Brotes rojos y blancos en el River de Ponzio
El ciclo menos pensado, dirigido por un técnico interino, mostró la mejor versión de River en el año durante los 10 minutos iniciales del segundo tiempo, un lapso en el que el equipo mostró pastillas del fútbol que el Monumental no veía desde 2023.

El ciclo menos pensado, dirigido por un técnico interino, mostró la mejor versión de River en el año durante los 10 minutos iniciales del segundo tiempo, un lapso en el que el equipo mostró pastillas del fútbol que el Monumental no veía desde 2023.
Leonardo Ponzio sabe lo que es River: jugó 358 partidos, estuvo 101 veces en el banco de suplentes y ganó más títulos que nadie como jugador, 16. Quienes estaban en el día a día de los planteles en los más de 12 años que vistió la camiseta más pesada de Argentina lo reconocen como un líder indispensable en las buenas y en las malas, tanto para el regreso a Primera como para ganarle cinco series seguidas a Boca, incluida la Copa Libertadores en Madrid.
Por eso, que el propio Ponzio reconozca que su incipiente ciclo comenzó con buenas señales pero que apenas van dos partidos implica un necesario barniz de sensatez y prudencia. El River menos pensado, dirigido por un interino, mostró su mejor versión del año en los 10 minutos iniciales del segundo tiempo, un lapso en el que los hinchas vieron todo lo que esperan de su equipo: juego fluido, movilidad, sentido colectivo, superioridad sobre el rival, brillo individual, talento y efectividad. Fue entonces que llegó el primer gol de Tomás Galván, el del 2-0 parcial.
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No se trata de exagerar porque recién van dos partidos pero en las tribunas del Monumental hubo unanimidad en coincidir que esas pastillas de fútbol no se veían en el Monumental desde el primer semestre de 2023, lo mejor del ciclo de Martín Demichelis. Los más memoriosos también recordaron, incluso, el inicio de Marcelo Gallardo en el segundo semestre de 2014, una seguidilla de partidos en los que River anticipaba todo lo bueno que iba a sucederle con el Muñeco.
Si presencias como las de Ángel Correa, Thiago Almada, Sebastián Driussi y Tobías Andrada invitan a apodos del estilo "Los cuatro fantásticos", el rival potenció el buen partido de River, ganador indiscutido contra un Independiente Rivadavia que está bien armado y continúa como líder de la tabla anual.
A la espera de una visita también dura, contra el Atlético Tucumán de Julio Falcioni el próximo sábado, al River de Ponzio le sale el gol fácil: ante Banfield y ayer promedió tres por partido. También tiene, sin embargo, mandíbula frágil: le llegan y le convierten. Cuando los cambios se demoraban, el travesaño evitó lo que habría sido el insólito empate parcial de los mendocinos.
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Tras el flojísimo ciclo de Gallardo y la decepción de Coudet este año, el River de Ponzio quedó obligado a sumar y seguir sumando para recuperar el tiempo perdido en 2026 y meterse entre los ocho mejores del grupo y trepar en la tabla anual, dos objetivos que parecían de mínima y sin embargo terminan siendo todo lo que se puede aspirar. Ya eliminado de la Copa Argentina y de la Sudamericana, tal vez a River le termine saliendo bien tener una sola competencia por delante: con buenos jugadores y un técnico que conoce River, los primeros brotes rojos y blancos asoman justo cuando llega la primavera.


