien deja todo por la camiseta desde la tribuna.
Pero esa misma mirada empática hacia el hincha jujeño vino acompañada de un pedido de fe hacia la causa común. Pellerano pidió confiar en todo lo que se viene construyendo desde aquel primer día de pretemporada. Y los números, fríos pero contundentes, respaldan esa prédica: más allá de cualquier bache o tropiezo que pueda sufrir cualquier equipo en un torneo tan despiadado y parejo como la Primera Nacional, Gimnasia sigue ahí, metido en la conversación grande, acechando los puestos de vanguardia de la Zona B y con la ilusión del ascenso intacta en las manos.
En el plano estrictamente futbolístico, el triunfo logrado la fecha pasada fuera de casa fue ese tanque de oxígeno que el plantel necesitaba para trabajar con templanza durante la semana. Sin embargo, todos en el vestuario son conscientes de que para que esa victoria cotice en bolsa hay que ratificar la chapa en casa. Para superar a un equipo ordenado como la "crema", el "lobo" necesitará paciencia en el manejo de la pelota, máxima concentración en el bloque defensivo para no conceder licencias y esa voracidad en ataque que contagie a la multitud.
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