Cómo es el curioso método de recuperación física inspirado en los Juegos Olímpicos que ayuda a los futbolistas de la selección argentina
El cuerpo técnico utiliza un sistema de puntajes para involucrar a los jugadores en una misión clave: llegar enteros a cada partido
KANSAS CITY (enviado especial).- En una pared del complejo de entrenamiento de la selección hay una imagen que ayuda a entender buena parte del trabajo silencioso que realiza el cuerpo técnico durante el Mundial. En un torneo cada vez más exigente, con más partidos, viajes más largos y temperaturas que en ciudades como Kansas City superan los 30 grados, la recuperación dejó de ser un complemento para transformarse en una parte central de la preparación. Porque la ilusión también se construye fuera de la cancha.
Los tres goles de Lionel Messi todavía resuenan en Kansas City. También la tranquilidad que dejó el triunfo ante Argelia en el debut y la sensación de que Argentina arrancó el Mundial con el pie derecho, más allá de algunas dudas que dejó el primer tiempo, y la certeza de que, incluso en los momentos más incómodos, supo salir adelante con fútbol y personalidad, guiada por su capitán. Pero en la selección saben que un Mundial no se juega únicamente durante los 90 minutos. Tampoco en lo que sucede en las prácticas en el Compass Minerals National Performance Center, donde el plantel se entrena cada día. Hay otra parte de la rutina que transcurre a puertas cerradas, lejos de las cámaras, en la intimidad de un grupo que entiende que el esfuerzo no se negocia y que, siendo el noveno plantel más veterano entre los 48 participantes del torneo, con una edad promedio de 29,04 años, debe cuidar el físico con la misma atención con la que prepara cada partido.
Como parte de la dinámica de la selección, especialmente después de los partidos y para los futbolistas que acumulan más minutos, una pantalla exhibe un curioso sistema destinado a la recuperación física. Bajo el título "Puntos para la recuperación", aparecen distintas actividades y el valor asignado a cada una: 15 minutos de bicicleta equivalen a 40 puntos; 10 minutos de movilidad y flexibilidad, a 30; 5 minutos de foam roller -movimientos con rodillo para liberar tensiones musculares-, a 10; fuerza de tren superior, 30; los baños fríos suman otros 30; los masajes, 30 más; y los batidos y las comidas, 20. La suma total alcanza los 190, aunque no necesariamente los futbolistas deben completar todas las consignas. Después del triunfo sobre Argelia, por ejemplo, la meta fijada fue de 150, una cifra a la que cada jugador puede llegar de distintas maneras, de acuerdo con sus sensaciones, preferencias o las recomendaciones de los especialistas.
Aunque adaptado a la realidad de la selección, el concepto tiene antecedentes en el deporte de alto rendimiento. Desde hace años, distintos programas utilizan esquemas similares para estimular los hábitos de recuperación. Uno de los más conocidos surgió rumbo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, cuando el científico deportivo australiano Stephen Bird diseñó para la delegación de Indonesia un esquema de recuperación basado en puntos: 100-Point Weekly Recovery Checklist. Cada tarea tenía un puntaje determinado. El propósito era involucrarlos más en el proceso y reforzar una idea que el cuerpo técnico argentino conoce de memoria: la recuperación es una parte vital del entrenamiento.
Detrás de ese método hay una de las obsesiones de Lionel Scaloni y, especialmente, de Luis Martín, el preparador físico que acompaña al entrenador desde el primer día en la selección mayor y que construyó una relación de enorme cercanía con los futbolistas.
Los puntajes no siempre son los mismos. Las propuestas pueden variar según el momento del torneo, la carga de trabajo, las condiciones climáticas o la proximidad del próximo partido. Pero el objetivo no cambia: cuanto mejor se recupera un jugador, mayores son sus posibilidades de rendir cuando vuelve a salir a la cancha. Y pocas veces la gestión física tuvo tanta importancia como en este Mundial.
Argentina llegó a Estados Unidos con varios futbolistas que padecían problemas físicos. Messi debió administrar cargas durante parte de la preparación por una molestia muscular. Emiliano Martínez, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Leandro Paredes, Nicolás Paz, Julián Alvarez y Nicolás Tagliafico atravesaron distintos inconvenientes durante las semanas previas al torneo. El plantel logró recuperar a la mayoría justo antes del debut y el desafío ahora es mantenerlos en buenas condiciones.
El contexto tampoco ayuda. El Mundial 2026 es más largo y exigente que todos los anteriores. El campeón deberá disputar un partido más que en Qatar 2022. Los viajes desgastan y el calor juega su propio partido, especialmente en esta región de Estados Unidos, una de las más sofocantes del torneo.
Kansas City vive días con temperaturas que rondan los 33 grados. El debut frente a Argelia se jugó en el Arrowhead Stadium, un estadio abierto y sin aire acondicionado. En los próximos días, además, la selección viajará a Dallas para enfrentar a Austria. Allí se espera un panorama similar, aunque el encuentro se disputará en el AT&T Stadium, un recinto que puede cerrarse por completo y ser climatizado. Después llegará el último compromiso de la fase de grupos, también en Dallas, frente a Jordania.
Por eso la recuperación ocupa un lugar central dentro de la planificación diaria. Dentro de ese mismo paquete aparecen también los chalecos refrigerantes que la selección utiliza habitualmente en jornadas de mucho calor. Son prendas especialmente diseñadas para disminuir la temperatura corporal. También forman parte de ese combo los GPS que utilizan los futbolistas durante los partidos y los entrenamientos, y que permiten monitorear el esfuerzo realizado y saber hasta dónde exigir a cada jugador.
En la selección, nada queda librado al azar. Mientras los hinchas discuten quién debe ser el nueve, o cuál de los dos laterales derechos debería jugar frente a Austria, Scaloni y sus colaboradores también prestan atención a otras variables: cuántos minutos acumuló cada futbolista, cuánto descansó, cómo se hidrató y cómo respondió físicamente después de cada esfuerzo.
Una victoria frente a los europeos dejaría al equipo muy cerca de asegurar el primer puesto y le permitiría administrar minutos en la última fecha ante Jordania, con un ojo puesto en los 16avos de final que se disputarían en Miami frente a un rival de la zona que integran España, Uruguay, Arabia Saudita y Curazao. Para seguir avanzando, no solo habrá que sumar puntos en el grupo. También en esa otra tabla que se sigue en la intimidad del plantel y ayuda a sostener el sueño argentino.
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