¿Cuál es la misión de un juguete sexual en la pareja?
Especialistas ponen un contexto de uso preciso para que el placer sea óptimo.

Resumen para apurados
"El juguete es para incluir, no para sustituir", sostiene Mariana Rincón, juguetóloga. La especialista en bienestar íntimo, si bien ya hay una apertura mayor, sigue derribando mitos sobre vibradores, succionadores y nuevas tecnologías aplicadas al placer. Convocada por la web Gleeden, la plataforma de encuentros no monógamos pensada por y para mujeres con versiones en varios países, Rincón le saca los vicios a todas las conversaciones..
En específico los juguetes sexuales ganaron lugar en la intimidad, pero los prejuicios son menos, aunque no están derrotados. La llegada de un vibrador a la cama todavía puede despertar inseguridades y la sensación de estar compitiendo con un objeto. La idea también aparece en el consultorio de Julieta Zara, psicóloga y sexóloga. A Zara, le llegó el caso de un paciente preocupado porque su novia se había comprado un vibrador por lo que fue necesario trabajar sobre la creencia de que ese objeto representaba una amenaza para la relación.
Para la juguetóloga, parte del prejuicio surge de seguir asociando los juguetes sexuales únicamente con la penetración o con el reemplazo de otra persona. La industria, sin embargo, cambió: vibradores, estimuladores de clítoris, dispositivos de doble estimulación y juguetes que pueden manejarse desde una aplicación a kilómetros de distancia ampliaron las formas de explorar el placer, tanto a solas como en pareja.
Antes de incorporar un juguete a un encuentro sexual, Rincón recomienda experimentar primero en soledad. Probar diferentes intensidades, ritmos y formas de estimulación permite conocer el propio cuerpo, identificar qué resulta placentero y después poder comunicarlo y compartirlo con otra persona. También advierte sobre acostumbrarse siempre a una misma intensidad o estímulo. La propuesta es justamente la contraria: variar, explorar y no convertir al juguete en la única vía para alcanzar el placer.
El autoplacer fue un boom durante el aislamiento que entre lo que demandaba era evitar el contacto físico. Sobre todo el autoplacer femenino se visibilizó mucho más. La importancia de elegir materiales adecuados, la higiene y conservación de los dispositivos son las características que acompañaron al cambio cultural. La juguetóloga que tiene más de 15 años de experiencia, da con claridad sus sugerencias: empezar de a poco, informarse, conocer el propio cuerpo y permitirse probar algo nuevo sin culpa ni vergüenza.
Hay que despojar que los juguetes sexuales en pareja son una competencia porque eso condiciona el placer.


