Es tucumano, se formó en un club creado por un centro de estudiantes y hoy vive del futsal en Italia
Baltazar Liza, jugador surgido de Gymnas Futsal, club nacido por iniciativa del Centro de Estudiantes del Gymnasium de la UNT, fue contratado por Sport Giudecca de Sicilia. Competirá en la Serie C1 regional y buscará el ascenso después de dejar atrás el amateurismo tucumano para…

Resumen para apurados
El camino comenzó cuando el futsal todavía buscaba abrirse paso en Tucumán. No había demasiados recursos, las camisetas muchas veces eran prestadas y conseguir una cancha para entrenar implicaba acomodarse a los horarios disponibles. Años después, Baltazar Liza cambió esa realidad por otra completamente distinta: hoy realiza la pretemporada en Trapani, una ciudad ubicada en el oeste de Sicilia, Italia, vive del deporte y se prepara para afrontar su primera experiencia profesional con Sport Giudecca.
El jugador tucumano fue contratado por el club italiano, que competirá esta temporada en la Serie C1 regional con el objetivo de conseguir el ascenso. Para Liza, el salto representa mucho más que un cambio de camiseta. Es la posibilidad de transformar en profesión un deporte que comenzó como una actividad entre amigos y, al mismo tiempo, demostrar que el futsal tucumano puede exportar jugadores al exterior.
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"Para mí es un sueño realizado. Jugué futsal durante muchos años y vi cómo la exigencia fue creciendo temporada tras temporada. Poder profesionalizarme es un objetivo cumplido, aunque quiero tomarlo como el comienzo de algo todavía más grande", dijo.
El tucumano también entiende que su experiencia puede servir para abrir puertas a otros jugadores de la provincia.
"Me genera mucho orgullo porque sé que hay mucha gente que me apoya. También me pone contento pensar que esto puede ayudar a visibilizar un poco más el futsal tucumano. Hay un gran nivel, muchos chicos vienen trabajando hace años y estaría bueno que se empiece a mirar más hacia el norte", explicó.
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Liza recordó que no es el primer jugador de la provincia en desembarcar en Italia y confía en que pronto llegarán más.
"Existen muchos chicos con condiciones para jugar profesionalmente. Si esto ayuda a que se conozca un poco más el nivel que hay en Tucumán, para mí ya es una alegría enorme", señaló.
La historia de Liza dentro del futsal comenzó en San Martín, aunque su crecimiento deportivo estuvo íntimamente ligado a Gymnas Futsal. El club nació como una iniciativa del Centro de Estudiantes del Gymnasium de la Universidad Nacional de Tucumán, colegio al que asistía Baltazar. La idea surgió para trasladar a una competencia organizada los partidos que compartían diariamente los alumnos y, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en uno de los proyectos más sólidos de la disciplina en la provincia.
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"Desde que empezó el proyecto, con mis compañeros siempre tuvimos claro que queríamos defender los colores del colegio. Ahí pasábamos todo el día jugando a la pelota y poder llevar eso a un ámbito competitivo fue algo muy lindo", recordó.
Aquellos primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo. El club daba sus primeros pasos y muchas veces debía ingeniárselas para competir.
"Recuerdo partidos en los que no teníamos indumentaria y usábamos camisetas prestadas. Las pelotas con las que entrenábamos no eran las mejores y teníamos que buscar distintas canchas para alquilar un turno. Ver todo lo que creció el futsal tucumano desde entonces es algo digno de aplaudir", afirmó.
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Para Liza, ese crecimiento también se explica porque cada vez más jóvenes comenzaron a elegir el futsal y elevaron el nivel de la competencia.
"Con el tiempo llegaron más chicos, aparecieron más clubes y eso obligó a mejorar los entrenamientos, la preparación física y la competencia. Hoy el nivel es muy alto y eso se nota", indicó.
El proyecto de Gymnas también logró consolidarse gracias al sentido de pertenencia que fue transmitiéndose entre generaciones.
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"Lo más lindo es ver que los chicos que hoy están en el colegio quizá no conocen a los que iniciamos el proyecto, pero igual quieren jugar y defender esos colores. El deporte genera amistades, valores y un lugar donde compartir muchas cosas", sostuvo.
La posibilidad de jugar en Italia apareció hace aproximadamente un año, cuando una agencia de representación se puso en contacto con él para consultarle si estaba dispuesto a desarrollar su carrera en el exterior. A partir de ese momento armó un video con sus mejores jugadas, goles y asistencias, que luego fue enviado a diferentes clubes europeos.
"Trabajé con un grupo de edición para hacer un video lo más profesional posible. Después empezaron los contactos y finalmente llegó la oferta. Lo hablé con mi familia y siempre me apoyaron para dar este paso", contó.
Sport Giudecca apuesta fuerte al ascenso y por eso reforzó el plantel para afrontar la nueva temporada. Aunque recién lleva pocos entrenamientos con sus nuevos compañeros, Liza ya percibió una diferencia importante respecto a la realidad que vivía en Tucumán.
"Me sorprendió la seriedad con la que se trabaja. Tenemos un preparador físico muy exigente y todo está organizado de manera muy profesional. En Tucumán, por ser amateur, muchos chicos trabajan o estudian y eso hace que la dinámica sea diferente", explicó.
El club también le brinda todas las condiciones para dedicarse exclusivamente al futsal. Además del sueldo, se hace cargo de la vivienda, los servicios, el gimnasio y los traslados.
"Prácticamente no tenemos gastos. El club nos da todas las comodidades y eso te permite enfocarte únicamente en entrenar y competir", comentó.
La adaptación al idioma tampoco representó un problema importante. Liza comenzó a estudiar italiano y, cuando aparecen dificultades, recurre a la tecnología para resolverlas.
"Voy aprendiendo. Hay muchas palabras parecidas al español y cuando no entendemos algo usamos los traductores. Hasta ahora no fue una dificultad", aseguró.
Además comparte la casa con otro argentino, una compañía que hizo más sencillo el proceso de adaptación.
"Tener a alguien que habla tu idioma y comparte las mismas costumbres siempre ayuda. No nos conocíamos antes de venir, pero de a poco nos fuimos adaptando y estamos muy cómodos", dijo.
Hoy, mientras realiza la pretemporada en las playas de Sicilia y se prepara para luchar por el ascenso con Sport Giudecca, Liza no olvida el lugar donde empezó todo. Aquel proyecto impulsado por un grupo de estudiantes del Gymnasium terminó convirtiéndose en el primer paso de un recorrido que hoy lo encuentra viviendo el sueño que durante mucho tiempo pareció imposible.
"Cuando empecé lo tomaba como un hobby. Si alguien le hubiera dicho a ese Baltazar que algún día iba a vivir del futsal en Italia, seguramente no lo habría creído", concluyó.


