El milagro de Paraguay que sorprendió hasta al propio Alfaro
El DT argentino bajó las expectativas luego del golpazo del debut, pero hizo historia contra Alemania con el juego que mejor le sienta a él y a la selección guaraní.

El DT argentino bajó las expectativas luego del golpazo del debut, pero hizo historia contra Alemania con el juego que mejor le sienta a él y a la selección guaraní.
Esta vez, ni Alfaro creía en la utopía, en cazar la utopía. Él mismo, el hacedor de tantos milagros, se veía tan afuera que hasta fue preparando a los paraguayos desde el principio para que entendieran que su equipo no iba a dar para mucho más. El golpazo contra Estados Unidos le pegó duro y, en lugar de salir a decir "quédense tranquilos que este equipo va a dar la cara y vamos a clasificarnos", como hizo más de una vez en su carrera, eso de salir a redoblar la apuesta en la mala, le fue ganando el escepticismo. Abrió el paraguas luego de aquella diferencia enorme con Estados Unidos en el debut y llegó a decirles a los periodistas paraguayos que debían reflexionar sobre por qué muchos de sus compatriotas futbolistas, que pasaban por Argentina o Brasil, no conseguían la continuidad suficiente y tenían que volver a Paraguay para sumar minutos. Luego del empate contra Australia, cuando le consultaron por qué había buscado deliberadamente el empate y no el triunfo volvió a bajar las expectativas: "Chocamos con la realidad", marcando que las armas de los oceánicas eran superiores a las propias.
Llegó a decir, el Profe Alfaro, que dos jugadores turcos valían más que todo el plantel de Paraguay. Y la realidad es que sumamos los valores de mercado de Arda Güler (90 millones de euros) y de Kenan Yildiz (75), la suma da 165 millones. Todo el plantel guaraní está tasado en 153. Así, podemos inferor que el propio Alfaro se ve sorprendido hoy por le lejos que ha llegado su Paraguay en el Mundial.
La realidad es que la clasificación frente a Alemania es uno de los grandes golpes de este Mundial y probablemente, más allá de la dificultad de la ejecución, fue uno de los partidos en los que más cómodo se sintió el seleccionado paraguayo. Alfaro arma equipos que están diseñados para enfrentar a rivales superiores, y jugar el rol de sentirse menos le sienta bárbaro, porque genera comodidad entre los suyos y una notoria incomodidad en el adversario. Alemania llegó a tirar 56 centros durante el partido: 41 en los primeros 90' y 15 más en el alargue. El de la defensa y el de sacarle jugo a las piedras son los juegos que mejor le calzan al Profesor.
Tal vez haya que buscar las explicaciones en la rápida identificación que logró con el fútbol paraguayo, respetando sus bases, su manera de sentir. La idosincrasia de Paraguay encaja mucho mejor con el juego que propone Alfaro que, por ejemplo, con lo que quiso Guillermo Barros Schelotto, que apostó a proponer algo distinto, más vinculado con sus propias ideas que con la historia de la selección que dirigía.
Cuando dijo, anoche, que esta había sido "la victoria más importante" de su carrera, no hizo otra cosa que ratificar las dificultades que atravesó y hasta esa sensación que esta vez la utopía conseguida lo había excedido largamente.