Saltar al contenido
En vivo

Flores cambia de lado y Boca cambia de ataque: las 5 claves para el Maracanazo

El pibe de 19 años combina desborde y asistencia por derecha con diagonales y llegada al gol por izquierda, una versatilidad que amplía las opciones de Arruabarrena.

6 min
Compartir
Flores cambia de lado y Boca cambia de ataque: las 5 claves para el Maracanazo
Flores cambia de lado y Boca cambia de ataque: las 5 claves para el Maracanazo

El pibe de 19 años combina desborde y asistencia por derecha con diagonales y llegada al gol por izquierda, una versatilidad que amplía las opciones de Arruabarrena.

Todo le ha venido muy rápido a Leonel Flores. Su debut en Primera, con los últimos retazos de la fiebre mundialista, parece venir de un pasado mucho más lejano que julio; dos meses y medio después, a finales de septiembre y principios de octubre, ya vestía y relucía los colores de la Selección Argentina post-Messi. El suyo es un tiempo en el que, dice el presidente-ídolo Juan Román Riquelme, "se está viviendo con mucho nervio". Y en el que lo que pasa en las redes sociales ya no se queda solo en las redes sociales.

Boca, huérfano de otra fuente de rebeldía en el mano a mano en el primer semestre más allá del mágico Tomás Aranda, se cruzó al comienzo del segundo —no porque no estuviera a la vista, sí porque recién fue visto por el coherente Rodolfo Arruabarrena— con un diamante en bruto del mismo pozo, el siempre resolutivo Boca Predio. La lesión del primero le adjudicó mayor protagonismo al segundo. A las puertas de la vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana contra Vasco da Gama, Flores (entonado después de un nuevo gol frente a Talleres) es una de las cartas que proyectan el sueño xeneize de un Maracanazo.

Por derecha o por izquierda: matices para un juego igual de eléctrico

Río de Janeiro, como todo Brasil, vive tiempos convulsos a causa de la política. La pregunta que atañe al rumbo de un país de más de 200 millones de habitantes (alrededor de 150 de ellos, habilitados para votar el domingo en el balotaje entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva) aplica igualmente al sector por el que Flores buscará encarar para ganar: ¿por derecha o por izquierda? El texto y el contexto marcarán el sentido de la obra.

La estadística marca que el pibe de Béccar acumula veintiún partidos desde su estreno extraoficial frente a Athletico Paranaense. La mayoría (trece) en su perfil natural, el diestro. Es en el que más complicaciones ha tenido el Xeneize para consolidar alternativas, planteles recientes repletos de "extremos invertidos" mediante. Leo Flores ha sido el más adaptable. Al Vasco, devoto del juego exterior, lo compró de lleno.

Grata compra fue también la de Leandro Lozano. Lateral autosuficiente, de desdoble y llegada por afuera o por adentro, su pequeña sociedad con Flores ha sido grande y determinante en la vuelta de los cuartos frente a São Paulo y en el clásico contra San Lorenzo. En ambos casos, el juvenil fue asistidor y el lateral goleador. Cosas de jugar a pie natural: menos tendencia a enganchar y patear, más a abrirse, gambetear y pasar (lo supo también Miguel Merentiel en el 1-1 ante Racing en el Cilindro). El zurdazo en la ida de octavos frente a Recoleta fue una excepción a la regla.

Por izquierda, en cambio, el abanico de posibilidades se abre. Partir desde la banda que surca Lautaro Blanco le permite a Flores imitar los movimientos de Exequiel Zeballos, una de sus referencias durante su inacabada formación: como el Changuito, recortar y meterse en el barullo del centro para asociarse y definir es parte de su ideario. También del de Sebastián Villa y Alan Velasco, principales competidores por ese tan disputado lugar desde que Aranda (y algo más con él) se rompió en un entrenamiento.

La furiosa actualidad acompaña al de menos recorrido pero más cifras. El 2-1 ganador contra Talleres es primo hermano de otros dos tantos previos, también un viernes a la noche, frente a Unión. En uno, se aprovecha de una de las permanentes escaladas de Blanco para perfilarse y definir cruzado; en los otros, ataca el segundo palo (situación en la que tiene aun margen de mejora) y se toma un tiempo para definir o lanza para después llegar y terminar la contra encabezada.

En un Boca de "mediocampismo" —y con Leandro Paredes, jerarca diezmado, con el deseo de estar a pesar de todo un desgarro—, su movimiento sin la pelota y su resolución con ella serán más vitales que nunca.

Di María y Prestianni, reflejos pasados y presentes de un futuro que llegó hace rato

Las comparaciones son odiosas y hasta poco prácticas. En definitiva, cada uno tiene su propia historia. Pero el ojo primero y los datos después permiten trazar ciertos paralelismos entre Flores, proyecto local e internacional, y otros dos que, como él ahora, descollaron en el fútbol argentino y dieron el salto a Europa. Y que, con un legado ya escrito uno y por escribirse el otro, también aparecen ligados a la Selección Argentina: Ángel Di María y Gianluca Prestianni.

El primer trazado, se enfatiza, es cuanto menos ambicioso. No por ello menos lógico: acostumbrado a cabalgar entre su derecha predilecta, el carril central (de frecuencia más habitual en este último tiempo en Rosario Central) y su izquierda para siempre inmortal desde la final de Qatar, Fideo es la unión perfecta entre la creatividad desde el pase y el desequilibrio en el mano a mano.

Sofascore, que recoge y junta los datos del Apertura y del Clausura, lo sitúa aun en otra liga respecto a Flores en términos goleadores (10 en 26 partidos vs. 3 en 12) y asistidores (5 vs. 2). Pero la tendencia ya coloca al pibe como un gambeteador superior: por partido, ya completa el 51% de sus amagues (2,8) por sobre el 37,2% de Di María (1,6).

En cambio, caben otras medidas y aclaraciones en su comparación con Prestianni: otro fútbol, otra liga, pero características físicas y posicionales más similares. Esta última ventana vio al ex-Vélez, actualmente en Benfica, alternar con la joya de Boca en un sector izquierdo de la Selección Argentina sin dueño. La retrospectiva puede ser útil para ser más preciso.

Y es que, si volvemos a 2023, la Pulga de Ciudadela fue una de las caras visibles (para bien por su nivel, para mal por su salida conflictiva) de la lucha finalmente victoriosa de la V Azulada por evitar el descenso. En ese entonces, Prestianni, a sus 17, era un extremo de desborde a pie natural. Su paso a Europa lo vio consolidarse por el otro costado, a perfil invertido. También aumentar un impacto en el panorama local que Flores, dos años mayor que aquel jovencísimo proyecto de estrella, ya superó.

La misma página que proyecta una tendencia interesante en el paralelismo con Di María refleja, también, un dominio del pibe xeneize en la expectativa —esto es, en función de la calidad de las situaciones generadas— en el gol (2,15 vs. 2,05) y una leve inferioridad en el pase-gol (1,30 vs. 1,88). Pese a todo, sus cifras definitivas son mejores en ambos apartados: Prestianni convirtió dos tantos y no repartió ninguno en los 23 partidos de aquel caótico 2023. Flores, por tanto, es más efectivo. Y, de 20' de juego (77') más por partido que su rival en Vélez (57'), más indispensable para Boca.

Días después de atravesar su primera gran crisis de imagen, Leo Flores está ante la posibilidad de demostrar por qué tiene el peso que tiene. Enfrente, un templo del fútbol como el Maracaná y un Vasco da Gama que, laterales de proyecciones los suyos, se hará fuerte por los costados. Pero que tiene todo (la ventaja, los duelos, el orgullo) por perder. Y Flores (pura juventud, divino tesoro), todo por ganar.

#boca-juniors#flores#cambia#lado#boca#ataque#las#claves#para#maracanazo#id767261#buenos aires
Compartir

Más de Primera

Newsletter · Cada mañana

El fútbol del norte,
en tu casilla

Fixture, resultados, pases y la previa de cada fecha. Un mail por día, sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.