Fútbol sensible: Europa llora por la garra sudamericana
Excusas y pañuelos. Los europeos marchan y se escudan en las tácticas y el juego fuerte de este lado del planeta. ¿Qué pasa muchachos? ¿Se olvidaron de que este es un deporte de contacto?

Excusas y pañuelos. Los europeos marchan y se escudan en las tácticas y el juego fuerte de este lado del planeta. ¿Qué pasa muchachos? ¿Se olvidaron de que este es un deporte de contacto?
"Argentina y Brasil no juegan partidos de mucho nivel para llegar al Mundial", dijo alguna vez Kylian Mbappé, tiempo antes de perder la final de Qatar 2022.
"No es justo que en Sudamérica clasifiquen 6 al Mundial y el séptimo vaya al a repechaje", protestó Gennaro Gattuso, el DT de Italia, que perdió el repechaje con Bosnia después de quedar segundo en un grupo con Noruega, ¡Israel, Estonia y Moldavia!
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Siempre fue así. Europa mira a Sudamérica desde arriba. Nos quieren lejos. Será que le tienen miedo al roce. España se quejó de la intensidad de Uruguay, a Alemania se le cayó la tanga con Ecuador y Paraguay les cerró todos los caminos a los cuatro veces campeones del mundo haciendo la mitad de las faltas. Después del partido, encima, le bajaron el precio al nivel del rival. Que "llegó una sola vez, que apenas se defendió...".
Será momento de excusas. El cooling break que quita ritmo, el calor que quita físico, las peleas internas que quitan compromiso grupal. ¿Qué pasaría si, además, tuvieran que ir a jugar a La Paz, al Alto, a Quito, a la humedad de Barranquilla, al calor de Guayaquil, al desierto de Atacama o a cualquier cancha sudamericana donde cada partido es una batalla distinta?
Las Eliminatorias Sudamericanas son las más difíciles del Mundo Fútbol porque no existe un partido cómodo. Mientras los europeos juegan casi siempre con un solo rival más o menos jodido y el resto no se anima a soñar con meterse en un Mundial aunque amplíen el cupo a 100 equipos, acá hay que adaptarse al clima, a la altura, a los viajes… y sobre todo al contacto físico. Se juega otro fútbol. Con más cuerpo a cuerpo, mañas, mucho más trabado, lleno de obstáculos. Y fundamentalmente, mucho más parejo desde lo mental, donde nadie resigna las chances de ganar antes de jugar.
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De todas formas, siempre llega el ninguneo para la tierra desde donde se llevan a los mejores futbolistas para potenciar sus ligas.
Europa lleva años convencida de que el fútbol se juega únicamente bajo sus condiciones. Y este Mundial les está recordando que, cuando el partido se parece un poco más al fútbol de siempre, no al fútbol aséptico, llega el momento de preparar los pañuelos. Porque se viene el llanto.


