Después de 20 años en una empresa, dejó todo a los 48 y empezó de nuevo para apostar por la música
En marzo de 2024, Gabriel Godoy aceptó un retiro voluntario y decidió cambiar de rumbo. Sin un plan definido, se animó a construir una carrera artística. Así nació Gabexa.

Resumen para apurados
Hay momentos en los que una vida entera parece quedar suspendida frente a una pantalla. Eso fue lo que sintió Gabriel Godoy (hoy conocido como Gabexa) en marzo de 2024, cuando recibió un correo electrónico que podía haber terminado, como tantos otros, en la papelera de reciclaje. Era una propuesta de retiro voluntario de la empresa de telecomunicaciones en la que había trabajado durante dos décadas. Esa vez, sin embargo, no lo borró.
Se quedó mirando la pantalla y entendió que aquella posibilidad que durante tanto tiempo había imaginado finalmente estaba frente a él. La decisión implicaba dejar atrás 20 años de trabajo, estabilidad económica y una vida que, desde afuera, parecía completamente encaminada. Pero también significaba algo más difícil; y era empezar de nuevo.
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La decisión, en realidad, había comenzado un año antes. Gabexa ya le había dicho a un amigo que al año siguiente no iba a seguir trabajando allí. No sabía qué iba a hacer, de qué iba a vivir, ni cómo podía construir una carrera artística después de los 40. Pero Gabriel sí una certeza: si no lo intentaba, algún día podía arrepentirse.
Abandonar una carrera de 20 años no fue una decisión sencilla. Había un buen puesto, un equipo de trabajo que disfrutaba y una economía ordenada. Nada indicaba, al menos desde afuera, que fuera necesario cambiar. Pero la necesidad no siempre tiene que ver con lo que falta.
A veces aparece cuando algo que durante años funcionó deja de representar el futuro que uno imagina. Después de tomar la decisión, salió de su casa con su perra y caminó hasta una plaza cercana. Se sentó, miró el cielo y atravesó una mezcla de miedo, incertidumbre y una extraña sensación de tranquilidad. No sabía cómo iba a resultar. Pero sentía que era el camino correcto.
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Hoy le reconoce a LA GACETA que su realidad económica es muy diferente. Cada peso cuesta más, hay días difíciles, dudas y noches largas. Sin embargo, asegura que hay algo que nunca volvió a cambiar, y es "su norte".
La historia de Gabexa no comenzó exactamente cuando decidió hacer música. La música ya estaba allí. Lo que cambió fue que decidió dejar de esconderla. Así nació su proyecto artístico, construido alrededor de canciones que recorren emociones tan universales como el amor, el desamor, la soledad, los recuerdos, la amistad, las caídas, los sueños, la reconstrucción y la esperanza.
Hasta ahora Gabriel publicó cuatro canciones. La primera fue "Invisible", un tema que nació de la sensación de no encontrar un lugar al cual pertenecer y de sentirse presente y, al mismo tiempo, invisible para el mundo. Después llegó "Juego Perverso", sobre esas relaciones que hacen daño y de las que muchas veces resulta difícil salir incluso cuando uno sabe que debería hacerlo.
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Más tarde apareció "First Love", que parte del primer amor para hablar también de una de las experiencias inevitables de crecer: descubrir que algunas cosas que parecían eternas pueden terminar. Y ahora presenta "Otro Anochecer", una canción que considera una de las más cinematográficas de su proyecto. La historia habla de aceptar que algunas personas ya no regresan, pero también de la posibilidad de volver a empezar.
El cine es otra de las grandes pasiones de Gabriel. Por eso sus videos no son pensados simplemente como piezas para acompañar o promocionar una canción. Son pequeñas historias.
Cada plano, cada silencio, cada mirada, cada luz y cada elemento visual busca construir un universo propio. En ese proceso también utiliza inteligencia artificial para crear determinadas escenas y mundos visuales que serían difíciles de producir para un artista independiente. Pero la tecnología ocupa, para él, un lugar secundario. Es solo una herramienta. Lo importante sigue siendo la historia y, sobre todo, la emoción.
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Esa misma mirada aparece en su manera de entender las canciones. Cada una nace de una experiencia personal, pero deja de pertenecerle en el momento en que sale al mundo.
La interpretación queda en manos de quien escucha. Por eso no pretende decirle a nadie qué debe sentir frente a una canción. Si una persona encuentra otro significado, ese significado también es válido.
Gabexa no sabe hasta dónde puede llegar este nuevo camino. Asegura que sueña con cantar en grandes escenarios, recorrer el mundo y algún día llegar, incluso, al Madison Square Garden.
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Pero hay una meta que considera más importante que cualquier escenario. No quiere que alguien escuche una canción y simplemente piense que tiene una buena voz. Quiere provocar algo más profundo: que quien escucha pueda reconocer en una letra aquello que sentía y todavía no sabía cómo explicar.
En esa conexión encuentra el verdadero sentido del arte. Acompañar. Abrazar. Hacer sentir un poco menos solo a alguien. Después de 20 años en una empresa, Gabexa eligió dejar atrás una vida estable y empezar de nuevo a los 48. No sabe exactamente hasta dónde llegará. Pero aprendió que los sueños no se cumplen de golpe, sino que se construyen de a poco. Y, sobre todo, aprendió algo que hoy resume el camino que decidió emprender: nunca es tarde para empezar la vida que imaginabas.


