Donald Trump firmó en Versalles el acuerdo con Irán para frenar la guerra en Medio Oriente
El memorándum establece un cese de hostilidades, la reapertura gradual de una ruta clave para el comercio energético global y una negociación de 60 días sobre el programa nuclear iraní.

El memorándum establece un cese de hostilidades, la reapertura gradual de una ruta clave para el comercio energético global y una negociación de 60 días sobre el programa nuclear iraní.
Archivo. Donald Trump firmó el acuerdo con Irán tras participar de la cumbre del G7 en Francia.
Donald Trump firmó en el Palacio de Versalles el memorándum de entendimiento con Irán que busca poner fin a la guerra en Medio Oriente, restablecer el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz y abrir una nueva etapa de negociación sobre el programa nuclear iraní. El documento ya entró en vigencia y fija un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo.
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La firma del presidente estadounidense se concretó en Francia, tras participar de la cumbre del G7 y durante una cena con el mandatario francés Emmanuel Macron. En tanto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, suscribió el documento de manera remota, sin que se precisara el lugar desde donde lo hizo.
El entendimiento representa un giro diplomático de alto impacto tras meses de conflicto y luego de una crisis energética provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del mundo para el transporte de petróleo y gas. El pacto contempla un cese inmediato y permanente de las operaciones militares entre las partes y sus aliados, aunque su implementación todavía genera dudas por los frentes abiertos en la región.
El memorándum incluye 14 puntos y fija una hoja de ruta para desescalar el conflicto. Como primer paso, Irán deberá garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz y permitir el paso seguro de buques comerciales en ambas direcciones, entre el golfo Pérsico y el mar de Omán.
A la vez, Estados Unidos comenzará a retirar el bloqueo naval sobre los puertos iraníes. El restablecimiento del tránsito marítimo será progresivo y dependerá de tareas técnicas y militares, entre ellas el desminado de la zona, que deberá completarse en un plazo máximo de 30 días.
El acuerdo contempla restablecer el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
La reapertura de Ormuz es uno de los puntos centrales del acuerdo. Antes del inicio de la guerra, por esa vía circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo. Su bloqueo había generado una fuerte presión sobre los precios internacionales de la energía y encendido alertas en los principales mercados.
El pacto también establece que Irán permitirá el paso libre de buques comerciales durante un período inicial de 60 días. En paralelo, Teherán deberá abrir conversaciones con Omán y otros países del Golfo para definir un esquema futuro de administración y servicios marítimos en el estrecho.
Otro eje clave del entendimiento es el programa nuclear de Irán. El gobierno iraní reafirmó que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares, mientras que el destino del uranio enriquecido almacenado por Teherán quedará sujeto a un mecanismo acordado entre las partes.
El esquema de referencia prevé la dilución del material enriquecido dentro de Irán, bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. Ese punto será parte de la negociación que ambos países deberán cerrar en un plazo de 60 días, con posibilidad de prórroga únicamente si existe consentimiento mutuo.
El acuerdo no resuelve de manera definitiva el conflicto nuclear, pero establece una base para una negociación integral. Durante ese período, las partes se comprometen a no alterar el estado actual de las actividades en discusión y a trabajar en un mecanismo de verificación.
El entendimiento también incluye compromisos vinculados con las sanciones económicas. Estados Unidos habilitará exenciones para permitir exportaciones de petróleo iraní, productos derivados y servicios asociados, incluidos transporte, seguros y operaciones bancarias.
Además, Washington se compromete a avanzar en un calendario para el levantamiento de restricciones, que deberá quedar definido dentro del acuerdo definitivo. También se prevé un mecanismo para liberar fondos y activos iraníes congelados o restringidos, bajo supervisión de una instancia ejecutiva de seguimiento.
El acuerdo provisional con EEUU le daría a Irán un alivio financiero.
Otro punto sensible es el plan de reconstrucción de Irán, estimado en u$s300.000 millones. El esquema estará impulsado por Estados Unidos y socios regionales, aunque no implicaría desembolsos directos del Tesoro norteamericano. La instrumentación de ese programa quedará sujeta a la negociación de los próximos 60 días.
Aunque el acuerdo marca una señal de distensión, su aplicación enfrenta obstáculos políticos y militares. Uno de los principales puntos de tensión es el alcance del cese de hostilidades en otros frentes regionales, en especial en el Líbano, donde Israel mantiene un enfrentamiento con Hezbollah, aliado de Irán.
Israel no forma parte del memorándum y mantiene reparos sobre los compromisos asumidos. Ese escenario puede condicionar la estabilidad del pacto, ya que una escalada en el frente libanés podría poner a prueba el alcance real del cese de hostilidades.
En paralelo, dentro de Estados Unidos también surgieron cuestionamientos al acuerdo, incluso en sectores republicanos, por las concesiones económicas previstas para Irán y por el margen de negociación que conserva Teherán sobre su programa nuclear.
Por ahora, el memorándum abre una ventana diplomática tras meses de guerra y crisis energética. La clave estará en los próximos 60 días, cuando Estados Unidos e Irán deberán transformar este entendimiento inicial en un acuerdo definitivo con mecanismos concretos de control, sanciones, seguridad marítima y supervisión nuclear.
