El del segundo tiempo fue el Boca de Bianchi
Por primera vez en el ciclo de Arruabarrena, Boca no dependió de ninguna individualidad: la figura fue el equipo y tuvo un rato en el que jugó para campeón.

Por primera vez en el ciclo de Arruabarrena, Boca no dependió de ninguna individualidad: la figura fue el equipo y tuvo un rato en el que jugó para campeón.
Vi algunas cosas muy buenas en Boca contra Estudiantes, pero yo diferencio el primer tiempo del segundo. En el primer tiempo, Boca sufrió algunas llegadas del rival, fue un ping pong parejo de llegadas y se terminó yendo 1-0 justo antes del descanso. Pero en el segundo tiempo, este Boca de Arruabarrena fue el Boca de Bianchi, ese Boca al que yo sentía que no le iban a hacer nunca un gol y que podía llegar a no ser tan brillante, tan lucido pero era muy sólido.
A mí me gustan más esos equipos que lucen, pero también hay que ver el contexto, de dónde venía Boca. Hay que tener en cuenta que no se puede pasar inmediatamente de tres puntos a diez. Tal vez Boca pasó de tres a seis, pero la realidad es que ese equipo del segundo tiempo jugó como para campeón.
También te puede interesar: Boca oficializó la llegada de Enner Valencia: los detalles
Delgado fue, para mí, la figura del partido. Y la segunda fue Paredes. Entiendo que hay un enamoramiento con Flores, el chico que aparece y deslumbra, pero salgo de la emoción violenta y creo que el chico tuvo un partido normal. Un partido seis puntos. Sí hizo una muy buena jugada en el primer tiempo, cuando lo desbordó a Benedetti, pero después jugó normal.
Y lo que a mí me pasó ayer viendo el partido de Boca es que más allá de destacar a Delgado o a Paredes, por primera vez en este ciclo, la figura fue el equipo. Boca no dependió de Villa, no dependió de Aranda, no dependió de Flores ni no dependió de nadie. Boca dependió de Boca y fue más sólido que nunca.


