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El infierno que vivió el futbolista argentino detenido por ICE: "Perdí mucho peso", hacinamiento y terror psicológico

Matías Pourrain, del Miami United, fue arrestado el pasado 6 de agosto en el Aeropuerto de Fort Lauderdale: pasó un calvario en distintos centros de detención hasta que recuperó su libertad bajo una fianza de 20 mil dólares, luego de tres semanas. "Es inhumano", expresó en TyC Sports.

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El infierno que vivió el futbolista argentino detenido por ICE: "Perdí mucho peso", hacinamiento y terror psicológico
El infierno que vivió el futbolista argentino detenido por ICE: "Perdí mucho peso", hacinamiento y terror psicológico

Matías Pourrain, del Miami United, fue arrestado el pasado 6 de agosto en el Aeropuerto de Fort Lauderdale: pasó un calvario en distintos centros de detención hasta que recuperó su libertad bajo una fianza de 20 mil dólares, luego de tres semanas. "Es inhumano", expresó en TyC Sports.

Matías Pourrain estaba junto a sus compañeros del Miami United en el Aeropuerto de Fort Lauderdale, listo para partir hacia Los Ángeles para disputar las semifinales de un torneo luego de haber ganado la Conferencia del Sudeste. Poco antes de embarcar, dos agentes de civil del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) lo interceptaron, lo apartaron de la delegación y -sin darle muchos argumentos- lo arrestaron.

Ese arresto, el pasado 6 de agosto, fue el inicio de un infierno para el futbolista argentino de 34 años. Pasó por tres centros de detención: Miramar ("es lo peor que puede haber"), el Glades County Detention Center (también en Florida) y el Rio Grande Detention Center en Laredo, Texas. Finalmente, tras permanecer tres semanas bajo custodia, recuperó la libertad después de pagar una fianza de 20 mil dólares.

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Pourrain vive en Estados Unidos desde noviembre de 2019: cuenta con permiso de trabajo y un trámite de residencia permanente (desde hace años). En el país norteamericano, jugó en Miami Beach FC, el Miami City, Club de Lyon y, actualmente, en el Miami United. También fue parte del Showtime FC en la Baller League, un certamen de fútbol 6 contra 6 bajo techo, similar a la Kings League de Ibai Llanos. A su vez, trabaja como entrenador en la Academia del Key Biscayne Soccer Club.

Sin antecedentes penales, con una identificación del estado de Florida, número de Seguro Social y licencia para conducir, igual lo detuvo el ICE sin muchas explicaciones. Presuntamente, fue por haber permanecido más allá del límite de tiempo que marcaba la visa temporal original con la que ingresó al país. Sin embargo, con su trámite para la residencia, las autoridades le han otorgado -a lo largo de los últimos años- los documentos para permanecer legamente (y hacer su vida) en territorio estadounidense. De hecho, no puede dejar la nación. Si se va, abandonaría su caso."Es una locura. Hace 25 días yo tenía que estar en la cárcel porque para ellos estaba de manera irregular y ahora puedo estar en la calle con exactamente el mismo trámite. No modificó nada, solamente pagando 20 mil dólares de fianza y pasando días terribles", expresó.

El caso del futbolista -quien en Argentina vistió las camisetas de Real Pilar, San Martín de Burzaco y Mercedes en el Ascenso- es una de las tantas historias que trascienden en medio de la fuerte campaña antimigratoria del gobierno de Donald Trump. A pocos días de su liberación, mano a mano con TyCSports.com, Pourrain contó el infierno que vivió tras ser detenido por el ICE: "Es inhumano, no hay otra forma de llamarlo".

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-¿Qué sabías de todo lo que estaba pasando con el ICE? ¿Alguna vez sentiste que te podían llegar a detener?

-Del ICE, sinceramente escuché del tema, más que nada, en estos últimos años. Se sabía la intención de Trump, pero supuestamente querían cortar con la gente que estaba de manera irregular o ilegal. O hasta criminales, gente con antecedentes. Jamás tuve miedo. Nunca la persecución fue hacia la gente que estaba esperando su trámite. Yo estoy acá desde 2019, tengo mi permiso de trabajo, tengo mi licencia, tengo mi Social Security. Todo esto me lo dio inmigración, una vez que yo inicié mi trámite. A los 180 días, a los seis meses de que yo inicié mi trámite, ellos me dan esto para que yo, hasta que ellos resuelvan mi situación (por sí o por no), pueda trabajar y me pueda mantener en el país. Yo, mientras tanto, no me puedo ir del país. Si no, doy por abandonado mi caso. Entonces, es una locura. Si yo no puedo salir del país porque voy a abandonar mi caso y sigo esperando que ellos me den la fecha de entrevista, porque ellos me la tienen que dar...

Lo que es USCIS, que es inmigración... No me dan mi fecha y ahora me agarran y me mandan preso, supuestamente porque ahora se une el ICE... Esto es el ICE aparte. Para el ICE y para Trump, cualquier persona que no tenga 100% confirmada su trámite pasa a ser 'deportable'. Yo jamás tuve miedo porque siempre tuve las cosas en regla. Me tocó pasar por esta situación ahora, que es horrible, pero determina de que no tengo antecedentes, de que no tengo nada, me sueltan y sigo en la misma situación que seguía antes de que me agarren. Yo ahora sigo esperando que ellos me den una fecha y que decidan por sí o por no si aceptan el trámite o no.

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-¿Cómo fue el momento de tu detención?

-Eran dos personas de civil que se me cruzaron en el aeropuerto. Me piden mi identificación, le doy la licencia. Me piden otra más, le doy mi permiso de trabajo. La licencia acá es como el DNI en Argentina. Me preguntan si tengo el pasaporte, le digo que no porque yo estaba viajando dentro del país, estaba yéndome a Los Ángeles a jugar con el club. Acá viajás con la licencia, nada más. Me dicen que los acompañe a un costado, que tienen que verificar en una computadora... Los acompaño, ahí me muestran la placa de que eran del ICE y, cuando llegamos ahí, me llevan a un costado, me separan de todo. Yo creo que todo esto obviamente fue mentira para que no se arme escándalo ni nada ahí delante de la gente porque está todo el mundo filmando en contra del ICE. Y, una vez que me llevan ahí al costado, vienen otras dos personas que me dicen que me tienen que llevar. Digo: '¿Pero por qué? Si la licencia la renové hace seis días'. La había renovado el 31 de julio.

Y vos acá no podés tener licencia, renovar licencia y tener permiso de trabajo si no tenés las cosas en regla. Y me dicen: 'Te tengo que llevar por las buenas o por las malas'. Con las cosas que he escuchado del ICE, de la gente que han cagado a palos, que han matado, todo. ¿Qué iba a hacer? Nada. Me di vuelta, me esposaron y me llevaron. Así fue la situación.

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-Y de ahí, a Miramar.

-Miramar es lo peor que puede haber. En Miramar estuve desde ese jueves en la tarde más o menos, tres, cuatro de la tarde habrá sido, hasta el domingo a las diez de la noche más o menos, que ahí me trasladaron a la cárcel.

-¿Qué historias conociste ahí? ¿Escuchaste algún caso similar al tuyo?

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-Muchos. De gente común en la misma situación, con permiso de trabajo, que vivía acá hace años. Porque eso fue algo que hicieron ahora. Fíjate que hay récord de detención en julio, ahora ya en agosto superaron las de julio. Están queriendo completar el número que piden y están agarrando a cualquier persona que esté de manera legal o en trámite, que es lo mismo. Porque yo en trámite no puedo salir del país. Porque pierdo el trámite, ¿qué voy a hacer? Y ustedes me están dando permiso de trabajo para que yo trabaje mientras tanto. Quiere decir que yo me puedo quedar hasta que resuelva mi situación. Pero bueno, sí, mucha gente que está en la misma situación que yo. También gente que no, gente que de verdad estaba de manera irregular o gente con antecedentes también.

Muchísima gente que están agarrando ahora, que tiene sus papeles, que también están en la misma situación esperando que USCI resuelva. Son trámites que ellos mismos demoran años en dar respuestas, sobre todo después de la pandemia. Y es una locura que nos toque pasar por una situación así, que te hagan vivir las cosas que te hacen vivir en Miramar. Porque una cárcel, bueno... Vos sabés que no vas a estar en las mejores condiciones, es una cárcel. Pero lo de Miramar sobrepasa los límites, pero por lejos. Es inhumano.

Había médicos. Había médicos al lado mío. Se meten en los hospitales. Gente que tiene su permiso de trabajo, puede trabajar, pero que está esperando una resolución. Se meten en los hospitales. Sacaron médicos, sacaron gente que estaba siendo atendida. De todo, es una locura. Es un espanto.

-Mencionás mucho que Miramar fue el peor de los centros en los que estuviste. ¿Qué situaciones viviste ahí?

-Varias... Pasar hambre. El hambre duele, realmente duele. Fueron tres días yo que estuve casi sin comer. Sentís un dolor en la panza. (...) Yo llego el jueves en la tarde y estuve hasta el domingo en la noche. Hasta el viernes por la noche, me tienen en una silla, esposado de manos, de pies, con una cadena en la cintura, como si fuese un criminal. Cuando ellos querían, te dejaban ir al baño. Les pedías ir al baño, y por ahí a las tres horas recién te dejaban. Cuando te daban comida, la comida con pedacitos negros, como un moho... Era inhumano. Cuando me pasan a la habitación de atrás, pensé: 'Bueno, acá por lo menos ya me sacaron las esposas'. La habitación de atrás era como si fuesen 5 metros por 3, te ponían un ventilador del lado de afuera, apuntando a la parte de abajo de la puerta para que pase el aire por ahí. Y una noche éramos 68 personas. Normalmente éramos entre 40 y 50. Ahí es una habitación para no más de 20: éramos entre 40 y 50 promedio, y una noche éramos 68. Ellos ponen el número ahí afuera. Era imposible. Yo estaba parado, con la cabeza apoyada en la pared, intentando dormir algo... Con dos inodoros... Imagínate, 60 y pico de personas en esa habitación, con la comida que te daban, estaban todo el tiempo utilizando los inodoros, haciendo caca.

Al lado había como un pequeño bebedero, como una canilla que era donde te podías lavar las manos. Estaba al lado del inodoro. El bebedero, el agua apenas salía, se arrastraba por la canilla. Y ahí es donde hacían pis, porque normalmente los inodoros estaban usados. Y, cuando querías tomar algo, que le pedías agua, si ya te habían dado una botella, que era la botellita de medio litro, te decían que recargues del bebedero. '¿Querés agua? Tomá de ahí...'. Y cómo vas a tomar de ahí, están todos haciendo pis... No, horrible, horrible. No te podés bañar. El lunes a las 4 y media de la tarde, más o menos, yo ingreso al pabellón de la primer cárcel a la que voy, en Glades, y recién ahí me pude bañar. El olor que tenía, imaginate. 60 personas, días sin bañarse, cagando ahí en el mismo lugar... Inhumano, no hay otra forma de llamarlo.

-¿Cuándo pudiste tener contacto con tu abogada y con tu familia? ¿En qué momento?

-Yo llego el jueves a las 3 ó 4 de la tarde. Recién el viernes pude llamar a mi señora. Me permitieron hacer una llamada, llamé a mi señora, porque tampoco sabía si ella ya estaba al tanto si había podido hablar con mi abogada. Yo me imaginaba que sí porque la gente del club había estado conmigo. Además, yo no sabía nada porque nadie te dice nada. O sea, ese día fui atado de la silla, pensaba 3 millones de cosas de por qué estaba ahí en ese momento, de por qué a mí, no sé, de todo. Me arrepentía de todo porque ya no sabía ni qué pensar.

-Pero, al momento de la detención, ¿te habían explicado algo?

-Nada. 'Tenemos que verificarlo en la computadora, te tenés que venir con nosotros'. No me hablaban nada. Lo único que me decían es que mi pasaporte había vencido en 2021 y que yo tenía que haber renovado mi pasaporte, como que me recriminaba eso el del ICE que me llevaba en el auto. Yo mi pasaporte lo había renovado, lo tengo renovado. Tengo mi pasaporte acá. No lo tenía ahí conmigo nada más, pero sí, mi pasaporte había vencido en 2022, creo, pero yo en 2021 había renovado mi documento de Argentina y mi pasaporte en la embajada de acá. Luego se ve que a ellos no les figuraba y la desesperación de ellos era por el tema de la salida voluntaria. Después nadie más te dice nada, solamente pasan agentes por entremedio de todos diciendo '¿quién quiere salida voluntaria? ¿quién quiere salida voluntaria?' . Es lo único que escuchás. Y muchos agarran porque no saben, no entienden, no saben nada, no pueden hablar con nadie. Yo recién el viernes pude comunicarme con mi señora que, en cuanto yo la llamé, ella ya sabía. Gracias a Dios, los chicos la habían llamado enseguida, los del club, ya habían hablado con la abogada. Mi señora, en ese momento, me dijo: 'Amor, quédate tranquilo, tenés que esperar ahí, ahí te van a mover a una cárcel, me dijo la abogada. Una vez que te muevan ella puede empezar a tramitar todo, vos tenés derecho a fianza, vos estás en regla, es ilegal lo que están haciendo con vos, quédate tranquilo, ella te va a sacar de ahí'. Eso fue lo único que yo pude escuchar recién el viernes y quieras o no, eso me dio un alivio. La incertidumbre total que yo tenía en ese momento que no sabía qué hacer, no sabía qué pensar, pensaba tres millones de cosas. Ahí dije: 'Tengo que aguantármela, me fumaré lo que me tenga que fumar hasta que me logren trasladar y ahí esperará que la abogada pueda sacarme'. El tema que ahí también ellos juegan con tu cabeza porque después mi abogada consiguió la fianza para mí para el 19 de agosto y tres días antes me movieron y me llevaron a Texas, entonces ahí tienen que hacer todo el trámite de vuelta, se te vuelve a patear todo. Tuve que fumarme diez días más preso porque tuvieron que volver a pedir otra Corte de fianza, porque hay que trasladar todo a otro estado. te lo hacen a propósito, juegan con tu cabeza.

-¿Y alguna vez, en todos esos días, te planteaste firmar y volver a Argentina?

-Vi mucha gente que lo hizo, que estaba en condiciones de pelear su caso porque tenía todo, pero no aguantaba más adentro y terminaban firmando, pero el tema es que vos firmás y tampoco sabes cómo te vas. Firmás y tendrías que esperar un vuelo de repatriación. Hay gente que firmó el mismo día que ingresó y todavía seguía presa. Está bien, depende del país que sea porque hay países en los que hay mucha gente y la cola por ahí es más larga para irte, no sé, porque en el primer momento mi abogado me dijo: 'Yo te saco, vos tenés derecho a fianza, no firmes por nada en el mundo. Eso es lo que ellos buscan, no firmes por nada en el mundo'. Además tenía a mi señor acá, en casa, mi cuñada también, nuestro perro, tenía todo, tenía el trabajo, mis amigos que me estaban esperando, el club, la Academia, todos los padres y los nenes que firmaron las cartas. Tengo la vida armada acá. Tantos años también y principalmente era mi señora, tener a mi señora acá en casa. 'Yo ahora tengo que volver a casa', era eso en mi cabeza.

-¿Cuánto te afectó físicamente todo lo que viviste? ¿Cuánto te limita ahora para volver a retomar tus actividades?

-Perdí mucho peso, perdí bastante peso. También, obviamente, de la mano tengo que recuperar ritmo, fuerza, varias cosas. Y después, por ahí un poco también desde lo mental, recuperarme o estar más tranquilo, más acostumbrado nuevamente a lo que es el día a día. Venís de días de mucho estrés, mucho nerviosismo, pasarla mal también por momentos. Entonces es todo un proceso. Gracias a Dios. tanto la Academia como el club hasta me obligaron a tomarme el tiempo para recuperarme bien. Eso se agradece también.

-¿Cuál fue el rol del Miami United en estas últimas semanas con tu detención?

- El dueño del club, George, directamente estuvo en contacto constante con la abogada y con mi señora. Hicieron la carta que pedía la jueza de la Corte, cartas de recomendación, cartas de trabajo. Entonces, presentaron todo lo más rápido posible. Al igual también que la Academia de Key Biscayne. Muchos hablan de que yo juego para el United y es verdad. Pero la academia de Key Biscayne, que es una isla acá pegadita a Miami, que son 15 mil familias, todos con ciudadanía americana y ellos hicieron una carta entre todos... La ciudad inclusive, porque la ciudad está asociada con la Academia... Eso tuvo mucho peso en la Corte, porque es una comunidad entera que hizo una carta pidiendo mi liberación. Entonces, los dos colaboraron muchísimo. Obviamente, el United es donde juego y tiene más repercusión. Pero bueno, no quiero dejar de agradecerle también a la Academia.

-¿Hoy cómo sigue el caso? ¿Qué trámites tenés que hacer?

- La fianza que nosotros pagamos supuestamente es como una aseguradora para la corte de que yo ahora, en la calle, voy a esperar. No me voy a ir, voy a esperar a que se decida la situación con el trámite de migración. Yo ahora sigo en la misma situación que antes de entrar a preso. Estoy en la calle y tengo que esperar a que se resuelva mi situación. No tengo fecha de corte, no tengo nada todavía, y eso demora como venía demorando antes. Eso es lo que da bronca, es injusto. No podés salir del país, tenés que esperar la fecha de migraciones. Supuestamente, como yo me había pasado, pasé a estar preso porque estaba de manera irregular para ellos. Ahora, después de haber estado preso, de haber demostrado que no tengo antecedentes y de haber pagado 20 mil dólares de fianza, se supone que estoy bien y puedo estar en la calle. La situación de inmigración sigue siendo exactamente la misma: sigo esperando mi resolución, mi fecha. Tengo la misma licencia, mismo permiso de trabajo, mismo todo.

-Contaste también que te querían poner tobillera electrónica. ¿Cómo era eso?

-También mi abogada me dice que es ilegal eso porque la jueza lo único que ordenó fue una fianza, no ordenó ningún tipo de restricción. Cuando a mí me sacan de la cárcel me llevan a una oficina de ICE con otra persona que también la habían liberado. Y a los dos nos hacen firmar un papel en el que nos ponían la tobillera. Yo ahí me le puse a llorar diciéndoles que me están cagando la vida. Me están cagando la vida porque me tuvieron veintipico de días adentro de manera totalmente injusta, que yo juego al fútbol y doy clase a los nenes. No puedo estar con una tobillera delante de los nenes en la Academia. Pierdo mi trabajo. Me dijo que lo tenía que hacer, que era su trabajo, que yo cuando venía para acá, para Miramar, que es donde me iban a dar mis documentos, podía ir con mi abogada con un tema médico, me sacaban de la tobillera y me daban un teléfono. Yo le dije la verdad, no hay un tema médico: es mi trabajo. Yo pierdo el trabajo. Juego al fútbol. ¿Cómo puedo jugar al fútbol con una tobillera? Es imposible. Y nada, la única persona de todo ICE que me parece que tuvo corazón, le puso la tobillera a la otra persona y fue para atrás... Me dijo: 'Dejame ver qué puedo hacer'. Me terminaron dando un teléfono. Todos los martes, entre las 8 y las 10 de la mañana, suena y yo tengo que poner mi cara adelante para ver que realmente estoy con el teléfono. Después, supuestamente puede sonar en cualquier momento del día. Todavía no me ha pasado, pero el martes ha sonado y tenés que estar ahí para mostrar que lo tenés con vos. Supuestamente, para el supuesto riesgo a fuga.

-También tenés una restricción para no distanciarte de tu domicilio.

-Sí, supuestamente con el teléfono o con la tobillera que ellos lo ven, puedo ir hasta 75 millas alrededor de mi casa, unos 130 kilómetros, calculo. Mi abogada me dice que es totalmente ilegal porque la jueza lo único que ordenó fue una fianza, no puso ningún tipo de restricción, así que nosotros tenemos fecha el 14 de septiembre para ir a Miramar. Mi abogada va a ir conmigo, supuestamente existe la posibilidad de que ahí ya me saquen todas esas restricciones.

-¿Cómo imaginás que puede seguir tu vida después de esto?

-Tengo ganas de volver a disfrutar de estar adentro de una cancha, de tocar la pelota. Es mi cable a tierra, lo que hago desde que soy chiquito. Con muchas ganas, con ganas de estar en la cancha, gracias a Dios con los chicos también. Es lo que disfruto, es el deporte que amo desde que tengo uso de razón. La verdad, con muchas ganas. Obviamente, como te dije antes de a poco porque son varias cosas y el físico también estuvo perjudicado. Tengo que volver a poco y no desesperarme, disfrutarlo, disfrutarlo más que nunca. Te toca estar ahí adentro y te das cuenta de lo afortunado que eras afuera y le da mucho más valor a todo, así que creo que va a ser lindo porque va a ser disfrutado al máximo.

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