El golfista argentino que aprendió a hacer swing con una rama de árbol va por el podio en los Juegos Suramericanos 2026
Con 11 años fue caddie, jugó cuatro temporadas en el PGA Tour y ahora, el Tati, lidera al equipo argentino de golf en la prueba mixta.

Con 11 años fue caddie, jugó cuatro temporadas en el PGA Tour y ahora, el Tati, lidera al equipo argentino de golf en la prueba mixta.
Mientras la mayoría de los deportes de los Juegos Suramericanos reúne a jóvenes promesas, el golf argentino presenta en Santa Fe 2026 a uno de sus nombres con más recorrido internacional: Miguel Ángel Carballo, 47 años, bahiense, con años de carrera en el PGA Tour a sus espaldas, pero un inicio en el deporte muy distante.
Carballo es el quinto de ocho hermanos, y su historia en el golf arrancó de la forma más humilde posible: a los 11 años empezó como caddie en el Club de Golf Palihue, en Bahía Blanca, aprendió a hacer swing practicando con una rama de árbol y juntaba monedas vendiendo las pelotas que rescataba de las lagunas del campo.Recién a los 13 recibió su primer juego de palos propio.
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Se convirtió en profesional en 2002, y su carrera daría varios saltos importantes en los años siguientes. En 2005, protagonizó una remontada de novela en la Qualifying School del European Tour: encadenó un birdie, un hoyo en uno y otro birdie en los últimos tres hoyos para asegurarse la tarjeta.
Su primer título profesional llegó en 2006, en el Abierto Telefónica de Guatemala, evento co-sancionado por el Challenge Tour y el Tour de las Américas. En 2011, terminando 10° en la lista de dinero del Nationwide Tour, se ganó su tarjeta para el PGA Tour de 2012 —el primer argentino en lograrlo a través de ese circuito—, donde compitió también en las temporadas 2014, 2016 y 2017.
Su punto más alto en el ranking mundial fue el puesto 270°, el 2 de septiembre de 2019. En 2017, tras perder la tarjeta del PGA Tour, tomó una decisión poco convencional para un golfista sudamericano: se fue a competir al Asian Tour, prácticamente sin información previa sobre el circuito. Ahí se consagró campeón del Order of Merit del Asian Development Tour en 2018, uno de los siete títulos profesionales que acumula en su carrera.
Cuando llegó el torneo que terminaría siendo el mayor orgullo de su carrera —una victoria conseguida en un playoff—, Carballo no tenía plata para pagarle a un caddie. La solución fue tan simple como entrañable: le pidió a su novia de ese entonces que cargara los palos esa semana. Así, con ella al lado, ganó. La anécdota, confirmada por su propia biografía oficial en la PGA Tour, resume bien el perfil casero de un jugador que hoy, ya profesional consagrado, sigue ocupándose personalmente de sus propios pasajes, hoteles, autos y visas, como su propio manager.
En Santa Fe 2026, Carballo lideró en solitario la primera ronda con 68 golpes (3 bajo el par), pero perdió terreno en las siguientes dos jornadas: tras la tercera ronda quedó quinto, empatado, con 215 golpes (+2), a seis golpes del líder, el colombiano Felipe Álvarez (209, -4). El chileno Tomás Gana es segundo (212) y el venezolano Manuel Torres tercero (213). Con una sola ronda por delante, una medalla individual luce como una posibilidad remota, aunque no matemáticamente descartada.
El frente con más chances reales para Argentina es el de equipos mixtos, donde el conjunto integrado por Carballo, Segundo Oliva Pinto —también quinto, empatado, en lo individual—, Ana Giuliano y Mía Yaya venía liderando la clasificación general. Ahí, el objetivo de sumar una medalla sigue en pie de cara a la definición.

