Cúrcuma y articulaciones: cuál es el verdadero vínculo que empuja su popularidad como suplemento, según expertos
Su compuesto activo tendría potencial para modular procesos inflamatorios, según expertos y estudios científicos, con impacto positivo en artritis y efectos asociados al intestino, el corazón y el cerebro

Por Santiago Abraldes
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La cúrcuma, tradicionalmente utilizada en la cocina y la medicina india, ha alcanzado popularidad en Estados Unidos como suplemento para aliviar molestias articulares y como parte de rutinas de bienestar. En los últimos años, su presencia se ha multiplicado en productos, desde jugos hasta suplementos y alimentos funcionales, impulsada por su reputación como agente antiinflamatorio y sus efectos comprobados en la salud, según recoge GQ.
Uno de los beneficios de la cúrcuma es su capacidad para aliviar la artritis y el dolor articular. El herbolario médico y nutricionista clínico Paul Bergner afirma:"Cuando esto es efectivo, resulta muy beneficioso porque la cúrcuma actúa de manera diferente a los AINEs y no presenta el riesgo de hemorragia intestinal que sí tienen esos medicamentos".
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En su experiencia, el reemplazo de antiinflamatorios tradicionales por cúrcuma puede ofrecer alivio para quienes buscan alternativas naturales.
La dietista funcional y herbolaria clínica Jenna Volpe señala: "Según una revisión sistemática de 2021 que comparó la cúrcuma con los AINEs, la cúrcuma es significativamente más efectiva que un placebo y tan efectiva como los AINEs para aliviar el dolor de la artritis de rodilla y mejorar la función de la rodilla."
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Volpe explica que este efecto se debe a la capacidad de la cúrcuma para regular las vías inflamatorias y evitar la liberación de prostaglandinas, compuestos que contribuyen a los síntomas de la artritis. Para quienes padecen molestias articulares, el consumo regular de cúrcuma puede ofrecer un alivio similar al de los medicamentos convencionales, pero con menos riesgos asociados.
Además de su efecto sobre las articulaciones, la cúrcuma puede favorecer la salud intestinal. Según la dietista registrada Stephanie Schiff, "la cúrcuma puede ayudar a equilibrar el microbioma intestinal al favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas". Esta acción sobre la flora intestinal contribuye a potenciar las defensas naturales del organismo y a mejorar la absorción de nutrientes.
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Las investigaciones científicas mencionadas muestran que la cúrcuma no solo incrementa la proporción de bacterias saludables en el intestino, sino que también refuerza la barrera intestinal. Esta protección evita que sustancias nocivas accedan al interior del organismo, ayudando a prevenir infecciones e inflamaciones.
El consumo regular de cúrcuma se vincula con efectos positivos sobre el cerebro. Según Volpe, su potencial antiinflamatorio puede ser relevante para personas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. La cúrcuma, a través de su compuesto activo curcumina, ha demostrado bloquear los agregados de beta-amiloide y tau, proteínas anómalas características del Alzheimer, y regula vías intracelulares para la función cognitiva.
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En el plano emocional, la dietista Stephanie Schiff subraya: "La curcumina ha demostrado aumentar los niveles de serotonina y dopamina, dos hormonas que contribuyen a la sensación de bienestar." Si bien esto no reemplaza tratamientos médicos, puede ser un complemento para quienes buscan optimizar su dieta con enfoque en la salud mental.
La inclusión de cúrcuma en la dieta puede tener efectos positivos en la salud cardiovascular. Según Schiff, "algunos estudios muestran que consumir cúrcuma puede ayudar a reducir el colesterol en el organismo", ya que la curcumina disminuye la producción hepática de colesterol LDL. Además, "puede aumentar la excreción de colesterol por el cuerpo y sus propiedades antioxidantes ayudan a reducir la formación de placas en las arterias".
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La experta recuerda que las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en Estados Unidos, se relacionan estrechamente con la inflamación. De acuerdo con lo publicado, la cúrcuma puede contribuir a reducir el riesgo de eventos agudos como infartos y accidentes cerebrovasculares.
El artículo enfatiza la importancia de adoptar la cúrcuma dentro de un estilo de vida saludable, recordando que ningún alimento compensa hábitos nocivos. Para lograr un efecto, Paul Bergner recomienda una dosis estándar de una cucharadita de cúrcuma en polvo, hasta tres veces al día para quienes buscan alivio específico.
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Jenna Volpe señala que incluso dosis menores pueden ser efectivas: "Según un metaanálisis, una dosis diaria de 1.000 miligramos (un tercio de cucharadita) de curcumina probablemente sea eficaz en el tratamiento de la artritis". No se debe superar la cantidad diaria de ocho cucharaditas, ya que podría causar náuseas o diarrea, advierte Stephanie Schiff.
El artículo recomienda priorizar el consumo de cúrcuma a través de la alimentación (por ejemplo, en curris o sobre huevos y tostadas con aguacate), ya que la curcumina es liposoluble y su absorción mejora cuando se combina con grasas.
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Añadir pimienta negra potencia la biodisponibilidad de la curcumina hasta en un 2.000%. Las preparaciones tradicionales, como las leches doradas, también ayudan a suavizar el sabor intenso de la cúrcuma y facilitan su consumo regular.
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