Atrincherado, alteró al Bº Marco Antonio en amanecer de Quimilí
Gabriel Suárez llevaba más de tres horas de atrincherarse en una casa. Con un cuchillo, mantenía cautivo a un amigo.
Gabriel Suárez llevaba más de tres horas de atrincherarse en una casa. Con un cuchillo, mantenía cautivo a un amigo.
Por Gustavo Gallardo
Atrincherado, alteró al Bº Marco Antonio en amanecer de Quimilí Atrincherado, alteró al Bº Marco Antonio en amanecer de Quimilí
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Esta madrugada, todo era tensión, gritos y temor en Quimilí, Moreno. Los hombres del USAR (Unidad para Situaciones de Alto Riesgo) intentaban desarmar y doblegar la tozudez de un sujeto atrincherado, reticente en entregarse en un caso por violencia de género.
En el Bº Marco Antonio un hombre mantenía encerrado a un amigo, en claro rechazo a un operativo policial por violencia de género.
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Todo se salió de los carriles previstos cuando llegaron los policías, poco después de las 21. Los hombres de azul anunciaron que venían a llevárselo preso y el individuo se encerró en su casa, con un amigo incluido. "No me van a sacar vivo", bramó y les mostró un cuchillo.
Los voceros confiaron que el protagonista sería Gabriel Suárez, a quien la Fiscalía buscaba tras ser denunciado por Luciana Vélez.
Los de afuera y adentro
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Con familiares aterrados y vecinos observándolo todo por las rendijas de las puertas, Suárez mantenía alborotado al barrio a la 01 de la madrugada. De afuera, los policías prometían cero rigor y, de adentro, el irascible devolvía insultos y mensajes apocalípticos. "Aquí nos morimos todos si entran", auguraba cero optimismo. Ni siquiera el frío parecía hacer mella en Suárez. Es más, ni sus familiares lograban persuadirlo para que liberara al amigo.
Rendidos y agotados sus recursos, los policías locales depositaban su confianza en las pocas palabras del USAR, finalísima para esposar a Suárez, devolverle paz al amigo y mandar a los curiosos a dormir.