"Farmear aura": la obsesión por el carisma que viene de los videojuegos y tiene antecedentes en el Renacimiento
Desde el "Sprezzatura" de Castiglione hasta los Dandies del siglo XIX, la humanidad siempre buscó proyectar presencia.

Resumen para apurados
La irrupción del "farmeo del aura" generó un tsunami de repercusiones en todo el mundo. ¿Es una moda pasajera? Para nada. Si se mira hacia atrás es una acción que en todas las épocas estuvo presente. Tener carisma y mostrarlo de manera obsesiva es una necesidad humana muy antigua. Lo que pasa en la actualidad es que construir ese personaje que "farmea aura" lleva lo que dura un clip de TikTok de cinco segundos o en una "batalla de aura" rápida en la calle. Un ritmo muy opuesto a lo que pasaba antes que debían pasar años de corte o disciplina militar.
Ahora el "farmear presencia" dejó de ser algo exclusivo de las élites y se democratizó a través del teléfono móvil. A partir del periodo 2010-2012, los smartphones pasaron de ser un lujo de oficina o un aparato para apasionados de la tecnología a ser el dispositivo principal con el que casi toda la población mundial accede a internet y a las redes sociales.
Presencia, seguridad, estilo, misterio, esa capacidad de resultar interesante sin parecer demasiado interesado en conseguirlo tiene sus antecedentes. La generación actual si hay algo de lo que no puede jactarse es de ser originales porque el movimiento es natural que se genere por épocas.
A lo largo de la historia ha habido periodos y subculturas donde la acumulación de "aura" era una disciplina social completa. En el Renacimiento italiano se posicionó "El Sprezzatura". En 1528, Baldassare Castiglione escribió "El cortesano", un libro que definió el código de conducta de la élite renacentista.
Acuñó el término "Sprezzatura" en referencia a la capacidad de realizar acciones extremadamente complejas, desde batirse a duelo hasta componer poesía o bailar, como si no costará ningún esfuerzo. Si se demostraba que en un entrenamiento había demorado 10 horas para hacer una pirueta o componer un verso, se perdía el aura.
Los Dandies del siglo XIX, pueden ponerse como los verdaderos farmeadores de presencia. Con figuras como Beau Brummell en Inglaterra o Lord Byron, el dandidismo llevó la proyección de la imagen a un nivel casi filosófico. Un dandi dedicaba 5 horas diarias a vestirse, pero el resultado debía ser de un aplomo e indiferencia absolutos ante el mundo. Un momento aura de aquella época está representado por Oscar Wilde llegando a la aduana de Estados Unidos y diciendo: "No tengo nada que declarar excepto mi genio".
En el Japón feudal, la presencia de los Samuráis y el Fudōshin (el aura de la imperturbabilidad), no se medía solo por cómo blandía la katana, sino por mantener una calma sepulcral, una mirada fija y frialdad absoluta en situaciones de vida o muerte (o durante ceremonias públicas de té) infundía miedo y admiración. Se acumulaba respeto manteniendo el "personaje" sin pestañear.
Tras el periodo del terror en la Revolución Francesa surgió una juventud aristocrática y extravagante. Se vestían de forma exagerada, caminaban con posturas estudiadas, hablaban con acentos impostados y adoptaban poses lánguidas para provocar a la sociedad burguesa. Sus desfiles por las calles parisinas eran el equivalente de la época a ir a una plaza a hacer poses e intercambiar miradas para captar la atención del público.
Entre el dandidismo del siglo XIX o el Sprezzatura y la era de TikTok/Reels, como se puede apreciar hubo varios eslabones donde la cultura joven y los medios masivos refinaron este arte.
La metáfora proviene de los videojuegos (gaming). "Farmear" significa hacer acciones repetitivas de bajo esfuerzo para acumular recursos poco a poco (experiencia, monedas, oro) en juegos como Mincraft. En la jerga digital, el "aura" es una escala imaginaria de carisma, estilo y estatus social. Tener "+10.000 aura" significa que se hizo algo increíblemente frío, estético o seguro; tener "-500 aura" se puede comparar con tropezar frente a la chica a la que se le presume.
El concepto unificado, "aura farming" es hacer intencionalmente cosas llamativas, misteriosas o estéticamente impecables solo para acumular puntos imaginarios de carisma, proyectar poder y hacer que los demás piensen que uno es intocable.


