En el peor momento, el mejor River del año
Tras una semana muy difícil, y con el nombre de Ramón Díaz sobrevolando Núñez, el equipo de Ponzio al fin estuvo a la altura de todo lo que se espera de sus individualidades.

Tras una semana muy difícil, y con el nombre de Ramón Díaz sobrevolando Núñez, el equipo de Ponzio al fin estuvo a la altura de todo lo que se espera de sus individualidades.
En un momento del domingo, River no solo había quedado afuera de los ocho primeros de la zona B que ingresan a los octavos de final del Clausura: cuando Estudiantes vencía a San Lorenzo, el equipo de Leonardo Ponzio quedaba al margen hasta de los clasificados a la Copa Sudamericana, un golpe fuertísimo para el club de mayor presupuesto de Argentina.
Con esa presión, y pese a que la posterior derrota de Estudiantes supuso una buena noticia, River tenía que jugar en Córdoba contra tres rivales: Belgrano -el campeón y verdugo-, la suma de todas las frustraciones que el propio River había sumado en el año y una semana en la que el nombre de Ramón Díaz había crecido con mucha fuerza -incluso demasiado- como inmediato reemplazante de Ponzio, sobre cuyo trabajo además habían sobrevolado versiones poco halagadoras.
En el peor momento del año, sin embargo, River ganó esos tres partidos en uno. El equipo que casi siempre falló a la hora de las difíciles en 2026 (y en 2024 y 2025) por una vez no solo estuvo a la altura de las circunstancias: también goleó a un rival al que pocos golean y posiblemente jugó el mejor partido de la temporada, tal vez solo por debajo del 1-0 a Central en las semifinales del Apertura.
Todo lo que suele esperarse y nunca o casi nunca llega de River, que haga valer el peso específico de sus jugadores, finalmente ocurrió en Córdoba: la calidad de Ángel Correa es de otra liga y Thiago Almada, hasta ahora en una versión por debajo de lo esperado, inventó un gol a la altura de lo que la dirigencia pagó por él.
Aunque también necesitó de la mejor versión de Santiago Beltrán en el semestre, River siempre se sintió cómodo en su rol protagónico, ya sea durante el 0-0 parcial o luego en ventaja. La reaparición de Aníbal Moreno pareció ordenar a sus compañeros en el mediocampo y, si bien Lucas Beltrán pocas veces estuvo de frente al arco y sigue lejos del gol, su ingreso por Sebastián Driussi habla de personalidad en la decisión de Ponzio.
A falta de tres partidos para que termine la temporada regular, River sigue corriendo desde atrás y con pronóstico incierto pero al menos debería vivir un puñado de días más tranquilos: con un Ponzio que sumó 16 de 21 puntos, la asunción de Ramón deberá esperar.
Si bien el año sigue en rojo, que en el peor momento del año haya aparecido el mejor River supone una merecida recompensa a los hinchas, incluido a un Enzo Pérez más ídolo que nunca en la tribuna, otra postal de un domingo que había empezado feo y terminó con varios triunfos en uno.


