Cuáles son las enfermedades que se esconden detrás de las manos y los pies fríos
Puede estar relacionado con cambios en la temperatura ambiental o con afecciones graves que requieren tratamiento. ¿Cómo identificar la gravedad?

Resumen para apurados
Sentir las manos o los pies fríos es una situación habitual, especialmente cuando la temperatura ambiente es baja. Sin embargo, cuando esta sensación persiste durante horas o incluso días, puede ser conveniente prestarle atención, ya que en algunos casos está relacionada con alteraciones en la circulación u otras condiciones de salud.
Según explicó Pablo Jorge Maid, jefe del servicio de Reumatología del Hospital Universitario Austral y director del Centro de Investigaciones en Enfermedades Reumáticas, la sensación de frío permanente en las extremidades puede estar vinculada con un fenómeno vascular conocido como vasoconstricción.
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Este proceso ocurre cuando los vasos sanguíneos se contraen y disminuye el flujo de sangre hacia determinadas zonas del cuerpo. Como consecuencia, las manos y los pies pueden bajar su temperatura y también presentar cambios en el color de la piel, como palidez o una tonalidad azulada.
El especialista señaló que este fenómeno es más frecuente en mujeres jóvenes, aunque puede presentarse en personas de cualquier edad y sexo.
No siempre tener las extremidades frías significa que existe una enfermedad. En determinadas circunstancias, puede tratarse simplemente de una respuesta normal del organismo frente a la temperatura del ambiente.
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Cuando una persona está expuesta al frío, el cuerpo pone en marcha mecanismos de adaptación que pueden reducir temporalmente la temperatura de las manos y los pies. En cambio, si la sensación aparece con frecuencia, permanece durante períodos prolongados o está acompañada por otros síntomas, puede ser necesario consultar con un profesional.
Entre las condiciones que pueden estar asociadas con este síntoma se encuentran:
Durante estos episodios, las extremidades pueden sentirse frías y adormecidas y, además, cambiar de color. Los dedos pueden adquirir una tonalidad blanca o azulada.
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Al afectar el funcionamiento del metabolismo, puede generar una sensación de intolerancia al frío. También puede estar acompañado por otros síntomas, como estreñimiento, sequedad e hinchazón de la piel, fragilidad del cabello, frecuencia cardíaca baja y presión arterial baja.
Una de las afecciones vinculadas con la mala circulación es la aterosclerosis, que se produce cuando las arterias se estrechan debido a la acumulación de depósitos de grasa. Esto puede dificultar el paso de la sangre hacia las extremidades.
Además del frío, pueden aparecer cambios en la coloración de la piel y dolor en las piernas o los brazos al realizar determinados movimientos. La circulación también puede ser evaluada por un médico mediante la revisión del pulso en manos y pies.
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En definitiva, tener las manos o los pies fríos de manera ocasional puede ser una respuesta normal ante las bajas temperaturas. Pero cuando el síntoma es persistente o aparece junto con cambios de color, adormecimiento o dolor, es importante consultar a un profesional para determinar su causa.


