Este fue el partido más emocionante del Mundial (y nadie en Argentina lo estaba mirando)
Austria y Argelia empataron 3-3, con dos goles en tiempo cumplido, en el mismo horario en que la Scaloneta le ganaba su partido a Jordania.

Austria y Argelia empataron 3-3, con dos goles en tiempo cumplido, en el mismo horario en que la Scaloneta le ganaba su partido a Jordania.
El nuevo formato del Mundial, con desempate olímpico y mejores terceros, se guardó para el último día de la fase de grupos el partido más emocionante de todos. Fue el que protagonizaron Austria y Argelia en Kansas City en la noche del sábado, mientras toda la atención estaba puesta en el nuevo desfile de la Selección Argentina, esta vez con Jordania como víctima.
Los dos equipos (Austria y Argelia) estaban clasificados en el minuto cero del encuentro, pero en el transcurso del partido pasaron cosas: los argelinos estuvieron eliminados en dos oportunidades y los austríacos en una, cuando Riyad Mahrez les metió un gol en el minuto 93. ¿Todo terminado? Nada que ver. Los europeos sacaron del medio, fueron a la carga y lograron el empate con un cabezazo de Sasa Kalajdzic en el 96.
El 3-3 final premió a los protagonistas con la clasificación a dieciseisavos. Austria, que terminó segundo, se enfrentará con España; Argelia, el sexto mejor de los terceros (con 4 puntos y -2 de diferencia), jugará contra Suiza. El perjudicado fue Irán, que necesitaba que cualquiera de los dos ganara para no caerse de la tabla de terceros. Y se cayó.
Si la dificultad se midiera por el ranking FIFA, Argelia hizo negocio con el gol que le metieron al final. Mandó a Austria a jugar contra La Roja, que está tercera en la tabla, y se acomodó contra los suizos, que ocupan el puesto 16. Pero un Mundial es mucho más complejo que un ranking. Batacazos como los de Ecuador o Cabo Verde lo confirman.
Quedó postergada la venganza de Argelia porla Desgracia de Gijón, aquel partido de 1982 en el que Austria arregló el resultado con Alemania Occidental para dejar afuera a los argelinos. Es cierto que hubo un momento en el segundo tiempo en Kansas City en el que la historia parecía repetirse: pases laterales, trotecito y abucheos desde las tribunas. Pero la ráfaga en tiempo adicionado descartó cualquier posibilidad de pacto y cerró la fase de grupos con un final emocionante.

