Carlos Pimentel creó un fernet con identidad jujeña
Es estudiante y produce vinos, licores y un fernet artesanal con hierbas y frutas de Quebrada y Puna.

Vinos elaborados con mango de Yuto, frutilla, banana y un lemoncello y un fernet artesanal con base en más de 40 hierbas de la Quebrada y Puna es la propuesta del joven emprendedor Carlos Pimentel, quien experimenta y busca la forma de innovar, dando valor materias primas de la provincia.
Su emprendimiento, DiAmantes Vinos está aún en una escala artesanal, pero detrás de cada botella hay una búsqueda por profesionalizar los procesos, seleccionar los ingredientes y construir productos con identidad local. "Quise darle una vuelta de tuerca a lo que es el mundo del vino", explicó Pimentel, quien desde hace unos tres años comenzó a explorar nuevas posibilidades para una bebida tradicionalmente asociada a la uva.
La idea surgió con los vinos de frutilla y luego se amplió a otras frutas. "Y después dije: ¿por qué no otras frutas?", contó. Así aparecieron el mango y la banana, mientras actualmente trabaja en un vino de limón que próximamente espera sacar a la venta.
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También cuenta con un vino con mango, del que Pimentel aclaró se trata de un vino y no de un licor, por lo que lo hace con un proceso de fermentación con levaduras, similar al de un vino tradicional, aunque la materia prima utilizada es diferente.
En el caso del mango, la fruta llega desde Yuto y se transforma en un vino dulce. Dijo que los procesos son largos para una producción artesanal, por lo que los vinos jóvenes necesitan entre tres y cinco meses entre fermentación, maceración y ajustes necesarios. A diferencia de los vinos tradicionales de guarda, no pasan largos períodos en barricas de roble y se deben consumir dentro de un año.
La elección de las materias primas es algo donde Pimentel puso especial énfasis. Para elaborar su vino tinto utiliza uvas provenientes de Patacal, un paraje de Purmamarca, que le brinda una pequeña productora. "Cuando uno quiere hacer algo con calidad, hay algo muy importante: buscar una buena materia prima y ser un poco exigente con eso, o muy exigente te diría", afirmó.
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De hecho, los limones que utiliza para el lemoncello provienen de pequeños productores de San Salvador de Jujuy que trabajan de manera orgánica, mientras que buena parte de los botánicos del fernet llegan desde Barrancas, en el departamento Cochinoca.
Este año comenzó a incursionar en el mundo del fernet y para ello usa una amplia variedad de hierbas y botánicos. La bebida contiene más de 40 ingredientes y más de la mitad son de Quebrada y Puna. Para hacerlo macera los botánicos en alcohol apto para uso alimenticio y luego lo combinan con otras preparaciones hasta encontrar la textura y el perfil de sabor buscados. "La idea es conseguir eso, que sea cítrico, mentolado, que tenga sabor café, chocolate, todo junto", explicó
Aspira a que este fernet se conozca como algo de Jujuy. "La idea es que sea una esencia jujeña, que cuando lo tomés te sientas que estás en el norte", sostuvo
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Además de los vinos y el fernet, produce lemoncello, un licor elaborado a partir de limón. De hecho, su búsqueda es lograr siempre nuevas alternativas, le gusta, probar, observar resultados, corregir y volver a intentar. "Todas esas experiencias y todos esos trabajos me sirvieron muchísimo para cada día ir mejorando la calidad de los productos e irlo profesionalizando también, pasar de un emprendimiento chico a irlo manejando para una empresa", afirmó.
Su formación le permitió tener una mirada particular ya que es técnico en electrónico y estudia Ingeniería Industrial en la Unju, carrera que se prevé finalizar y es la que le aportó conocimientos sobre los procesos, la organización y la posibilidad de profesionalizar la producción. La inquietud por experimentar con bebidas nació cuando cursaba la secundaria, recuerda haber intentado elaborar un tipo de whisky y vodka. Años después, esa curiosidad se transformó en un proyecto productivo que fue creciendo a partir de distintas pruebas.
De hecho, descubrió que la elaborar vino era parte de su historia familiar ya que varias generaciones de su familia materna habían producido vino. "Es como que vienen los genes", dijo.
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Actualmente trabaja solo aunque cuenta con la colaboración ocasional de familiares para algunas tareas y procura que el emprendimiento genere también un pequeño movimiento económico en su entorno. "No puedo pagar todos los meses todavía, porque es recién un emprendimiento que va comenzando, pero sí me gusta que haya un derrame económico también de lo mío", explicó.
Este año llegó a elaborar alrededor de 100 botellas de vino y estima que alcanzará entre 100 y 150 unidades de lemoncello. Lejos de apurarse por aumentar el volumen, prefiere avanzar progresivamente. "Como productor creo mucho en la escalabilidad. Uno va escalando y va perfeccionando también", dijo y aseguró que esa estrategia le permite probar recetas, detectar errores, estandarizar los productos y recién después pensar en inversiones mayores.
Explicó que ya recibió propuestas para invertir una suma importante de dinero en el emprendimiento, pero decidió avanzar con cautela porque sabe que la pérdida también puede ser una pérdida grande.
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Tiene varios desafíos para poder crecer aún más
Para crecer Pimentel tiene claro que le falta contar con la infraestructura necesaria para avanzar hacia una comercialización formal y ampliar los canales de venta. Necesita contar con una bodega que cumpla determinadas condiciones de estructura, higiene e infraestructura además de la inversión necesaria que todavía está fuera de sus posibilidades, por lo que espera lograrlo dentro de un año o un año y medio.
"Sí o sí tenés que tener la habilitación", reconoció sobre una limitante para poder colocar sus vinos en cualquier comercio por lo que actualmente lo hace en ferias y con venta directa donde aprovecha para saber la opinión de los consumidores y conocer qué productos despiertan mayor interés. En la Feria Campesina, por ejemplo, comprobó que a los turistas le atraen bebidas diferentes y sobre todo las que tienen un vínculo con el lugar.
Por eso, el próximo objetivo es avanzar hacia el mercado turístico. "La idea justamente ahora que ya tengo más estandarizado es empezar a lanzarlo para el turismo", anticipó y es que ya recibió consultas y pedidos para ofrecer el fernet a visitantes, por el valor que aporta el uso de botánicos locales.
También proyecta llevar sus vinos a Purmamarca junto a una productora de esa localidad que elabora otros productos regionales. Comercializa actualmente a través de las redes sociales de DiAmantes Vinos y en ferias. Apunta a una combinación de innovación y territorio, y por eso sus botellas conviven frutas de Yuto, uvas de Purmamarca, limones de pequeños productores y hierbas recolectadas en distintos puntos de Jujuy.
Además, promueve conocimientos relacionados con el aprovechamiento de residuos y la generación de abonos naturales. Pimentel experimenta, corrige, estandarizar y finalmente invierte para crecer y en ese camino, sus vinos de frutas, el lemoncello y ese particular fernet de más de 40 botánicos logró productos novedosos. "Quise darle una vuelta de tuerca" al mundo del vino, dijo Pimentel sobre el uso de insumos y la intención de que cada botella conserve, de alguna manera, una parte del lugar donde nació.
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