De jugadores a técnicos en River: Ponzio se suma a un club de lujo
Aunque de manera interina, Leo se suma a Passarella (1990), Gallego (1994), Ramón Díaz (1995), Astrada (2004), Almeyda (2011) y Demichelis (2023), referentes de River como futbolistas que debutaron como entrenadores en el mismo club. La tradición comenzó con Cesarini (1939) y Peu…

Aunque de manera interina, Leo se suma a Passarella (1990), Gallego (1994), Ramón Díaz (1995), Astrada (2004), Almeyda (2011) y Demichelis (2023), referentes de River como futbolistas que debutaron como entrenadores en el mismo club. La tradición comenzó con Cesarini (1939) y Peucelle (1944). Todos ganaron títulos.
Leonardo Ponzio ingresó este domingo, durante el 3-2 a Banfield, en un club exclusivo y con muy pocos socios: el de los grandes apellidos que, tras haberse ganado el corazón de los hinchas de River durante su etapa de futbolistas, a continuación iniciaron su carrera de entrenador también en el club de Núñez. Aunque de su futuro se sabe poco y nada -asumió de manera interina y hasta el propio protagonista dijo varias veces que no se quería dedicar a la dirección técnica-, Leo ya forma parte de una lista alimentada en las últimas décadas por Daniel Passarella (1990), Américo Rubén Gallego (1994), Ramón Díaz (1995), Leonardo Astrada (2004), Matías Almeyda (2011) y Martín Demichelis (2023).
La elección de Ponzio, de 44 años, fue sorpresiva pero a la vez respeta el ADN histórico de River. Dos protagonistas míticos como Renato Cesarini (en 1939) y Carlos Peucelle (1944) también comenzaron a dirigir en la Primera de River poco tiempo después de su retiro como futbolistas. Fueron, además, los técnicos en cuyos ciclos jugó y brilló La Máquina, la mítica delantera de los 40.
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A diferencia de ellos, José María Minella (en 1947), Ángel Labruna (1963), Mostaza Merlo (1989) y Marcelo Gallardo (2014) ya habían ejercido una breve experiencia inicial en otro club (en Green Cross, Platense, Los Andes y Nacional de Uruguay, respectivamente) antes de sentarse, también muy jóvenes, en el banco de suplentes del Monumental. El caso de Demichelis, es cierto, merece un asterisco porque había sido entrenador del segundo equipo del Bayern Múnich en la cuarta categoría de Alemania.
Daniel Passarella, entonces de 36 años, asumió como técnico de River en enero de 1990. Se había retirado cinco meses atrás, a finales de julio de 1989, en el triunfo 2-1 ante Boca por la final de la ronda de perdedores de la Liguilla Pre Libertadores. Curiosamente, el Gran Capitán -o el Kaiser- llegó al cargo por la derrota electoral que en diciembre de 1989 sufrió Osvaldo "Tití" Di Carlo, el abuelo del actual presidente de River, Stéfano. El técnico hasta entonces era Mostaza Merlo, que renunció cuando Di Carlo -el dirigente que lo había elegido para el puesto en junio de 1989- quedó segundo detrás de Alfredo Davicce en las elecciones a presidente.
El flamante mandamás convocó al Kaiser, campeón siete veces con River entre 1975 y 1981 y capitán de la selección argentina campeona del mundo en 1978, pero todavía sin experiencia como entrenador. "Muchos candidatos me habían llamado, así que no me sorprendió el ofrecimiento. Vuelvo a River para salir campeón. Acá siempre hay exigencia y me obliga a ganar. Yo pagaría para salir campeón", dijo cuando asumió. Su debut oficial fue un empate 1-1 ante Newell's, en Rosario, el 26 de enero de 1990. Al no haber realizado el curso de técnico, sin embargo, no pudo sentarse en el banco de suplentes y siguió ese partido desde la platea techada del estadio rosarino en medio de los hinchas rivales, una imagen hoy impensada.
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Su segundo encuentro fue contra Boca, otro 1-1, en el Monumental. Había recibido un River segundo en la tabla de posiciones, a solo un punto del líder de Independiente, y luego de una gran campaña se consagraría campeón de la temporada 1989-90 con siete unidades de ventaja -en tiempos en que los triunfos otorgaban dos puntos-. Sería, también, el último torneo de 38 fechas. En su primera etapa, hasta agosto de 1994, Passarella dirigiría 224 partidos y ganaría tres torneos, aunque con dos déficits: los superclásicos y las competencias internacionales. Luego, entre 2006 y 2007, tendría un segundo ciclo decepcionante con 99 encuentros y ningún título. Finalmente regresaría al club como presidente en diciembre de 2009, una experiencia desastrosa que terminó con el descenso.
También en agosto de 1994, y en lugar justamente de Passarella, llegó el momento de Américo Rubén Gallego, que hasta entonces no había ejercido como técnico pero que sí había sido, desde 1990, el ayudante de campo principal del propio Kaiser. De 39 años -y también campeón del mundo con la selección argentina en 1978-, el Tolo era otro referente de River. Aunque formado en Newell's, en 1986 había sido el capitán en tres hazañas: la vuelta olímpica en la Bombonera por el torneo local, la primera Copa Libertadores y la única Intercontinental ganadas por el club de Núñez.
Con el Kaiser y el resto de su cuerpo técnico convocados a la selección en reemplazo de Alfio Basile tras el Mundial 1994, Gallego aceptó quedar al frente de River durante las semanas siguientes, mientras la dirigencia buscaba un reemplazante para Passarella. Lo que pocos recuerdan, sin embargo, es que el Tolo fue presentado como interino, por unos pocos partidos.
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Su debut fue por la 19ª y última fecha del Clausura en un 0-0 descartable ante Argentinos en Mendoza, el 27 de agosto de 1994. "Tengo que ir a la selección pero estoy en un equipo grande y, si no llegan los triunfos, se sienten", reconoció entonces. Luego, ya en el Apertura, dirigió la fecha inicial con otro empate, un 1-1 ante Lanús en la cancha de Independiente. Tras una tercera igualdad seguida, un 2-2 ante Nacional de Uruguay por la Supercopa -en el regreso de Enzo Francescoli-, al fin llegó el primer triunfo, un 1-0 ante Central en el Monumental. Los medios de la época, sin embargo, insistían en que "Gallego le dirá adiós a River el 24 de octubre o a más tardar el 10 de noviembre, si llega a la final de la Supercopa". Todavía a inicios de septiembre, la revista El Gráfico publicó que "los dirigentes empiezan con la ruleta de los nuevos nombres: Telé Santana, Héctor Cúper, Marcelo Bielsa y Ubaldo Matildo Fillol".
Sin embargo, ante la buena campaña que empezó a protagonizar el equipo del Tolo, las dirigencias de River y la AFA acordaron que su incorporación al cuerpo técnico de la selección de Passarella se postergaría para inicios de 1995. Fue así que Gallego se quedó en Núñez ya no de manera interina sino confirmado hasta fin de año: el Tolo dirigió 24 partidos con un estilo ofensivo y en diciembre River se consagró campeón invicto por única vez en su historia, un título casi asegurado en la Bombonera tras un histórico 3-0 ante Boca en la anteúltima fecha del Apertura 1994. Al igual que Passarella, el Tolo tendría una segunda etapa decepcionante, entre 2000 y 2001, con un título -el Clausura 2000- pero marcado por la derrota ante Boca en los cuartos de final de la Libertadores.
Tras la salida de Gallego, en diciembre de 1994, River intentó repetir la fórmula "de jugador a técnico" con Ramón Díaz, que entonces todavía jugaba en el Yokohama Marinos de Japón pero había dejado una excelente impresión en su regreso triunfal a Núñez desde Europa, cuando entre 1991 y 1993 terminó de convertirse en ídolo de la hinchada -su ciclo inicial como delantero había sido entre 1978 y 1982-. Sin embargo, los dirigentes japoneses se negaron a interrumpir el contrato del riojano y para el primer semestre de 1995 River contrató como técnico a Carlos Babington, un ciclo tan fallido -similar en cantidad de partidos y tiempo al de Eduardo Coudet- que duró menos de seis meses. Como en simultáneo Ramón entró en cortocircuito con el entrenador del Yokohama, Jorge Solari, su camino para asumir en River quedó despejado.
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Despedido Babington, Díaz dejó su carrera de futbolista -pensaba jugar seis meses más- y se convirtió en técnico de River en julio de 1995. Tenía 35 años. "Por River hago cualquier cosa. Escuché que dicen que soy callado, pero si me eligieron es por algo. Acá hay muchos jugadores jóvenes, con futuro, y les voy a transmitir todo lo que aprendí", dijo. Su debut fue en los cuartos de final de la Copa Libertadores contra un rival muy pesado: el Vélez campeón de América y del mundo. En la ida, el 26 de julio de 1995, River la pasó mal y recién llegó al empate a falta de cuatro minutos con un gol de Gabriel Amato. En la revancha, cuando avanzó por penales, quedó claro que Ramón tenía ángel.
Cuatro días después, Díaz se estrenó en el Apertura ante otro campeón vigente, San Lorenzo -que había ganado el Clausura 1995-, y River volvió a ganar, esta vez 2-1. Como le había ocurrido cinco años atrás a Passarella en el debut, Ramón tampoco pudo sentarse en el banco de suplentes por carecer del título habilitante: uno de sus ayudantes, Rodolfo Valgoni, se comunicó con el riojano -en un palco- vía handy.
En su primera etapa, hasta enero de 2000, Ramón ganaría seis títulos, incluidas la Libertadores 1996, la Supercopa 1997 y el tricampeonato Apertura 1996, Clausura 1997 y el Apertura 1997. Tendría dos regresos, siempre como campeón, primero entre julio de 2001 y mayo de 2002 y luego de diciembre de 2012 a mayo de 2014. Totaliza nueve títulos y es el preferido de los hinchas para reemplazar a Coudet -o, ya como interino, Ponzio-.
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El siguiente integrante de este club selecto, ya en enero de 2004, fue Leonardo Astrada, que había sido dirigido por los propios Passarella, Gallego y Díaz en medio de su impresionante carrera como futbolista de River entre 1989 y 2003 -salvo un brevísimo paréntesis en 2000, cuando fue a Gremio-. "Ojalá tenga el éxito de Daniel, el Tolo y Ramón. Al futbolista lo dejé atrás hace seis meses. Tomé la mejor decisión porque ya no tenía ganas de seguir, aunque no esperaba que esta oportunidad me llegara tan rápido", reconoció al asumir. Entonces de flamantes 34 años, se había retirado como futbolista apenas seis meses atrás, en julio de 2003.
Su debut oficial fue por la Copa Libertadores como visitante, un 0-0 trabado en Venezuela ante Táchira. "Serio, concentrado y sin histerias, el Jefe vivió su primer partido", publicó Olé al día siguiente. Cuatro días después, llegó su estreno por el torneo local, un 2-2 ante Nueva Chicago en Vélez, cuando fue ovacionado por la hinchada, que le cantó "que de la mano de Leo Astrada todos la vuelta vamos a dar".
En su primer ciclo ganaría un título, justamente ese Clausura 2004, y totalizaría 89 partidos, hasta que a mediados de 2005 la pelea entre Eduardo Tuzzio y Horacio Ameli desencadenaría el final. También tendría una segunda etapa, entre 2009 y 2010, pero sería pésima y breve, de apenas 26 partidos, en medio de la caída de River al descenso.
De hecho, ya con River en el Nacional, llegó el turno de Matías Almeyda. Ausente en la revancha de la promoción ante Belgrano porque estaba suspendido, su despedida como jugador había sido en el partido anterior, en Córdoba, durante la derrota 2-0 que terminaría decidiendo la pérdida de categoría del club de Núñez. A los pocos días, el presidente Passarella eligió al Pelado, de 37 años, para reemplazar a Juan José López.
"Ojalá pueda devolverle la sonrisa a River: no agarrar habría sido de cobardes", declaró Almeyda, que fue por más y también apuntó que le gustaría ser el "Ferguson de River", en referencia al mítico técnico del Manchester United que permaneció 27 años en su cargo. Más allá del deseo no cumplido, un dato sintetiza esa identidad riverplatense: Almeyda había sido dirigido por Gallego, Passarella, Ramón Díaz y Astrada.
Su debut fue el 16 de agosto de 2011, en el estreno de River en el Nacional, un triunfo 1-0 ante Chacarita. "¿Por qué no puedo jugar con ellos? Es una idea que se me pasó por la cabeza", se preguntó Almeyda tras la presentación, todavía desacostumbrado a su nuevo rol. Tras angustiantes 38 partidos, su equipo ganó el torneo -el Pelado, por lo tanto, también salió campeón- y River volvió a Primera. Sin embargo, ya en la máxima categoría, no terminaría de asentarse: sería despedido por Passarella tras la 17ª fecha del torneo Inicial 2012 -luego de un partido de interinato a cargo de Gustavo Zapata, llegaría el tercer turno de Ramón-. Su ciclo duró 60 partidos.
Ya en 2023 llegó el debut de Martín Demichelis, aunque su caso merece una aclaración: ya había sido técnico en el equipo filial del Bayern Munich. Presentado en noviembre de 2022 tras el extraordinario ciclo de Gallardo, para Micho -entonces de 41 años- se trató del regreso al club en el que había jugado entre 2001 y 2003. "Quiero agradecerle a él (por Gallardo) y su cuerpo técnico. Nos han facilitado cantidad de datos para que esta transición sea mucho más fácil", dijo Demichelis en la presentación. "La historia de River te exige ganar pero hay una forma que respetar. Hay mucho por hacer y por decidir. Mucho que debatir. Mucho que fundamentar. Pero tranquilos", agregó.
Demichelis debutó con un triunfo 2-0 ante Central Córdoba en Santiago del Estero, el 28 de enero de 2023, y se consagró campeón en su primer torneo, la Liga Profesional de ese año. Luego ganaría otros dos títulos, el Trofeo de Campeones 2023 y la Supercopa Argentina 2024 -el último levantado por River-, pero su ciclo se desinfló y, tras 87 partidos, en agosto de 2024 sería reemplazado por el propio Gallardo.
Ponzio, como Gallego, también se inició en Newell's pero se convirtió en ícono de River: es el futbolista con más títulos en la historia del club de Núñez, 16. Símbolo y referente de la metamorfosis que llevó a River desde el ascenso hasta su capítulo más glorioso, la Libertadores ganada a Boca en 2018, Leo comenzó su ciclo como interino. Un dato, sin embargo, lo impulsa: todos los integrantes de este club selecto al que acaba de sumarse, también Cesarini y Peucelle, salieron campeones.


