Cómo el Atlanta Stadium "borró" a la NFL para convertirse en una de las casas del Mundial
Durante unas semanas, el Mercedes-Benz Stadium dejó de ser el hogar de los Falcons y cambió por completo su identidad. LA GACETA recorrió por dentro uno de los escenarios más impactantes del torneo.

Resumen para apurados
El Mercedes-Benz Stadium cambió radicalmente su fisonomía en un puñado de meses. Durante gran parte del año es la casa de los Atlanta Falcons, uno de los equipos de la NFL, y del Atlanta United, que juega en la MLS. Pero desde que comenzó el Mundial dejó de ser ambas cosas. Mejor dicho, dejó de parecerlo.
El cambio empieza incluso antes de atravesar las puertas. Quien haya visto fotos del estadio durante la temporada de fútbol americano notará rápidamente que algo falta. Ya no está el nombre Mercedes-Benz dominando la escena. Para la FIFA, el recinto pasó a llamarse simplemente "Atlanta Stadium". Las referencias comerciales fueron cubiertas, los carteles cambiaron y la identidad del lugar empezó a borrarse lentamente. Es una de las reglas más estrictas del organismo: durante la Copa del Mundo, todos los estadios deben hablar el mismo idioma. Y eso es exactamente lo que ocurre también en este monstruo de Atlanta.
También te puede interesar: Picadas para ver a la Selección: precios y opciones en Jujuy
Uno camina por los pasillos y cuesta encontrar rastros de los Falcons, excepto en una pequeña zona que funciona como museo en el que aparecen cascos de distintas épocas, fotografías y camisetas que recuerdan quiénes son los verdaderos dueños de casa. El resto parece haber sido borrado. Donde antes había escudos, colores o referencias al equipo local, ahora aparecen voluntarios vestidos con los colores del Mundial, cartelería de la FIFA y señalización que guía a periodistas, delegaciones e hinchas. Por unas semanas, Atlanta dejó de pertenecer a la NFL para convertirse en una ciudad mundialista.
La transformación empieza a sentirse apenas uno pone un pie adentro. El aire acondicionado hace desaparecer de golpe el calor húmedo del verano de Georgia y unas escaleras mecánicas interminables parecen conducir hacia otro mundo. Suben piso tras piso, atravesando distintos niveles, hasta desembocar en una inmensa explanada interior en el que todo parece desproporcionado. El silencio de la mañana todavía domina el ambiente. Apenas se escuchan algunos carros de limpieza, el murmullo de los voluntarios y el sonido constante de esas escaleras que no dejan de transportar gente.
Lo más curioso es que esa transformación no alcanza a esconderlo todo. Allá arriba, sobre el techo retráctil de ocho pétalos, la gigantesca estrella de Mercedes-Benz sigue ocupando el mismo lugar. Claro, no se trata de un descuido de la FIFA sino de una excepción autorizada. Retirarla o taparla implicaba una intervención demasiado compleja sobre la estructura. Iba a ser una tarea tan costosa como riesgosa, que incluso podía traer consecuencias sobre el funcionamiento del techo. Por ese motivo, es uno de los pocos recuerdos visibles de la identidad original del estadio. Pero el verdadero cambio está unos metros más abajo.
También te puede interesar: Cambios en Anses: la nueva modalidad para sacar turnos de trámites presenciales
Durante todo el año, este estadio recibe partidos sobre césped sintético, una superficie habitual en la NFL y también en la MLS. Sin embargo, el Mundial exige otra cosa. Para cumplir con las normas de la FIFA fue necesario desmontar completamente esa superficie e instalar un campo nuevo, con césped natural e híbrido especialmente preparado para soportar la intensidad de la competencia. El proceso demandó semanas de trabajo, controles diarios de humedad, temperatura y firmeza. Mientras el resto de la ciudad seguía con su rutina, debajo del techo del estadio se construía una cancha completamente distinta.


La transformación fue tan profunda que hasta los dueños de casa tuvieron que mudarse por un tiempo. Según comentaron algunos operarios, los Falcons y el Atlanta United dejaron de utilizar el estadio para preservar el campo de juego. Durante varias semanas nadie compitió acá y todo quedó reservado exclusivamente para el Mundial.
Después aparecen los pequeños detalles. Los bancos de suplentes ya no tienen la configuración del fútbol americano, las zonas técnicas cambiaron de lugar, las pantallas dejaron de mostrar estadísticas de la NFL y ahora exhiben información propia del fútbol. Incluso el catering para la prensa también parece pensado para un evento de otra escala.
También te puede interesar: La receta de Germán Martitegui y Donato de Santis para preparar los mejores panqueques: el paso a paso
Hay islas completas con ensaladas, estofados, hot-dogs, pochoclos, helados, frutas, bebidas y café. Más que un buffet, parece un pequeño patio gastronómico montado dentro del estadio; todo está preparado para recibir a miles de periodistas durante varias semanas.
Cuando uno levanta la cabeza vuelve a sentirse pequeño. El techo parece abrirse como el lente de una cámara gigante y, suspendida sobre el campo, la inmensa pantalla circular de 360 grados domina cada rincón del estadio. Da la sensación de que todo fue construido alrededor de ella y realmente es imposible no detenerse unos segundos para mirarla.
Sin embargo, la mayor sorpresa aparece unos metros más abajo. A diferencia de otros estadios estadounidenses (como Kansas City, Dallas y Miami), el palco de prensa es completamente abierto. No hay un vidrio que separe a los periodistas del campo de juego. Cuando la pelota empieza a rodar, el ruido baja desde las tribunas, los cantos envuelven cada rincón y el ambiente vuelve a parecerse al de cualquier cancha argentina. El estadio sigue completamente refrigerado, pero desde ese sector también se siente el calor de la gente. Y esa combinación resulta extraña: un escenario construido para la comodidad absoluta consigue, al mismo tiempo, transmitir la pasión de un partido de fútbol.
También te puede interesar: Los partidos de la Selección en días hábiles cambian el consumo: menos asado, más picadas y delivery
Quizás ese sea el mayor mérito del Mercedes-Benz Stadium. No impresiona solamente por su tamaño ni por su arquitectura. Sorprende porque es capaz de cambiar de identidad sin dejar de ser el mismo edificio. Durante unos meses deja de ser la casa de un equipo, borra casi todas las huellas de la NFL y se convierte en un escenario que parece haber existido siempre para el fútbol. Después volverán los Falcons, regresarán las marcas comerciales, desaparecerán los carteles de la FIFA y el césped volverá a ser el de siempre. Pero quienes recorran este estadio durante un Mundial difícilmente puedan imaginar que, alguna vez, fue otra cosa.


