Cómo dar agua a los animales urbanos en verano sin poner en riesgo a los vecinos
El pronóstico del verano indica que el termómetro tendrá el mercurio bien arriba y todo ser vivo lo sentirá, aunque algunos necesitarán asistencia para combatir la situación.

Resumen para apurados
Los animales urbanos en la provincia necesitan asistencia para afrontar las altas temperaturas. Es habitual ver recipientes en las veredas con agua o alimento destinados a la fauna en situación de calle. Los comercios pet friendly (reciben mascotas) también ponen el servicio solidariamente para quienes no tienen voz y les resulta complejo acceder a algo que alivie el calor corporal.
Para que ese noble accionar no se vuelva en contra de la comunidad hay que ser muy responsables. De tomar las medidas acertadas, puede incluso traer una buena recompensa porque el espacio se llenará de vida silvestre en medio del cemento de la ciudad.
En Tucumán, el agua estancada es un tema crítico de salud pública por la proliferación del mosquito Aedes aegypti. Para ayudar a la fauna sin poner en riesgo a los vecinos es fundamental el cambio de agua cada 24 horas. Esto no solo evitará los criaderos de mosquitos, sino que previene la transmisión de enfermedades. No basta con volcar el agua; una vez cada dos días, hay que cepillar los bordes internos del plato para eliminar los huevos de mosquitos que quedan adheridos a la superficie y el moho.
El momento de recarga también marca una diferencia. La mañana temprano o el atardecer es la franja horaria recomendada. Si a media tarde el agua se evaporó debido al viento norte o el calor, hay que reforzar con agua fresca de la canilla.
Investigadores del Instituto de Ecología Acuática de Hungría utilizaron cámaras nocturnas, muestras de agua y análisis de ADN para estudiar estanques cerca de Budapest, muy comunes en los hogares, y descubrieron que eran frecuentados por ranas, zorros, tejones, martas, jabalíes y aves. Según los investigadores, los pequeños estanques de jardín podrían ser parte de la solución para ayudar a la vida silvestre a sobrevivir en paisajes urbanos y suburbanos cada vez más áridos.
Para una ciudad mediterránea y calurosa como San Miguel de Tucumán, donde el verano suele anticipar temperaturas extremas que superan los 40°, la idea es aplicable. Transformar los patios, balcones y jardines en oasis es sumamente valioso. En las zonas urbanas de la provincia, el asfalto y el cemento generan el efecto de "isla de calor", haciendo que las aves urbanas, como las palomas, sufran deshidratación extrema por la escasez de fuentes de agua naturales limpias.
Para el verano tucumano se pueden adaptar bebederos de sombra. Como el sol calienta el agua en minutos, lo mejor es que los platos o recipientes sean poco profundos colocados idealmente bajo la copa de plantas autóctonas como el tarco (jacarandá), lapachos o enredaderas de balcones. Las palomas y los pájaros pequeños necesitan hacer pie, colocar piedras grandes que sobresalgan del agua dentro del recipiente. Esto les permite posarse a beber sin riesgo de ahogarse y evita que el viento tucumano dé vuelta el plato.
Hay aves que necesitan mojar su plumaje para regular la temperatura corporal. Un plato playo (de no más de 3 a 5 centímetros de profundidad) es perfecto para que puedan chapotear de forma segura.


