Custodia presidencial, pero con multitudes: el desafío único de proteger a un Papa que abraza a la gente
El especialista Serbin Pont explica que el riesgo no es el atentado, sino las avalanchas y emergencias médicas.

Resumen para apurados
El Papa es un Jefe de Estado bastante particular y distinto a los de otros países. Presidente del Vaticano, es el único que siempre intentará mantener la cercanía con la gente sin importar qué bandera porte. Su comportamiento es analizado y cada movimiento que hace requiere una sensibilidad sumamente equilibrada. Si evade algún saludo en la multitud, puede ser tomado como un esquivo con sesgo que podría ser malinterpretado. Por ello es que los especialistas en seguridad de las naciones sudan intensamente cuando la visita se trata de un Pontífice.
Lógicamente lo más importante es protegerlo, pero por las características de las concentraciones que genera, es apenas una parte de la tarea. También hay que garantizar la circulación, controlar accesos, prevenir avalanchas, responder ante emergencias médicas y mantener corredores seguros para los desplazamientos.
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En la Argentina, el entramado involucrará a organismos nacionales y provinciales. Serbin Pont, especialista en seguridad e inteligencia de fuentes abiertas, fue consultado por Infobae sobre los protocolos que se implementarán en noviembre cuando Robert Francis Prevost, León XIV, pise suelo argentino. La Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Gendarmería, Prefectura, la Policía de Córdoba y la SIDE, además de los organismos encargados de las emergencias y la atención sanitaria enlistó. "Es todo un entramado con el cual hay que coordinar para una actividad de estas dimensiones", explicó. El equipo de protección se completará con la comitiva de la Guardia Suiza y la Gendarmería del Vaticano.
En paralelo, habrá ambulancias, hospitales de referencia, bomberos y equipos preparados para intervenir ante situaciones extraordinarias. No se trata simplemente de organizar la custodia de una personalidad internacional, sino de montar durante varios días una estructura capaz de funcionar en distintos escenarios y responder simultáneamente a amenazas contra el Papa y a eventuales incidentes entre las multitudes.
Es una custodia presidencial que cambia por la cantidad de gente, no porque la persona genere mayor o menor simpatía, como suele pasar con otro líder de un Poder Ejecutivo. "Es parecido a una visita de un presidente de Estados Unidos, pero el Papa genera una movilización mucho mayor de personas que cualquier jefe de Estado", explicó Pont.
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La Guardia Suiza Pontificia cuenta con 135 miembros, el cuerpo de Gendarmería del Vaticano no excede los 150 miembros. Sin embargo, en los viajes internacionales, la delegación de seguridad que viaja directamente desde el Vaticano es sorprendentemente reducida: suele constar entre 10 y 20 efectivos en total.
Pero hay un motivo que lo explica: el Vaticano aplica un principio de seguridad compartida y la fuerza local del país anfitrión aporta la inmensa mayoría del despliegue logístico y operativo, mientras que los agentes vaticanos se limitan al "anillo cero" (la custodia inmediata a pocos metros del Papa).
Para el viaje a la Argentina, la estructura de seguridad contaría, desde el Vaticano, con unos 12 a 15 gendarmes y guardias suizos de civil (los trajes renacentistas están reservados sólo para el territorio de la Santa Sede y ceremonial). El grueso del operativo estará coordinado por el Ministerio de Seguridad nacional y las fuerzas federales. En pocas semanas para establecer en su totalidad la logística y coordinación, llegará una avanzada de la Gendarmería del Vaticano para inspeccionar los recorridos con la Policía Federal, determinar los hospitales de derivación de emergencia y definir las zonas de seguridad alrededor del Papamóvil.


