El restaurante de una tucumana se convirtió en el fan fest argentino de Guadalajara
Hace 13 años, Flavia Valdez dejó Tucumán para enseñar cocina en México y hoy es dueña de un bar donde vende comida argentina. Impulsada por sus clientes, abrió las puertas de su local para transmitir los partidos de Argentina en el Mundial 2026.

Resumen para apurados
Son las 14.30 en Guadalajara. La puerta del restaurante de comida argentina, "Lo de Flavia", no deja de abrir y cerrarse. Mientras termina de preparar un pedido de sanguchitos de miga, Flavia Valdez sostiene el teléfono entre el hombro y la oreja. Atiende clientes, responde consultas y, entre una interrupción y otra, recuerda cómo el pequeño emprendimiento que levantó desde cero en tierras extranjeras hoy se convirtió en uno de los puntos de encuentro más importantes para los argentinos que viven en la ciudad mexicana durante el Mundial 2026.
Hace 13 años dejó Tucumán para viajar al norte del continente americano. La convocó una escuela de cocina para dar clases en Guadalajara. La propuesta inicial era quedarse un año. Pero el destino tuvo otros planes. "Me vine a dar clases de cocina internacional, de panadería y de pastelería. Me encantó tanto la experiencia que decidí quedarme", contó la cocinera de 36 años en diálogo con LA GACETA.
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Mientras enseñaba, empezó a extrañar los sabores tradicionales de su lugar de origen. Con un compañero pampeano recorrían la ciudad buscando medialunas, alfajores o bizcochitos para acompañar el mate, pero como no encontraban nada decidieron hacerlos ellos mismos. Ese sentimiento de nostalgia se transformó en una oportunidad y terminaron abriendo la primera panadería argentina de Guadalajara.
En aquel momento, conseguir productos nacionales, cuenta, era toda una odisea. "Era muy difícil encontrar yerba, mate cocido o insumos argentinos. No era como ahora", explicó. Con el tiempo la sociedad que había formado con su compañero se disolvió y Flavia volvió a empezar desde cero. Sin mesas ni sillas y con un pequeño local a puertas cerradas, siguió vendiéndoles a los clientes que ya conocían sus productos. Para reunir dinero trabajaba asesorando a restaurantes y elaborando menús mientras equipaba poco a poco su propio negocio. "Antes trabajaba sola desde las seis de la mañana hasta las doce de la noche. Todo fue con muchísimo esfuerzo. Hoy ya somos un equipo de diez personas", contó con orgullo.
De esta forma nació "Lo de Flavia", un restaurante donde conviven empanadas, choripanes, medialunas, sanguchitos de miga, chocotortas y carne traída desde La Pampa, con desayunos mexicanos. También funciona como un pequeño almacén argentino, donde se venden yerba, mates, galletitas y condimentos que ayudan a calmar la nostalgia de quienes viven lejos de casa.
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Sin proponérselo, el local comenzó a transformarse en mucho más que un restaurante. Los propios clientes fueron quienes impulsaron la idea de abrir durante los partidos de la Selección Argentina. En un principio, Flavia no estaba convencida ya que estaba sobrecargada de trabajo. "Además de atender el restaurante, abastezco con alfajores y masas para pizza a otros locales argentinos de Guadalajara. Yo les decía que no porque termino muy cansada. Pero los argentinos me insistieron tanto que terminé aceptando. Ahora me quejo, pero cuando los veo a todos emocionados, abrazándose y cantando, se me pasa el cansancio y digo: 'qué bueno que abrí'", relató entre risas.
No es la primera vez que convierte su local una especie de sede de fan fest para argentinos. Durante el Mundial de Qatar 2022 abrió sus puertas para los últimos tres partidos de Argentina, incluida la inolvidable final ante Francia. "En esa ocasión fue algo increíble, fue una final de infarto", bromeó. "Después todos se fueron a festejar a un lugar que se llama La Minerva".
Algunos argentinos que residen en Guadalajara quisieron revivir esos encuentros. Cuatro años después, el fenómeno creció. Para cada partido las reservas se completan con anticipación. En el último encuentro asistieron 35 personas y para el último partido de la fase de grupos confirmaron 45 asistentes. "Para ahora tuve que comprar sillas y cosas más chiquitas para que puedan entrar; todos saben que van a estar súper apretados, pero no les importa", dijo.
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Aunque la mayoría son argentinos, las mesas también reciben mexicanos, colombianos y costarricenses que eligen alentar a la Scaloneta. Mientras en la cocina salen empanadas, pizzas, milanesas napolitanas y el clásico "combo futbolero" de choripán con empanadas, en el salón se mezclan camisetas albicelestes, abrazos y canciones que por un rato hacen olvidar los miles de kilómetros que separan Guadalajara de la Argentina.
"Muchos llegan sin conocerse. Yo los presento porque conozco a casi todos. Se intercambian los teléfonos, descubren que viven cerca o que tienen amigos en común y terminan haciéndose muy amigos. Mi negocio se convirtió en un punto de encuentro para muchos argentinos", cuenta.
"Ya ni siquiera somos provincias; somos todos uno solo. Cuando llegan, se abrazan y empiezan a cantar. Me siento muy en familia", aseguró. Esa sensación también explica por qué tantos compatriotas eligen su restaurante, aun cuando en Guadalajara existen otros locales argentinos. "Para mí esto no es solamente un restaurante o una cafetería. Quiero que cuando la gente venga y coma algo mío se lleve un recuerdo, una emoción. Creo que me buscan por eso. Muchas veces no caigo en lo que está pasando, pero se siente muy lindo que me elijan", reflexionó.
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A la distancia, extraña los domingos familiares, las reuniones con amigos y ese calor cotidiano que, admite, muchas veces solo se valora cuando ya no está. Por eso, cada vez que la Selección juega, "Lo de Flavia" deja de ser simplemente un restaurante. Durante unas horas se convierte en una pequeña embajada emocional donde los argentinos encuentran un pedazo de su hogar.


