Condenados a prisión los padres del niño que mató a diez personas en un tiroteo en Belgrado
Condenados a prisión los padres del niño que mató a diez personas en un tiroteo en Belgrado

Por Newsroom Infobae
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La Justicia de Serbia ha condenado este jueves a 14 años y medio de prisión al padre del menor de 13 años que abrió fuego a principios de mayo en un colegio de Belgrado, la capital del país, y acabó con la vida de nueve estudiantes y un guardia de seguridad, mientras que su madre ha sido condenada a una pena de dos años y once meses.
El Tribunal Superior de Belgrado ha indicado que Vladimir y Miljana Kecmanovic, padres del menor que abrió fuego en la Escuela Primaria Vladislav Ribnikar, ha dictaminado que son culpables de los delitos de negligencia y maltrato infantil. En el caso del progenitor, ha sido hallado culpable también de haber enseñado al menor a usar el arma.
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El adolescente, imputable en el marco de la legislación serbia debido a su corta edad, fue enviado a una institución psiquiátrica y ha testificado a lo largo del juicio contra sus padres, según informaciones del diario 'Politika', que apunta a que podrán recurrir la sentencia ante el Tribunal de Apelaciones.
En sus alegatos finales, el fiscal jefe de la Fiscalía serbia, Nenad Stefanovic, propuso al tribunal condenar a los Kecmanovic a las penas máximas de prisión; es decir, 14 años y 11 meses para el padre y tres años para Miljana Kecmanovic.
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El tiroteo, que se vio seguido poco tiempo después por otro, provocó protestas multitudinarias en el país, en las que los manifestantes pidieron la dimisión de altos cargos del Gobierno y poner fin a la "glorificación" de la violencia y las actividades mafiosas en los medios de comunicación del país.
Tras lo sucedido, las fuerzas de seguridad alertaron del hallazgo de una mochila con un arma y botellas con líquido inflamable en su interior. Tanto este arma como la utilizada para perpetrar el tiroteo pertenecían al padre del menor, que tenía las licencias oportunas.
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El Gobierno confirmó poco después del suceso que el sospechoso iba a menudo junto a su padre a un campo de tiro, pero en su entorno no había levantado sospechas. Según sus compañeros de clase, había acudido el día anterior a una fiesta de cumpleaños, donde se había comportado con aparente normalidad. "Sacaba muy buenas notas en todo, así que lo llamábamos empollón", indicó entonces uno de los estudiantes.
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